Monitor de EE.UU.

Los mer­cados se re­plan­tean sus aná­lisis ante la pér­dida de cre­di­bi­lidad de los es­tados

¿Un mundo sin triple A?

La eco­nomía nor­te­ame­ri­cana puede perder su má­xima ca­li­fi­ca­ción si no re­duce el dé­ficit

Triple A
Triple A

La crisis fi­nan­ciera está de­rri­bando mu­chos pa­ra­digmas pero hasta ahora no se había atre­vido a cues­tionar la má­xima sol­vencia de las grandes eco­no­mías mun­dia­les. La agencia Moody's acaba de dar el primer aviso pero nadie quiere ima­gi­narse que Estados Unidos -y su mo­neda- puedan perder el es­tatus de má­ximo ga­rante del pla­neta; sin em­bargo, la pri­mera eco­nomía tendrá que re­ducir el gasto o per­derá su triple A. Las po­lí­ticas de gasto pú­blico -para res­cates y es­tí­mulos eco­nó­mi­cos- lle­vadas a cabo por Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y Alemania han dis­pa­rado sus res­pec­tivos ni­veles de deuda hasta pro­por­ciones poco sos­te­ni­bles a menos que au­menten los in­gre­sos, lo que pa­rece im­pro­bable por el mo­mento, o que asuman do­lo­rosas me­didas para re­ducir el gasto si no quieren perder el grado de sol­vencia que os­ten­tan.

La crisis griega, aunque de una gravedad incomparable, ha recordado el coste en credibilidad y dinero a que un país se expone cuando los mercados empiezan a vacilar, a tener dudas de la capacidad de una economía para controlar sus desequilibrios, y reaccionan marcando posibles áreas de contagio, sin hacer distingos. El euro ya está pagando las dudas que ha propulsado el "mal griego" y la incertidumbre también ha saltado al otro lado del Atlántico por los mismos problemas: creciente déficit público y alarmante endeudamiento.

La revisión a la baja del grado de solvencia significa indefectiblemente  un encarecimiento de la financiación al incrementarse la prima de riesgo-país y un aumento del coste de la deuda además de un empeoramiento de la percepción mundial sobre la salida a la crisis, según algunos expertos.

"El crecimiento (económico) no resolverá por sí solo la crecientemente complicada ecuación de la deuda.  Hacer asumible la deuda a niveles que estén en línea con la máxima calificación crediticia requerirá invariablemente ajustes fiscales de una magnitud tal que en algunos casos pondrán a prueba la cohesión social", señala en su informe Moody's. La agencia advirtió que la rebaja del grado de solvencia de las cuatro mayores potencias occidentales no es inminente y confía en que puedan ir resolviendo sus problemas fiscales con medida urgentes, como las iniciadas por algunos países como Alemania y Estados Unidos para frenar el crecimiento del gasto.

El informe de la agencia llama la atención sobre la creciente preocupación de los déficit públicos y las dudas que albergan mercados e inversores internacionales acerca de su control. La hipótesis de que Grecia pueda precipitarse a una suspensión de pagos por su deteriorada situación fiscal ha creado alarma entre los inversores por la salud de la eurozona y abierto un debate en el seno de la UE para buscar una posible salida que podría contemplar un plan de ayudas, incluso extensible a otros socios enfermos.

Según Moody's, retrasar el control de gasto "pondría a prueba la paciencia del mercado" y añade que "aunque los Gobiernos con triple A se benefician de un cierto grado de flexibilidad en sus balances, esa flexibilidad no es infinita". Destaca también el dilema en que están inmersos los responsables políticos de Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y Alemania con la implantación de costosas medidas de estímulo económico para dar respuesta a la crisis, al tiempo que diseñan una estrategia de retirada de dichas medidas.

La agencia de calificaciones señala que reducir el gasto antes de tiempo podría malograr la recuperación, pero esperar demasiado podría provocar que las principales economías occidentales incurrieran en una espiral de deuda que podría dificultar y encarecer la financiación de sus desequilibrios fiscales.

Los cuatro países prevén aumentar la deuda hasta el equivalente al 80 por ciento de sus PIB's, o por encima, con un coste financiero que justificaría la pérdida de si actual nivel de solvencia. "Creemos que los ratings de los principales Gobiernos con AAA continúan bien asignados, aunque su distancia hacia una rebaja ha disminuido de forma sustancial en todos los casos", precisa Moody's.

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