La muerte de Kirchner rasga el velo bajo el que se ocul­taban os­curas co­mi­siones

El 'lobby' de Lorente Celaya deja al descubierto en Argentina a Indra, Isolux, Díaz Ferrán y Pascual

El ex ban­quero de Banesto y Santander opera con efi­cacia en Brasil y Argentina

Cristina Kichner
Cristina Kichner

No ha pa­sado un mes desde que des­apa­re­ciera el úl­timo 'caudillo' ar­gen­tino Néstor Kirchner, pero sí el tiempo su­fi­ciente para que se desaten con cru­deza las gue­rras por el poder en todas las ins­ti­tu­ciones del país la­tioa­me­ri­cano, so­me­tidas a un con­trol in­tere­sado por el ex pre­si­dente y que ahora co­mienzan a ser más au­tó­nomas bajo el ya mando único de su viuda, la pre­si­dente Cristina Fernández. En los pri­meros es­car­ceos ya hay sal­pi­ca­duras es­paño­las, con un final aún por des­ci­frar. Varios mi­llares de co­rreos elec­tró­nicos gra­bados en una serie de or­de­na­dores in­cau­tados a Manuel Vázquez, ex asesor del fi­nado Néstor Kirchner, en una orden emi­tida por el juez Norberto Oyarbide -quien apa­ren­te­mente bus­caba pruebas de co­rrup­ción de Ricardo Jaime, se­cre­tario de Transportes con Kirchner y uno de los hom­bres fuertes del pe­ro­nis­mo-, han de­jado al des­cu­bierto las "relaciones pe­li­gro­sas" de em­presas es­pañolas para con­se­guir con­tratos en Argentina. Entre ellas Indra, Renfe, Isolux y las de Díaz Ferrán y su socio Gonzalo Pascual.

El hombre clave en España es Miguel Ángel Lorente Celaya, a quien se le define como el conseguidor y engrasador de los contactos para llevar a buen término negocios en este país sudamericano y, aparentemente, también en Brasil. Actúa desde su oficina en la calle Serrano número 25 de Madrid, desde donde canalizaba a través de la sociedad Controles y Auditorías Especiales, Cyaes, con oficinas también en Buenos Aires y franquicias en Brasil y Albania (como sede ésta última para negocios en países del Este), los contactos en España.

Lorente ha ocupado altos cargos en Banesto y el Santander y es uno de los hombres importantes que puede sacar adelante negocios en Iberoamérica que necesitan apoyo político, que son casi todos. De lo sabido hasta ahora, y dejando al margen sus consejos sobre la forma de conseguir dinero de empresas españolas para la campaña de Kirchner en 2005 (operación en la que presuntamente intervino también Carlos Malo de Molina, presidente de Sigma Dos, a quien se ha involucrado en el caso Gurtel con operaciones de lobby en Panamá), la empresa de Lorente Celaya ha cosechado algunos éxitos notables.

El consorcio Veloxia, en el que participa Isolux, consiguió adjudicarse en Argentina el concurso para el tren de alta velocidad entre Córdoba y Buenos Aires. Isolux es socio en este proyecto de Alstom, y dos grupos de empresarios argentinos favorecidos por el régimen de Kirchner, Iecsa y EMAPA.

Isolux aseguraba en 2007, tras adjudicarse el concurso, que fue denunciado por corrupción ante los tribunales que "por su carácter pionero en Latinoamérica, promete servir como tarjeta de presentación para dar el salto a otros países de la zona". Ese mismo año compró el 51% del grupo argentino Tecna, por el que pagó algo más de 20 millones de euros, y desde entonces ha conseguido, apoyado por Lorente y su socio argentino Martínez, importantes contratos de infraestructura.

El contrato del tren de alta velocidad está en suspenso y dependía en gran medida del nivel al que se situara el riesgo país de Argentina. El escándalo de las comisiones pagadas, de confirmase en los Tribunales, es posible que le de la puntilla.

Cyesa, la empresa desde la que Miguel Ángel Lorente hace el lobby, es una compañía que el año pasado ganó algo menos de 50.000 euros con 620.000 de facturación, lo que sorprende por su bajo margen, y más aún cuando el año  anterior, con ingresos de poco más de 300.000 euros conseguía un beneficio de 116.000. La compañía, con 1,2 millones de recursos propios, arrastra no obstante pérdidas de ejercicios anteriores.

Lorente intervino activamente en el éxito de Indra en Argentina. El diario La Nación ha informado de innumerables contactos entre Lorente y Regino Moranchel, consejero delegado de la compañía tecnológica española, incluso de una cena con Javier Monzón, el presidente, y sin embargo, la compañía le niega que haya realizado algún negocio con ellos. No obstante, Capitalmadrid ha sabido que Jordi Dagá, ex vicepresidente de la SEPI en la época anterior del holding público, cuando estaba encabezado por Pedro Ferreras, siendo entonces ministros de Industria el incombustible Josep Piqué, ha participado en el despacho de Miguel Ángel Lorente, y es consejero de una filial de Indra, algo que la compañía no ha confirmado tras ser preguntada hace dos días al respecto por Capitalmadrid. Dagá ha intervenido también como mediador de Nissan en los conflictos laborales en España.

La compañía presidida por Javier Monzón, que se encarga de los recuentos electorales en el país ha cosechado bastantes triunfos en el negocio de control aéreo, uno de sus fuertes, con los contratos de los aeropuertos de Buenos Aires y Córdoba. El año pasado consiguió hacerse con el sistema de ticket electrónico para transporte público.

Otra de las intervenciones de Lorente fue el intento de venta por parte de Gerardo Díaz Ferrán y Gonzalo Pascual, ambos imputados por presunto fraude en la quiebra de Marsans , de Aerolíneas Argentinas, por la que pedían más de 200 millones de dólares, cuando los presuntos compradores les ofrecían 50. Pocos meses después de este intento, el Gobierno de Kirchner les expropió la compañía ante la insolvencia del grupo propiedad del todavía presidente de la patronal española CEOE.

Miguel Ángel Lorente, el intermediador, en un gesto que le honra, ha dado la cara ante los medios de comunicación argentinos, y el pasado viernes habló con La Nación para justificar su intermediación en una venta de material ferroviario usado de RENFE, en la que intervino la empresa pública española Expansión Exterior, actual P4R, pilotada por Juan Barba. Una operación considerada por Lorente absolutamente "lícita", y cuyas comisiones, fueron "transparentes", según la empresa pública. Barba no ha querido hacer declaraciones y prefiere que sea la justicia la que hable.

Lorente también ha declarado públicamente que inició contactos con las grandes empresas españolas presentes en Argentina para intentar que aportaran fondos a la campaña presidencia del fallecido Kirchner, pero que los clientes argentinos "no querían hacer las cosas como se hacen en los países democráticos", con transparencia.

Las denuncias ante la justicia argentina contra el ex secretario de Transporte Ricardo Jaime, caído ahora en desgracia tras la muerte de su fiel protector Héctor Kirchner, traen de nuevo a la atención pública el caso de un avión privado, que se sospecha fue pagado para usufructo de Jaime y los kichneristas, por Aerolíneas cuando ésta la controlaban Díaz Ferrán y su socio Gonzalo Pascual. El caso no ha hecho más que empezar, teniendo en cuenta que son más de 14.000 los correos electrónicos cruzados entre conseguidores y políticos.

 

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