Monitor de la Construcción

Es im­po­sible eva­luar la evo­lu­ción del sector por los datos con­tra­dic­to­rios

El caos en la información estadística de la vivienda

Tras el fra­caso de uni­fi­carla, el Ministerio de la Vivienda ha ti­rado la toalla

Urbanización
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Dentro de la ac­ti­vidad de la cons­truc­ción, el seg­mento de obra civil es el que dis­pone de in­for­ma­ción es­ta­dís­tica más fia­ble; los datos de pro­duc­ción por ad­mi­nis­tra­cio­nes, de li­ci­ta­ción pú­blica, la po­bla­ción ocu­pada, el con­sumo de ce­mento y un sinfín de in­di­ca­dores que per­miten ca­li­brar la marcha de este sub­sec­tor, son acep­tados co­mún­mente como fia­bles al menos para de­ter­minar evo­lu­ciones his­tó­ri­cas. Pero en cuanto nos aden­tramos en el seg­mento de edi­fi­ca­ción, ahí viene el caos. El vacío en unos ca­sos, como es en la reha­bi­li­ta­ción, y en otros la so­bre­abun­dancia de da­tos, como ocurre en la edi­fi­ca­ción re­si­den­cial. Datos dis­pa­res, con­tra­dic­to­rios y a me­nudo in­flados hasta el punto de pro­pi­ciar arrai­gadas le­yendas ur­banas como son las del "año del mi­llón de pisos cons­trui­dos", "el mi­llón de pisos va­cíos en tal o cual co­mu­nidad au­tó­noma" o "el mi­llón de pisos en stock por la cri­sis", si­tua­ciones que no se han pro­du­cido nunca.

La información estadística sobre la vivienda en España es un caos de singular magnitud. Carece de fiabilidad, está elaborada con datos sin depurar procedentes de fuentes de lo más variopinto y que no están tratados para este tipo de estadística. El fracaso de las administraciones públicas en la elaboración de una información mínimamente fiable en este ámbito es patente hasta el punto de que el Ministerio de la Vivienda -que cada vez tiene menos cosas que hacer por falta de competencias primero y de actividad a causa de la crisis también- hace tiempo que tiró la toalla en su intento de elaborar una información sobre este subsector que fuera específica y fiable.

Al poco de constituirse este ministerio tan discutido y discutible, la entonces ministra Trujillo anunció a bombo y platillo que su departamento iba a unificar y elaborar la información sobre este segmento. La cosa ha acabado de modo vergonzante, aunque nunca sabremos cuantos recursos públicos se han quedado por el camino: la estadística que hace pública periódicamente este ministerio es prácticamente una trascripción de los datos de los registros del notariado, o dicho de otro modo, para este viaje no hacían falta tan costosas alforjas, porque esos datos están al alcance de cualquiera que se interese por ellos.

La información del ministerio de la Vivienda no aporta más que el sello oficial a una información parcial elaborada con otros propósitos y que no considera como fin proporcionar datos sobre la evolución de la vivienda, sino sobre transacciones en este ámbito con fedatario público. Por lo tanto -otra vez topamos con la economía sumergida- no incluye realmente todas las compraventas de viviendas.

Los datos correspondientes al año 2009 son un buen ejemplo de este sistema de desinformación activa que se produce al menos una vez al mes. El pasado 5 de marzo distintas publicaciones de prensa escrita y digital publican datos dispares: dice el ministerio de Vivienda -información facilitada por el Colegio del Notariado- que en el año se vendieron 462.727 viviendas, lo que representa un descenso del 18% con respecto a 2008. Dice el Colegio de Registradores que en ese mismo año la compraventa de viviendas alcanzó a 423.114 unidades, con un descenso del 24,6% sobre el año anterior. Tenemos una diferencia de nada menos que el 6,6% y casi 40.000 unidades.

¿Cuál es el dato más fiable? Pues es prácticamente imposible saberlo, y cada uno puede apuntarse al que más favorezca a sus intereses; en cualquier caso, no sabremos nunca si ese número de viviendas -unidades- corresponden en realidad a nuevas transacciones porque los registros de base apuntan operaciones de registro o compraventa, pero no distinguen si son diferentes todas ellas, si hay varias operaciones registradas sobre el mismo inmueble, si ha habido en el año varias trasmisiones -o trasmisiones parciales- en relación con la misma unidad vendida.

Por otra parte, los datos procedentes de los colegios de arquitectos y aparejadores sobre viviendas visadas se manejan en bruto, sin depurar. No se puede saber si hay varias operaciones de visado sobre el mismo inmueble, ni si todas son para vivienda nueva o se mezclan con las de rehabilitación de inmuebles ya construidos, ni conocer las operaciones que habiéndose visado no se realizan o se paralizan, ni hay "cocina estadística" que lime los efectos temporales en el corto plazo de sucesos como puedan haber sido la entrada en vigor de nuevas exigencias técnicas o normativas que durante un tiempo anterior a su entrada en vigor aumentan artificialmente los visados de obra nueva o de rehabilitación.

Y por no hacer interminable la lista, hay que tener en cuenta también que los datos de viviendas desocupadas extraídas de la información que proporcionan los servicios censales se basan, parece, en una serie de visitas de funcionarios a los inmuebles y que al cabo de dos o tres de ellas sin que contesten al telefonillo o al timbre se declaran desocupadas, lo cual mete en el saco a la inmensa mayoría de la segunda vivienda que puede permanecer desocupada parte del año, pero que no está "desocupada" realmente.

Así, cuando cada tanto a alguna administración pública se le ocurre la demagógica idea de "vender" que va a cargarse a tanto especulador poco menos que expropiando las viviendas vacías, se organiza en las zonas de costa una romería de parientes o amigos para estar cuando llegue el funcionario del censo. Y otro tanto ocurre con los datos sobre evolución de hipotecas, que no depuran las que pueden recaer en el mismo año sobre el mismo inmueble, las de clientes que cambian de banco o las amortizaciones parciales que sean objeto de constitución formal de nueva hipoteca...

Aunque a los no iniciados en los misterios de la toma de datos y el análisis estadístico les pueda parecer obvio e incluso fácil hacer algo que no se acomete con éxito desde hace tiempo, es indudable que la cuestión debe abordar dificultades importantes y por tanto hay que admitir que es difícil y complicado llegar a disponer de una estadística fiable y cercana a la realidad en lo relativo a la evolución de la vivienda.

Pero debe abordarse esta tarea con urgencia porque una información específica y creíble en este ámbito es básica para la toma de decisiones de muchos agentes públicos y privados, para la elaboración e implementación de políticas públicas activas y para la puesta en marcha de estrategias del sector privado válidas y eficaces. Hay que hacerlo cuanto antes porque la información actual no permite realmente saber ni por aproximación cuáles son la radiografía cierta y la evolución verdadera de la vivienda en España

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