Monitor del Seguro

Las com­pañías han adap­tado el se­guro de de­ceso a un pro­ducto fle­xible

Morirse sale carísismo

El coste medio de un se­pelio en España su­pera los 2.500 euros

Sepelio
Sepelio

España es un caso único en el mundo con el se­guro de de­ce­sos. Es una de sus pe­cu­lia­ri­da­des, como tam­bién lo es, por ejem­plo, el Consorcio de Compensación de Seguros, algo propio y casi único. Lo que su­cede con de­cesos viene a con­firmar que en este ramo, como en al­gunos otros, el se­guro pierde de al­guna ma­nera su clá­sico ca­rácter in­dem­ni­za­torio para ad­quirir la forma de una pres­ta­ción de ser­vi­cios pura y dura. Y es que eso es en España el se­guro de de­ce­sos, co­no­cido po­pu­lar­mente como "el se­guro de en­tie­rro", en el que la com­pañía se ocupa de todos los trá­mites para el se­pelio o in­ci­ne­ra­ción cuando fa­llece su cliente y corre con los gastos que oca­sionan los ser­vi­cios fu­ne­ra­rios.

En otros países de nuestro entorno la situación es completamente distinta, ya que en el resto de Europa se utilizan productos que tienen que ver más con el seguro de vida, concretamente para caso de muerte. Mediante estos seguros las compañías abonan al beneficiario el capital suscrito en el contrato para que él sufrague los gastos de entierro. Utilizan, por consiguiente, la fórmula indemnizatoria en lugar de la de prestación de servicios.

El seguro de decesos se comercializa en España desde hace más de un siglo -sus antecedentes son las antiguas igualas del gremio de carpinteros a los que sus vecinos abonaban periódicamente una pequeña cantidad para que les suministraran el ataúd en caso de fallecimiento-  y es indudable que tiene un éxito comercial y un arraigo social importantes. Es sin duda el seguro que más se contrata en nuestro país, ya que generalmente se trata de una póliza familiar que incluye a todos los miembros de la familia.

Existe la costumbre muy extendida de pagar a lo largo de la vida en forma de póliza mensual o anual los costes del entierro, para que no sean una carga para su familia. Además, se suele dar la particularidad de que en muchos casos se hereda la compañía de seguros, ya que los hijos, al independizarse, ya sea por simple inercia o por cualquier otro motivo siguen pagando la póliza de decesos que le abrieron sus padres. En muchos casos, incluso, incluyen en ella a su pareja y a sus propios hijos.

Este año, casi coincidiendo con nuestro tradicional "Día de Difuntos" (que no hay que confundir con el "Todos los Santos", cuya festividad se celebra la víspera), Mapfre ha hecho público un informe sobre el seguro de decesos basado en su propia experiencia. Esta aseguradora tiene en su cartera más de 2,7 millones de asegurados en este ramo, lo que supone una cuota de mercado del 15%. De esta forma, la primera aseguradora de España y de Iberoamérica ha celebrado su particular "Halloween".

Según Mapfre, aproximadamente la mitad de la población española tiene contratado un seguro de Decesos, y alrededor del 60% de los fallecimientos que se producen al año son atendidos por compañías aseguradoras. Y no para aquí la cosa, ya que a pesar de fuerte, la demanda de este seguro sigue en aumento.

El coste medio de un sepelio, según la aseguradora, varía de forma importante de una zona a otra y, en términos generales, es bastante más elevado en las grandes ciudades que en las pequeñas poblaciones, pero sitúa el gasto medio en torno a los 2.500 euros. Para ello, Mapfre cobra una prima media en torno a los 8 euros mensuales lo que supone aproximadamente unos100 euros anuales.

El perfil del asegurado medio de esta compañía es el de una persona con más de dos hijos, que es muy fiel a su aseguradora, ya que permanece en ella un mínimo de 12 años  y que "que prefiere convertir los gastos de sepelio y funeral en gastos fijos y no variables".  Un 76% de los clientes de esta aseguradora realiza un contrato para toda la familia, que paga anualmente y que cubre todos los gastos relacionados con el funeral: féretro, velatorio, cremación, coche fúnebre, certificados y tasas de inhumación, coronas de flores, esquelas, traslados si fueran necesarios, etc.

 

Con el boom de la inmigración, el seguro de decesos ha encontrado un importante filón de clientes en este segmento de la población, ya que para ellos su mayor preocupación es tener cubierto el traslado a su país de origen en caso de fallecimiento, puesto que además del elevado coste que representa el traslado en sí, hay que añadir la dificultad que en  muchas ocasiones suponen los trámites burocráticos. Por ese motivo, muchas entidades, entre ellas la propia Mapfre, han diseñado productos específicos para cubrir esta demanda con seguros específicos de repatriación que cubre todos los aspectos relacionados con el traslado así como la coordinación en el país de destino. También es cierto que la crisis han disparado los niveles de paro, que han llegado a superar el listón del 20%, afectando en mayor medida a la población inmigrante, lo que ha cortado de raíz lo que era un floreciente filón para las aseguradoras.

**Producto más flexible **

Actualmente el seguro de decesos se parece poco a las primitivas pólizas, ya que sobre todo en los últimos años ha evolucionado enormemente y ha llevado a cabo una profunda transformación, que le ha permitido convertirse en un producto más flexible en su contratación y con mayor abanico de coberturas. En el caso concreto de Mapfre, que para eso ha hecho el informe, junto a las garantías habituales, ofrece en este tipo de seguros asistencia psicológica a la familia y ha incorporado nuevas prestaciones, algunas de las cuales son de momento únicas en el sector, como la conservación del ADN del fallecido, por si fuera necesario realizar pruebas genéticas en el futuro. Asimismo, ofrecen otras muchas coberturas que el asegurado y su familia puede utilizar durante la vigencia de la póliza: salud dental, indemnización por hospitalización, asistencia en viaje, segundo diagnóstico internacional, etc.

Aunque no lo diga Mapfre en su informe, se trata de un ramo con un alto índice de concentración, ya que la primera aseguradora del ramo (Santalucía) tiene una cuota de mercado superior al 34%; que junto a la segunda (Ocaso) la cuota se acerca al 55%; y que si se añade la tercera (Mapfre), entre ellas acaparan prácticamente el 70% del mercado. Pero es más, entre las 10 primeras superan el 88%, dejando sólo un 12% para las restantes compañías.

Además, se trata de un ramo muy rentable, ya que en los seis primeros meses de este año tuvo una siniestralidad de poco más del 40%, un 35% de gastos de explotación y un resultado técnico superior al 12%.

Por todo ello, por la crisis y porque cada vez hay más competencia en todos los campos, algunas de las grandes aseguradoras que comercializan este ramos se están planteando entrar en él.

 

 

 

 

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