El acuerdo Prisa/Liberty ace­lera la sa­lida del grupo es­pañol de Portugal

Prisa perderá 150 millones de euros en la venta del 30% de Media Capital

El acuerdo con Paes do Amaral será anun­ciado antes de la junta de Prisa el sá­bado

Prisa
Prisa

A fi­nales del 2008, cuando tomó la de­ci­sión de des­pren­derse de su "activo es­tra­té­gico" me­diá­tico luso Media Capital (MC), cuya prin­cipal baza es la te­le­vi­sión líder de au­diencia y de re­sul­tados TVI, Prisa nunca ima­ginó que lo que se pre­sen­taba como una ope­ra­ción sen­cilla se vol­vería un au­tén­tico cu­le­brón, con im­pli­ca­ciones po­lí­ticas ne­ga­tivas para la imagen del grupo en Portugal e igual­mente con re­sul­tados fi­nan­cieros desas­tro­sos. Portugal Telecom (PT) era en­tonces el prin­cipal can­di­dato a la compra de los 30% de MC en venta, por lo que tenía pre­visto pagar 150 mi­llones de eu­ros, sólo como "inversión fi­nan­cie­ra", sin par­ti­ci­pa­ción en la ges­tión. Esto es pre­ci­sa­mente lo exige ahora Paes do Amaral para re­com­prar el mismo pa­quete de ac­ciones y volver así al grupo que fundó en 1992. Pero apenas pa­gará entre 70 y 80 mi­llones de eu­ros, o sea la ter­cera parte de lo que per­cibió en 2005 cuando vendió sus 33% de MC a la Prisa de los Polanco y Cebrián por 234 mi­llo­nes. Es de­cir, 150 mi­llones más. La vida es dura.

Fue el consejero delegado de Prisa, José Luis Cebrián, quién avanzó hace días, durante el Fórum "Spain Investors Day" realizado en Madrid, que el próximo sábado, cuando se celebra la junta extraordinaria de Prisa para validar la firma del acuerdo con el fondo de capital riesgo americano Liberty, será la fecha límite para firmar la venta de 30% de MC a Miguel Paes do Amaral, por un precio situado entre 70 y 80 millones de euros. En caso contrario, advirtió, habría que dar como terminadas las negociaciones iniciadas ya el pasado mes de marzo, y en ese caso, lo que haría Prisa seria poner la operación en manos de bancos de inversión para que buscaran nuevos candidatos.

Sin embargo, lo más probable es que sea Paes do Amaral quien se quede con el 30% de MC, volviendo así al grupo que fundó en 1992 y que dirigió hasta 2005, cundo vendió a Prisa el 33% del grupo mediático por 234 millones de euros. Una participación que Paes do Amaral compartía a partes iguales con su socio Nicolas Berggruen (ahora el principal accionista de Liberty) y que volvería a recuperar, pero pagando sólo entre 70 y 80 millones de euros. En 2009, y teniendo como referencia los resultados del 2008, MC aún ponía la participación en venta por un "valor de mercado" situado entre 150 y 200 millones de euros: hasta hacerse con el 95% de MC, a través una OPA, Prisa tuvo que invertir al total unos 700 millones de euros.

No fue solo la crisis mundial y la urgencia que puso en desprenderse de "activos estratégicos" como MC y en abrir su capital a Liberty para refinanciar su deuda de 5.000 millones de euros, que condujo Prisa a rebajar el valor de mercado de la filial portuguesa. Una parte de culpa, y muy importante, la tiene el gobierno luso, que en julio del 2009 frenó en seco la entrada de Portugal Telecom (PT) en MC. La operadora lusa tenía ya pactado con Prisa pagar 150 millones de euros por el 30% de MC, sólo como inversión financiera y sin participación a la gestión, pero todo se vino abajo, ante la sospecha general de que el Gobierno de Lisboa estaba "utilizando" PT para controlar la TVI, cuya línea editorial era radicalmente hostil al primer ministro José Sócrates.

El escándalo político fue mayúsculo, y ante la presión del presidente de la Republica Cavaco Silva, de todos los partidos de la oposición e igualmente de la opinión pública, PT no tuvo más remedio que renunciar a la entrada en MC, sobre todo después de que el gobierno vetara la operación. Después de PT fue el grupo mediático Ongoing el que llegó a un acuerdo con Prisa para quedarse con el 35% de MC y el 95% de derechos de voto en TVI, y pagando solo unos 120 millones de euros. Pero siendo accionista de referencia de PT, con casi un 7%, se sospechó que Ongoing  actuaba como "intermediario" de la operadora, y al final tuvo que renunciar a la operación.

La explicación fue que Ongoing no había podido cumplir el plazo legal que tenia para desprenderse de su participación en el grupo mediático rival Impresa (televisión SIC, semanario Expresso...) de Pinto Balsemao, y también porque tras la entrada de Liberty en Prisa ya no tendría en el futuro a la familia Polanco como principal socio y interlocutor en MC. 

Fue entonces, ya en un contexto financiero, político y hasta social muy desfavorable a los intereses de Prisa, que Paes do Amaral manifestó su interés en volver al grupo que fundó en 1992. Se dijo al principio que el acuerdo sería firmado en un "par de semanas ",  por un precio situado en torno a los 100 millones de euros, pero las negociaciones avanzaran menos rápido de lo previsto y su conclusión estaría todavía pendiente de "pequeños detalles" como el precio definitivo (20 o 30 millones inferior al previsto inicialmente), y el nivel de la participación del nuevo socio a la gestión de MC. Lo único que comenta Paes do Amaral, que mantiene todavía unas buenas relaciones de amistad y de negocios con Nicolas Berggruen, es que la entrada de Liberty en Prisa "no entorpecerá" las negociaciones para la compra de 30% de MC, pero insiste en que "no existe ninguna relación entre ambas operaciones".

Lo cierto es que Prisa tiene gran urgencia en acabar con el "culebrón" de la venta del 30% de MC, ya no solo por el dinero, sino también porque tuvo ya un coste demasiado elevado para la imagen del grupo en Portugal, tanto ante la opinión pública como ante la oposición al gobierno socialista. El Partido Social Demócrata (PSD) principalmente, siempre vio a Prisa como "muy cercana" al Partido Socialista (PS), y criticó muy duramente la "purga" realizada los últimos tiempos en la TVI: el director general José Eduardo Moniz dejó su puesto para ocupar otro mejor remunerado en Ongoing, mientras que su mujer Manuela Moura Guedes, que dirigía un  polémico informativo de los viernes por la noche muy hostil a Sócrates, quedó marginada y tuvo al final que presentar su demisión. Así, según el PSD, que los sondeos de opinión sitúan en una buena oposición para volver al poder, lo que hizo Prisa desde que entró en Portugal fue hacer todo lo posible para poner la TVI al servicio de los socialistas.

 

Artículos relacionados