UN BANCO EN EL RETIRO

España, Irlanda, comercio exterior, la peseta y Artur Mas

"Si se te ocurre algo, cuén­ta­melo"

Ni España es Irlanda ni tam­poco son com­pa­ra­bles las ac­ti­tudes de los su­per­vi­sores fi­nan­cieros a la hora de va­lorar la salud de sus en­ti­dades de cré­dito como muy bien se puso de ma­ni­fiesto con las pruebas de es­trés sobre la sol­vencia de los ba­lan­ces. No obs­tante, el Financial Times pu­bli­caba el pa­sado mes de julio un mapa eu­ropeo en el que se seña­laban con ban­de­ritas el nú­mero de bancos de du­dosa sol­ven­cia. España ocu­paba con ven­taja la mayor ex­ten­sión mien­tras que las eti­quetas ir­lan­desas lu­cían por su es­ca­sez. Esta im­par­cia­lidad an­glo­sa­jona ha sido con­tinua y se ha in­ten­si­fi­cado desde el pa­sado ve­rano.

Nadie duda de la importancia de Irlanda para el Reino Unido como acaba de confirmar el ministro Osborne para justificar la ayuda financiera británica  a su país vecino. Irlanda compra más mercancías inglesas que el conjunto de los BRIC. Y además los bancos británicos tienen un riesgo de 150.000l millones de dólares, un 6,6% del PIB del Reino Unido, con Irlanda, ni más ni menos que el 30% del riesgo total de 510.000l millones de dólares de la banca europea, de los que 14.000l millones corresponden a España.

Un riesgo bancario altísimo, más de 3,4 veces el PIB irlandés con la incertidumbre añadida de la calidad de los activos. Las autoridades financieras de Irlanda, respetadas por comentaristas e inversores, han estado "especulando" hasta ayer mismo sobre detalles técnicos tales como las ratios** **de capital o los requisitos de Basilea III. El regulador suizo, por ejemplo, había impuesto a la UBS y al Crédit Suisse unas reservas del 15%, lejos del 8% del Allied Irish, por ejemplo. Entre nosotros los casos de camuflaje, Caja Castilla La Mancha, con más responsabilidad socialista que popular, y la cordobesa Cajasur , con muchísima más responsabilidad de la Iglesia, han quedado desenmascarados merced a las inspecciones y auditorias ordenadas por el Banco de España.

Sin embargo, no todos son diferencias entre las pasadas alegrías irlandesas y españolas. Entusiasmo crediticio e inmobiliario y por supuesto en la expansión del gasto público justo en un momento en que las dos economías estaban al máximo de actividad. Hablando de empleados públicos, quizá más generosidad por el lado de los sueldos entre los irlandeses y también a la hora de fijar el salario mínimo, el más alto de la UE. Y todo ello bajo el espejismo, en los dos casos de que los ingresos fiscales seguian en una marcha ascendente, inexorable, olvidándose de los efectos del ciclo coyuntural de la construcción.

Y una última similitud: la agitada y descontrolada competencia bancaria para  ofrecer créditos. En el caso irlandés capitaneada por el Anglo Irish y los bancos extranjeros deseosos de abrirse paso en un mercado en expansión, y en el caso español por la desazón de las cajas de ahorros, gestionadas autonómicamente, para ser más bancos que los bancos.

Una diferencia, sin embargo, a favor de Irlanda, su diligencia para enderezar las cuenta exteriores. En España acaba de publicarse el informe de comercio exterior correspondiente a los primeros nueve meses del año. En septiembre, las exportaciones avanzaron un 14,6% respecto al año anterior y el acumulado de los nueve primeros meses creció un 16.7% en términos anuales. Las importaciones en septiembre, siempre en términos anuales, crecieron un modesto 4,9% y un 13,9%, menos modesto, en los nueve primeros meses.

La diferente velocidad de los dos flujos determina una tasa de cobertura de exportaciones sobre importaciones del 77,4% que no está mal en términos históricos. Sin embargo, el valor total de las importaciones en los nueve primeros meses, 174.262,3 millones de euros, supera a los 134.925,3 millones de euros de exportaciones e incrementa en un 5,3% el déficit comercial respecto de los primeros nueve meses de 2009. Y para enfriar todavía más el entusiasmo exportador no se han alcanzado las cifras totales de los años 2008 o 2009.

Las importaciones han crecido menos que las exportaciones hasta septiembre, solo un 13,9%, pero las compras de productos energéticos han subido en un 28,6%, basta oír los boletines de tráfico, mientras los bienes de consumo duradero lo hacían en un 25%. ¿Se ha analizado algunos de los porqués de estás corrientes de mercancías en el informe enviado al Rey o se discutirán el próximo domingo con el presidente del gobierno? ¿Se destacará alguna relación entre los grandes contingentes de empleados públicos, la opulencia de autonomías y ayuntamientos con la alta propensión al consumo de la sociedad española? ¿En que medida nuestros eficaces canales de distribución son particularmente eficaces para convencer a su clientela sobre las excelencias de productos exóticos o de "primerísima necesidad" y comprados todos ellos en origen en condiciones muy favorables? Vista la eficacia de la distribución nuestros chinos residentes ya han inaugurado el segmento de boutiques de alta confección.

Los pecados financieros de Irlanda son graves y sus autoridades han zascandileado bajo la benevolencia de analistas y medios de comunicación  que no han tenido el más mínimo recato para endosárselos a España.

En mi camino hacia el Retiro me encuentro con alguien, sabio en economía académica y gestor tan lúcido como implacable en las prácticas bancarias. Le pregunto: ¿Qué hacemos maestro, habrá que volver a la peseta, a la inflación y a otras martingalas o decretar una moratoria para nuestra deuda externa? "Ni idea -me responde- y si se te ocurre algo, cuéntamelo"º.

Sentado ya en mi banco, el frío es tolerable cuando se esta bien abrigado, reflexiono sobre las declaraciones que ha hecho en la mañana, en Radio Nacional, Artur Mas. Quejas sobre las balanzas fiscales de Cataluña y otras autonomías sin ninguna mención a las diferencias que suponen las compras y ventas de mercancías entre Cataluña y el resto de las autonomías españolas.

El entrevistador ha preguntado sobre esas 35 delegaciones comerciales de Cataluña en el exterior. Una iniciativa del Sr. Pujol bien acogida y respaldada por el Sr. Rovira y que en opinión del Sr. Mas son una fórmula eficaz para consolidar la vocación exportadora de Cataluña, cuyo mercado principal no es otro que el de las restantes autonomías españolas, fiscalmente beneficiadas. (ver artículo de Patxo Unzueta, El Pais, 25 de noviembre).

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