ANÁLISIS

El Banco de España admite que España tenga que ser rescatada 

Malo de Molina quiere cu­rarse en salud y ya teme lo peor

Jose Luis Malo de Molina
Jose Luis Malo de Molina

Después del apoyo que nos prestó el Banco de Francia, ase­gu­rando su go­ber­nador ante la Asamblea Nacional Francesa que el pro­blema de las cajas ya se había so­lu­cio­nado, como re­cogía ayer Capitalmadrid.info, re­sulta in­con­ce­bible la clau­di­ca­ción del Banco de España. Su di­rector ge­neral de es­tu­dios, Malo de Molina, ad­mite la de­rrota. Reconoce que la eco­nomía es­pañola puede llegar a ser otra víc­tima de los mer­cados y tener pro­blemas para fi­nan­ciarse en el ex­te­rior, a pesar de que su si­tua­ción diste de la de Irlanda o Grecia. Resulta inau­dito que se de­clare ven­cido antes de ini­ciar la ba­ta­lla.

Acostumbrado al ordeno y mando en el sector financiero en España, no saben revolverse contra la especuladores. Menos mal que como dijo el secretario general de la AEB la banca española no tenía problemas. Que Dios le conserve la vista a Villasante.  

Con ocasión de la clausura del VI Encuentro del Sector Bancario del IESE, defiende que las finanzas públicas de España no tienen la fragilidad que las de Irlanda o Grecia, que han pedido ser rescatados por la UE, pero se declara derrotado. Si la situación del sistema financiero español no es ‘ni de lejos' la del irlandés, no se puede admitir, como hizo él que se pueden llegar a cumplir las profecías de que vamos a necesitar la ayuda. Pero para qué le pagan los contribuyentes españoles.

Que en los últimos días la desconfianza de los mercados se dirija primero contra Portugal y luego contra España, no quiere decir que el primer conocedor de la situación real de las cajas y los bancos se de por vencido. Pero no era tan culto. Si Paco levantara la cabeza. ‘Excusatio non petita, accusatio manifesta'.

Luego quiso arreglarlo. Como destacaba el New York Times un día antes, Malo de Molina interpreta que la importancia sistémica de España en la zona del euro refuerza los incentivos para que el resto de países puedan ayudar en el caso hipotético de que se llegara a ese extremo.

Argumenta el directivo del Banco de España, reconociendo su derrota, que ante el actual contagio, aunque la economía española no sea tan frágil como la irlandesa o la griega, la sola expectativa de los mercados puede crear dificultades a la financiación de la economía española.

Para el Banco de España, acostumbrado al ordeno y mando, en el sistema financiero español, sin avenirse a razones en muchas ocasiones, la actuación de los mercados puede llegar a ser peligrosa. Pues faltaría más.

Y mientras desde Bruselas nos exigen la reestructuración urgente de las cajas él dice que las tensiones sobre la deuda soberana hacen para España más complicada la reestructuración de su sistema financiero.

 

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