La Kutxa tenía tres ofertas por la filial y cierra una aventura de siete años

Banca Privada d'Andorra compra el Banco Madrid por 100 millones

El Banco de España no pone impedimentos a la operación

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Tras varios meses de negociaciones, y dentro del creciente desembarco de entidades financieras de Andorra en  España, la Kutxa y la Banca Privada d'Andorra (BPA) han llegado a un principio de acuerdo para la adquisición del Banco Madrid. El precio de la operación, pendiente de que el Banco de España la autorice, supera ligeramente los 100 millones de euros. De esta forma, BPA pisa el acelerador en España, donde ya estaba presente desde el año 2008 gracias a la compra de la gestora Interdin.

La idea del grupo an­do­rrano es fu­sionar las dos en­ti­dades bajo el nombre co­mer­cial de Banco Madrid. Se crearía así un banco con más de 3.000 mi­llones de euros bajo ges­tión. El primer paso va a ser la in­te­gra­ción de las ges­toras de fondos de in­ver­sión de BPA Global Funds y de Banco Madrid, con un vo­lumen con­junto su­pe­rior a los 700 mi­llo­nes.

La Kutxa, que lle­vaba bas­tante tiempo in­ten­tando des­pren­derse de Banco Madrid, re­cibió otras tres ofertas por la en­ti­dad, pero fi­nal­mente se ha de­ci­dido por la de BPA. Jesús María Iturrioz, ac­tual con­se­jero de­le­gado del Banco Madrid y ex di­rec­tivo de la Kutxa, asu­mirá la di­rec­ción del pro­ceso de in­te­gra­ción, junto a Xavier Mayol, el hombre de BPA en España. Este pe­ríodo de tran­si­ción os­ci­lará entre los cuatro meses y los seis. Una vez pro­du­cida la mi­gra­ción in­for­má­tica a los sis­temas del grupo an­do­rrano, Banco Madrid pa­sará to­tal­mente a ser ges­tio­nado por el equipo del BPA.

Y la Kutxa podrá decir adiós a un pro­yecto fra­ca­sado que co­menzó en 2001 cuando ad­quirió al Deutsche Bank la ficha ban­caria del Banco Madrid (adquirido por el grupo alemán al Banesto de Mario Conde). Tras una pri­mera etapa en la que di­rec­tivos ajenos a la Kutxa pi­lo­taron la en­tidad desde su lan­za­miento como banco es­pe­cia­li­zado en ges­tión de pa­tri­mo­nios en 2003 hasta 2008, la Kutxa tomó las rien­das. Aunque trató de man­tener el pro­yecto, al final ha op­tado por ven­derlo, aunque no habrá pre­ci­sa­mente plus­va­lías.

Como otras en­ti­dades de Andorra, el BPA está in­tere­sado en el mer­cado es­pañol de banca de ges­tión de pa­tri­mo­nios, pero con la vista puesta en América Latina. De he­cho, además de la ad­qui­si­ción de Interdin en 2008, el grupo de Andorra ha rea­li­zado va­rias com­pras en América du­rante el pa­sado ejer­ci­cio, como una ges­tora en México. También está pre­sente en Uruguay, un mer­cado muy atrac­tivo ya que cuenta con mucho di­nero pro­ce­dente de Argentina, y en Panamá. Y está es­tu­diando nuevas ad­qui­si­ciones de ges­toras en América Latina.

Este in­terés de la banca de Andorra por España tiene mucho que ver con el acuerdo de in­for­ma­ción tri­bu­taria sus­crito por los dos países (como han hecho otros, como Portugal) y que ha hecho que deje de tener la con­si­de­ra­ción de pa­raíso fis­cal. Se es­pera que entre abril y mayo el Parlamento de Andorra apruebe ese acuerdo. Y que haga lo propio el Congreso de los Diputados. La idea es que entre en vigor a partir del primer día del pró­ximo ejer­ci­cio.

La con­si­de­ra­ción de Andorra como pa­raíso fiscal ha im­pe­dido mu­chas ope­ra­ciones de en­ti­dades fi­nan­cieras del Principado en España. El Banco de España y el Servicio de Prevención del Blanqueo de Capitales (Sepblac), de­pen­diente de la Dirección General del Tesoro y Política Financiera del Ministerio de Economía y Hacienda, eran muy rea­cios a au­to­rizar in­ver­siones de grupos an­do­rranos en en­ti­dades fi­nan­cieras es­paño­las, por el temor al fraude fis­cal.

Pero la des­apa­ri­ción de Andorra de la lista de pa­raísos fis­cales está fa­ci­li­tando el des­em­barco de en­ti­dades an­do­rranas en el mer­cado es­pañol, siempre con la vista puesta tam­bién en América Latina. Estas ope­ra­ciones están ani­mando un bas­tante ali­caído mer­cado de banca para ricos en España, con fugas de clientes y de de­pó­sitos por culpa de la crisis fi­nan­ciera in­ter­na­cio­nal, de la si­tua­ción eco­nó­mica y del im­pacto de casos como el de Madoff.

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