El grupo ad­qui­riente abo­naría apenas doce mi­llones de en­trada por los 117 mi­llones que hoy vale la agroa­li­men­taria

Los Ruiz Mateos pretenden pagar su entrada en SOS con los dividendos de la propia empresa

El apla­za­miento en diez años di­señado por Nueva Rumasa es có­modo y muy lle­va­dero para el com­prador

familia Ruiz Mateos
familia Ruiz Mateos

La in­va­sión de anun­cios sobre la úl­tima (por ahora) emi­sión de pa­garés de Nueva Rumasa justo cuando el precio por ac­ción de SOS se dis­tan­ciaba cada vez más del euro y medio que ofre­cieron en di­ciem­bre, ha ter­mi­nado con una oferta que du­plica la an­te­rior pero que, al igual que la pri­mera, per­mi­tiría -si triunfa- un con­trol en la sombra del grupo ali­men­tario y la po­si­bi­lidad de pagar la in­ver­sión con el di­vi­dendo del propio grupo SOS. La nueva oferta co­mu­ni­cada ayer mismo a la CNMV pro­pone a los ac­tuales ac­cio­nistas de SOS que le vendan a la fa­milia Ruiz Mateos un 28,4% del grupo ali­men­tario a un precio de tres euros por ac­ción (en di­ciembre ofre­cían 1,5 eu­ros) lo que equi­val­dría a un des­em­bolso de 117 mi­llones de eu­ros. Pero quienes vendan sus tí­tu­los, si es que al­guien lo hace, re­ci­birán sólo un 10% en el mo­mento de la firma, es de­cir, 30 cén­timos por ac­ción, y el resto, lo re­ci­birán du­rante diez años a razón de 2,7 cén­timos por año más el 1,5% de in­te­rés. Es de­cir, 2,74 euros anuales por tí­tulo.

En grandes cifras, para los Ruiz Mateos esto supone que de los 117 millones de euros que vale SOS a 3 euros por acción pagarían ahora poco menos de doce. El resto lo irían abonando en cómodas cuotas de 10,5 millones por año más el consabido 1,5% de intereses. En total, no llegaría nunca a los once millones de euros anuales. El negocio está asegurado salvo que ocurra una hecatombe, porque el propio grupo SOS generaría pagos a los nuevos accionistas mayoritarios capaces de soportar el coste.

Según se dijo en diciembre, cuando Nueva Rumasa lanzó su primera oferta por SOS en paralelo a la de pagarés para "adquirir un importantísimo grupo alimentario", según figura en la publicidad, la familia Ruiz Mateos pretendía captar entre 50 y 60 millones de euros para financiar la operación. Pero ya en diciembre la primera oferta preveía el pago en diez años y con un interés del 1% sobre las cantidades aplazadas. Es verdad que la cifra global de 60 millones se correspondía con lo que costaría el 29% de SOS a 1,5 euros por acción, pero es absolutamente evidente que en un primer momento Nueva Rumasa sólo iba a pagar seis millones. El resto de la emisión de pagarés daría a los Ruiz Mateos la liquidez suficiente para acometer más aventuras empresariales y para invertir en el importante grupo alimentario que dicen querer formar con la incorporación de SOS.

El hecho cierto es que en estos momentos el grupo SOS tiene una deuda algo superior a los mil millones de euros cuyos intereses anuales, de más de 60 millones de euros, se comen las tres cuartas partes del beneficio de explotación. Si esa carga financiera se reduce mediante la renegociación con los bancos acreedores y la desinversión de activos, la corporación podría cumplir el plan estratégico que diseñó hasta 2013 tras la entrada de Caja Madrid como accionista.

En esas previsiones SOS mantiene que será capaz de general más de 500 millones anuales de caja disponible y un beneficio bruto de explotación (ebitda) de unos 140 millones de euros anuales. La reducción de al menos un tercio de los costes financieros le permitirían dar un beneficio final de no menos de 80 millones de euros. Y ello sin contar los beneficios fiscales por impuesto de sociedades que han acumulado en dos años de pérdidas.

Con un supuesto más o menos conservador, en el que la cantidad destinada a dividendos (el pay out) fuera de entre un 40% y un 50% del beneficio, los accionistas se llevarían entre 30 y 40 millones de euros anuales sin poner en peligro las inversiones necesarias para el mantenimiento del negocio (lo que los técnicos llaman capex), que ahora serían menores dado el adelgazamiento del grupo.

Con estas cifras la cuenta es sencilla. El 28,4% que quiere comprar Nueva Rumasa le daría derecho a un dividendo anual de entre 8,5 millones en el peor de los casos y casi 11,5 millones en el escenario medio. Dado que el pago anual por la adquisición de las acciones de la corporación alimentaria no alcanzaría nunca los once millones de euros, Nueva Rumasa habría logrado financiar la compra con el dinero del comprado, operación por cierto que se puso muy de moda hace años cuando los directivos se quedaban con sus propias compañías a través de los management buy out (más conocidos por las siglas mbo).

De lo que piense el mercado, y el resto de los socios que ahora son accionistas de referencia de SOS, entre los que están un buen número de cajas de ahorros, dependerá la marcha estos días de la montaña rusa en la que se ha convertido la cotización de SOS, con bajadas de más de diez puntos y subidas de más de siete con suspensiones de cotización entre medias. Pero una cosa sí está clara. Con los ajustes hechos en las cuentas del grupo, que le han costado muchos disgustos en forma de caídas de cotización (la última el pasado fin de semana), lo normal es que el grupo no tenga más sustos contables en los próximos años y que las cuentas comiencen un proceso de consolidación, ya que el negocio es fuerte y está muy diversificado. Pero ese es un análisis pendiente para cuando presente las cuentas finales de 2010.

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