Políticamente se ase­gura la es­paño­lidad del aceite de oliva en mo­mentos de alta com­pe­tencia

La Junta de Andalucía respira tranquila tras la compra por Ebro de la división arrocera de SOS

Para la ad­qui­riente su­pone una in­yec­ción de ren­ta­bi­li­dad, ya que acu­mu­laba ex­ce­dentes por la venta de su di­vi­sión láctea

Arroz
Arroz

Todos con­ten­tos. Ebro Foods de­cide de­dicar toda su caja a in­vertir en el ne­gocio y re­ducir deuda. SOS caza un buen pe­llizco de 195 mi­llones de euros que Ebro le pa­gará por su di­vi­sión de arroz. La Junta de Andalucía res­pira tran­quila porque Ebro re­cu­pera e in­cluso crece en ta­maño y el Gobierno cen­tral se alegra porque SOS se queda fi­nal­mente en España. Con todas estas va­ria­bles, fue in­cluso normal que Ebro Foods subiera el jueves en bolsa un 4,3%, algo com­pli­cado en una jor­nada muy di­fícil para el mer­cado de renta va­ria­ble. SOS, que llegó a re­gis­trar subidas del 12%, quedó fi­nal­mente como es­taba, pero es que está en medio de una am­plia­ción de ca­pital y en estas cir­cuns­tan­cias es di­fícil que se pro­duzcan va­ria­ciones sig­ni­fi­ca­ti­vas. Los de­re­chos, sin em­bargo, que úl­ti­ma­mente iban de capa caída, se re­cu­pe­raron algo con una subida del 20%. Esta reac­ción po­si­tiva de los mer­cados es la ló­gica tras ha­berse ce­rrado una de las ope­ra­ciones más ló­gicas que podía em­prender Ebro tras la venta, a prin­ci­pios de año, de su di­vi­sión lác­tea, y que fue anun­ciada por Capitalmadrid en fe­brero pa­sado.

Aquella venta del negocio de la producción de leche le reportó a Ebro unos ingresos de 630 millones de euros, de los que 555 han sido recibidos por la sociedad en septiembre y los 75 millones restantes llegan este mes de noviembre a la cuenta corriente de Ebro.

Con estos ingresos, Ebro Foods se ha encontrado con una situación en la que tiene más caja que deuda, de forma que tras apartar el dinero necesario para pagar los dividendos extraordinarios de abril y julio de 2011 (46 millones) y el pago a cuenta de 120 millones por el impuesto de la plusvalía de la venta de Puleva, al cierre del ejercicio 2010 Ebro espera tener una posición de deuda neta de 70 millones de euros.

Los fondos propios de la sociedad se han incrementado en un 20%, de forma que llegarán a 31 de diciembre con una cifra estimada de 1.500 millones de euros, y qué mejor manera de invertir su aumento en nuevos negocios que le dejen rentabilidad. Puesto este dinero en un activo financiero común no le daría mucho más de 4% que le ha venido costando históricamente la deuda a Ebro. Sin embargo, invertido en el negocio del arroz, y según las cuentas del grupo a 30 de septiembre último, le reportan una rentabilidad del 19,9%, que para final de 2010 Ebro espera que se sitúe en el 19,5%.

Esta operación se suma a otra reciente en la que Ebro firmó un acuerdo de exclusividad con el Consejo de Administración de la compañía Australiana Ricegrowers Limited ("Sunrice") para negociar la compra del cien por cien del capital de dicha compañía por 425 millones de euros. Ebro espera que Sunrice genere para el ejercicio 2010/2011 un beneficio bruto de explotación (EBITDA) de50millones de euros, con lo que la rentabilidad de la compra supera el 10%. SunRice vende aproximadamente 500.000 toneladas anuales de arroz y está presente en Australia, Nueva Zelanda, Islas del Pacífico, Hong Kong, Singapur, Nueva Guinea Papúa, Oriente Medio , así como en California y Hawai en EE.UU.

Para Ebro, pues, el negocio es redondo. Pero para SOS no lo es menos. La operación española consta de dos patas. Una es la compra de la división arrocera que tapa con 195 millones el agujero de 200 millones que dejó en el grupo la operación de préstamos realizada por los antiguos gestores, los hermanos Salazar, ahora enfrentados a un proceso en la Audiencia Nacional. La otra es la entrada con 50 millones en la ampliación de capital con aportación dineraria que tiene abierta SOS y que pondrá en manos de Ebro un 10% del capital. Este hecho, por sí solo, espanta al resto de las compañías internacionales que andaban detrás de quedarse con SOS por su negocio aceitero, líder en el mundo.

Todo esto junto completa el puzle con la vertiente política de la operación. La Junta de Andalucía siempre ha mostrado su apoyo político a la posible compra de la división de arroz de SOS. Ebro Foods (antes Ebro-Puleva) tiene su sede social en el municipio sevillano de San Juan de Aznalfarache y la consejería de Agricultura y Pesca nunca ha disimulado su predilección por empresas como esta que aumenten el PIB andaluz. Paralelamente, el grupo tras la venta del negocio lácteo, el peso de España en el negocio de Ebro bajaba aún más y ya no era muy alto, puesto que España significaba el 30% de su negocio. El grueso lo tiene en arroz y pasta en mercados como el de EEUU.

 En este contexto, la compra de la división de arroz de SOS incrementa nuevamente el peso español y en un sector con mayor rentabilidad. El único problema que podía tener es el de la competencia. Los arroceros se quejan de que esto aumenta el monopolio del sector, pero en fuentes del mercado se asegura, sin embargo, que el área arrocera de SOS, sumada a la de Ebro, suponen una cuota ligeramente superior al 30% del mercado español de arroz, cifra importante a efectos de rentabilidad, pero que no planteará problemas legales ante la Comisión Nacional de la Competencia, porque en este mercado, dos tercios de las ventas se hacen con marcas blancas de cadenas de supermercados y grandes superficies.

Y junto a la alegría por esta recuperación de peso en el PIB andaluz, la Junta de Andalucía ha ganado otra batalla. Para el gobierno regional no era ningún plato de gusto que SOS, líder mundial del mercado de aceite de oliva con las marcas Carbonell, Koipe, Minerva, Bertolli y Carapelli, tuviera como accionista de referencia, por ejemplo, a los portugueses de Sovena, que son competidores serios.

Hace pocas semanas, se produjo el anuncio del interés del grupo estadounidense Bunge, un auténtico referente en el mercado de los aceites de soja y girasol, lo que fue utilizado como excusa oficial por la familia Ruiz Mateos para abandonar su pretensión de hacerse con SOS. Pero este inusitado interés de multinacionales, completado con ofertas oficiosas de otros grupos alimentarios (más concretamente aceiteros) como el francés Saipol-Lesieur o el portugués Sovena, movieron a la Junta de Andalucía a aumentar su presión sobre los accionistas de SOS, y más concretamente sobre las cajas andaluzas presentes en su accionariado, para que todo quedara en casa. Ahora se suma Ebro y cierra el círculo buscado.

 Los 50 millones que Ebro aportará a la ampliación de capital reducen las exigencias monetarias de las cooperativas olivareras andaluzas de Jaén, Córdoba, Granada y Sevilla (provincias cuyas cajas de ahorros están el accionariado de SOS), que ya dieron el paso de ponerse de acuerdo para pujar juntas. A ellas podría unirse la mayor cooperativa del país, Hojiblanca, con lo que harían feliz a la flamante ministra de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, la cordobesa (y por ello más sensible) Rosa Aguilar, que ya mostró ayer su satisfacción por la operación anunciada desde Ebro y SOS.

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