El Gobierno Sócrates pre­sionó a Zapatero y al Rey para in­fluir a que Prisa ce­rrara un te­le­dia­rio, según de­nuncia su di­rec­tora

La venta por Prisa del 30% de Media Capital provoca una investigación parlamentaria en Portugal

El nuevo socio de Cebrián, Nicolas Berggruen, ya in­ter­vino en el 2005 en la compra de MC por los Polanco

José Socrates
José Socrates

A Prisa le crecen los enanos. El Parlamento por­tu­gués ha abierto una in­ves­ti­ga­ción sobre todo lo re­la­cio­nado con la venta de una par­ti­ci­pa­ción mi­no­ri­taria del grupo Media Capital (MC), ad­qui­rido en el 2005 por Prisa y cuyo prin­cipal ac­tivo es la Televisão Independente (TVI), líder de au­dien­cia. Agobiado por su deuda de 5.000 mi­llones de eu­ros, en junio del 2009 el grupo es­pañol ne­goció con Portugal Telecom (PT) la venta de 30% de la fi­lial lusa, por 150 mi­llones de eu­ros. Sin em­bargo, ante la sos­pecha ge­neral de que pla­neaba uti­lizar PT para cam­biar la línea edi­to­rial de la TVI y acabar con el pro­grama in­for­ma­tivo "Jornal Nacional" (JN) de Manuela Moura Guedes, muy hostil a José Sócrates, el Gobierno so­cia­lista forzó la ope­ra­dora a re­nun­ciar a la ope­ra­ción. Quien sí asumió el con­trol de TVI, fue Ongoing, que se hizo con 35% de MC por 122 mi­llones de eu­ros. La com­pra­dora re­cibió inan­cia­ción de PT y de bancos 'sensibles' a las preo­cu­pa­ciones del poder so­cia­lista como el BCP y el BES. Sócrates tendrá pues que ex­pli­carse ante una co­mi­sión de in­ves­ti­ga­ción par­la­men­ta­ria, lo que cons­ti­tuye une si­tua­ción iné­dita en Portugal. Aunque sin prue­bas, Moura Guedes afirma además que el primer mi­nistro luso re­quirió la me­dia­ción dell Rey Juan Carlos para que Prisa qui­tara su po­lé­mico "JN" de la pa­rrilla de la TVI.

Lo primero que José Sócrates tendrá que hacer ante la "comisión de investigación", creada y dirigida por la oposición al margen de la "comisión de ética" que lleva ya más de dos semanas investigando el asunto, será convencer a los diputados y a la opinión pública de que no tuvo nada que ver en la decisión de PT de negociar con Prisa la compra de 30% de MC. Eso fue lo que ya "juró" el 24 de junio del 2009 ante el Parlamento, cuando el periódico "I" dió la noticia, y ahora tendrá que demonstrar que dijo entonces la verdad.

Y lo cierto es que el primero ministro luso no lo tendrá nada fácil: pese a las declaraciones de los máximos responsables de PT Henrique Granadeiro y Zeinal Bava, garantizando que el gobierno no utilizó en ningún momento la "acción de oro" en manos del Estado para que la operadora tomara un 30% de MC y el control de TVI, hay un montón de "indicios" que apuntan en la dirección contraria.

Tanto es así que el semanario "Sol" lleva ya varias semanas publicando extractos de unas escuchas telefónicas de dudosa legalidad, realizadas en el ámbito de la investigación de una red de corrupción política "Face Oculta", donde amigos y ex colaboradores de Sócrates hablan en los teléfonos móviles intervenidos por la policía de los planes del gobierno socialista para controlar no sólo MC y la TVI, sino todos los principales grupos de prensa independientes.

La Policía Judiciaria y el Fiscal de Aveiro, que llevan la investigación de la operación "Face Oculta", hallaron pues "fuertes indicios de una conspiración contra el Estado de derecho", en contra de la tesis del Tribunal Supremo y del Fiscal General del Estado, que ordenó hace ya siete meses la destrucción de las polémicas escuchas telefónicas filtradas ahora la prensa. Los consejeros ejecutivos de PT nombrados por el Estado, Rui Soares y Soares Carneiro tuvieran ya que presentar sus dimisiones: el primero llevó las negociaciones de PT con Prisa, y el segundo facilitó financiación de PT a Ongoing que firmó la compra de 35% de MC y el control de TVI.

Aunque no se tuviera en cuenta las escuchas telefónicas de la operación "Face Oculta", lo cierto es que la oposición no cree posible que PT haya tomado la iniciativa de negociar con Prisa sin informar el gobierno, lo cual era la blanco favorito del "JN" de Moura Guedes, en relación con otro escándalo de corrupción y de tráfico de influencias, "Freeport", que remonta al 2001, cuando Sócrates ocupaba la cartera del Medioambiente.

Además, el proprio primer ministro tuvo una reacción muy errática: después de haber jurado a los diputados que no había sabido nada de las "negociaciones" de PT con Prisa, unos días después tuvo que reconocer que lo no que no había tenido era una "información oficial", sino  "informaciones informales", fruto de charlas con amigos y antiguos colaboradores. Como si el "primer ministro" Sócrates pudiera ignorar lo el "ciudadano" Sócrates sabia del caso.

Para la oposición y a la opinión pública tampoco es de recibo que tras haber declarado en el Asamblea de la República que el gobierno no intervenía en los "negocios" de PT, Sócrates salió poco después a la televisión para advertir a la operadora que en el caso de que decidiera concretizar las negociaciones con Prisa el gobierno socialista utilizaría la "acción de oro" del Estado para impedir la operación. El presidente de la República Cavaco Silva ya había salido también a la palestra para reclamar la "máxima transparencia" al ejecutivo socialista y a PT.

Según diversas fuentes, al saberse que Prisa buscaba comprador para el 30% de MC, Sócrates ya había hablado del tema con su "bueno amigo" Zapatero en la cumbre ibérica de enero del 2009 (Zamora). Y lo mismo había pasado en 2005, tras la victoria del Partido Socialista (PS), cuando el gobierno de Sócrates tuvo necesariamente que dar su acuerdo para que Prisa tomara en controle de MC, tras haber fracasado antes con la compra de Lusomundo.

La comisión de investigación parlamentaria también intentó hacer toda la luz posible sobre los cambios intervenidos en la TVI: el director de la televisión José Eduardo Moniz cobró una fuerte indemnización para cambiar su puesto por la vice-presidencia de Ongoing, mientras que el polémico programa informativo "JN", dirigido y presentado por su mujer Manuela Moura Guedes, fue suprimido, porque según la versión oficial era demasiado agresivo. La autoridad reguladora del sector ERC ya condenó la administración de MC, pero queda por saber quien dio la orden para acabar con el "JN".

Moura Guedes afirma que la decisión fue tomada directamente por Prisa en Madrid ante la presión ejercida por Sócrates, que según la periodista llegó inclusive a contactar el palacio de la Zarzuela, para que el Rey Juan Carlos utilizara su influencia junto a los Polanco y  Cebrián. Hay que recordar que cuando Prisa se hizo con el control de MC en el 2005, mantuvo Moniz al frente de la TVI, pero hizo con el "JN" de Moura Guedes fuera suspendido durante varios años.

El duro interrogatorio al que Sócrates será sometido por parte de la oposición en la Asamblea de la República, y que será el primero del género en Portugal, marcará pues los debates de la comisión de investigación. Lo mismo que la batería de preguntas que los partidos tienen ya preparadas para otros dirigentes socialistas y para los máximos responsables de PT, Prisa, MC, TVI, Ongoing, de los bancos BCP y BES, etc., al margen pues de la investigación abierta por la comisión de ética y que está más relacionada con la defensa de la libertad de información.

En todo o caso, fue bajo la dirección de Prisa que MC se consolidó como unos de los principales grupos de prensa y de producción de contenidos de la Península, con la TVI como líder en audiencia y en resultados. Todo lo contario pues de situación que sufría en 2005, cundo Paes do Amaral y su socio Nicolas Berggruen (lo mismo que pone ahora 600 millones de euros en Prisa a través el fondo Liberty), cedieran un 33% de MC por 234,5 millones de euros.

Prisa tuvo después que lanzar dos Opas, una "voluntaria" y otra impuesta por la CNMV lusa, para hacerse con el 95% del grupo. Así, la inversión total de Prisa en MC alcanzó los 700 millones de euros, unos 250 millones de euros por encima del valor de mercado actual del grupo. Nicolás Berggruen, que mantiene su alianza con Paes do Amaral en el sector de la edición, sabe pues lo que hace al poner ahora unos 600 millones de euros para quedarse prácticamente con la mitad del grupo fundado por Jesús Polanco.    

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