Monitor del Seguro

La sen­tencia sienta pre­ce­dente y per­ju­dica a los con­sejos y má­ximos di­rec­tivos de la en­tidad

Mutua Madrileña se lleva el gato al agua

Un Juzgado mer­cantil cas­tiga al ex pre­si­dente Pomatta, le deja sin 21 mi­llones de pen­sión y le con­dena al pago de costas

Mutua Madrileña
Mutua Madrileña

Dice el viejo re­frán que contra el vicio de pedir está la virtud de no dar, y eso mismo es lo que ha de­bido opinar el Juzgado Mercantil nú­mero 11 de Madrid en el caso de José María Ramírez Pomatta, ex pre­si­dente de la Mutua Madrileña, que re­cla­maba a la en­tidad nada más y nada menos que una pen­sión de más de 21 mi­llones de eu­ros. Pomatta, que no está en ab­so­luto de acuerdo con esta sen­ten­cia, ha anun­ciado que la re­cu­rrirá. En su re­cla­ma­ción ori­gi­nal, el ex pre­si­dente de Mutua y sus abo­gados ale­gaban que tenía de­recho a co­brar esa pen­sión ya que se ajusta a los es­ta­tutos so­ciales y al plan de pen­siones para sus má­ximos res­pon­sa­bles apro­bados por la ase­gu­ra­dora antes de su cese, en enero de 2008.

La jueza ha debido dar mayor trascendencia al hecho de que fuera bajo su mandato y por iniciativa del propio Pomatta cuando se produjo el histórico cambio que terminó de un plumazo con la tradicional austeridad que históricamente había venido presidiendo esa casa y se cambiaron los estatutos de la aseguradora. Ese cambio se aprobó en la junta celebrada el 8 de junio de 2004, en la que una de las propuestas del consejo decía que "a partir del 1 de enero de 2004, los que siendo consejeros a dicha fecha o los que lo sean posteriormente y hayan desempeñado dos o más mandatos, al cesar en sus funciones, una vez cumplidos los 65 años, gozarán de una pensión vitalicia anual, pagadera por meses, equivalente al triple de la cuantía de la pensión máxima reconocida por la Seguridad Social para el régimen general". El artículo también decía que "Dicha pensión se transferirá también vitaliciamente al cónyuge viudo de nupcias anteriores al cese del consejero".

Tres años más tarde, esto es, en 2007 se volvieran a reformar esos estatutos también bajo su presidencia. Entonces, como le parecía poco lo anterior había que buscar una fórmula que permitiese mayores ingresos, por lo que  en la junta de mutualistas se propuso y se aprobó lo siguiente: "Aquellos consejeros que hubieran desempeñado dos o más mandatos, siempre que hubieran permanecido en sus cargos durante los cinco años anteriores a su baja como Consejero, una vez cumplidos los 65 años, tendrán derecho a la percepción en el momento de baja de un capital equivalente a una pensión vitalicia anual, revisable anualmente al 2,5% y reversible al cónyuge supérstite en un 100%.

El importe de dicha pensión será igual al 50% de la media aritmética del importe de las dos mejores retribuciones brutas percibidas por el mismo consejero durante las últimas cinco anualidades. La cuantía mínima de la pensión a percibir será igual a tres veces el importe de la pensión máxima de la Seguridad Social. Si el Consejero hubiera completado un mandato pero no la totalidad del segundo, tendrá derecho a la percepción de un capital proporcional a los años que haya permanecido en el cargo. Por otra parte, aquel Consejero que cumpliendo los requisitos señalados en el párrafo anterior que dan derecho a la percepción del capital equivalente, no haya causado baja como Consejero, tendrá derecho a solicitar la percepción a cuenta de dicho capital".

Naturalmente que ambas propuestas fueron aprobadas en su momento por las respectivas asambleas generales de mutualistas. Asambleas naturalmente presididas por el propio Pomatta y ya se sabe como son estas cosas, que la propuesta se coloca entre otras muchas, el plus de votos por venir de la presidencia, los que dejan la papeleta a cambio del obsequio correspondiente y no asisten a la junta, el manejo del micrófono, los incondicionales, los pelotas, los que se han ido al llegar a ese punto del orden del día aburridos y han dejado su voto...En fin, que normalmente se aprueba todo lo que proponga el presidente por lesivo que sea para los intereses de mutualistas o accionistas..

Pero previamente a la primera propuesta del año 2004, Ramírez Pomatta había remodelado a su gusto el consejo de administración de la Mutua, instaurando un régimen presidencialista, en el que el quien se movía "no salía en la foto". Meses antes había cesado con cajas destempladas a consejeros porque no estaban de acuerdo con esa actitud del presidente o simplemente por "no aplaudir las ocurrencias del jefe". Y a partir de esos ceses fulminantes de consejeros, fue cuando Pomatta acordó el cambio retributivo de los miembros del consejo de la Mutua, ya que hasta ese momento no cobraban. 

Es cierto que en el "haber" de Ramírez Pomatta hay que anotar la modernización de la Mutua, ya que con su actuación cambió la fisonomía de la aseguradora que pasó de ser una entidad de ámbito regional y monoproducto a ser una empresa de actividad nacional y multiproducto: También hizo que tuviera importantes beneficios, ya que coincidió con una época de "vacas gordas" en la Bolsa y como un "Rey Midas" todo lo que tocaba se convertía en oro:  Banco Popular, Banco Santander, Inmobiliaria Colonial, Sacyr, ACS, aportaron grandes beneficios atípicos a las arcas de la entidad. También como un "Rey Midas" tuvo suerte en su patrocinio a Fernando Alonso, que ganó los dos campeonatos del mundo de Fórmula 1, de los que sacó buenos réditos publicitarios.

Pero en su "debe" también hay que anotar muchas cosas, entre otras su "olvido" del principal negocio de la aseguradora que no es otro que el seguro del automóvil, con el abandono a sus mutualistas, que es lo más importante que tiene la Mutua. Tmabioén, dentro del "debe" hay que incluir los muchos derroches, entre los que destacan las compras de compañías a precios desorbitados, los desproporcionados gastos en patrocinios algunas adquisiciones inmobiliarias y una pretendida macrociudad de la salud que de haberse realizado podía haber puesto en peligro a la propia Mutua.

Tras su destitución, el nuevo consejo cambió radicalmente la política y se dedicó a corregir los errores anteriores. En primer lugar todos los miembros del consejo renunciaron a las cantidades que pudieran corresponderles en un futuro por pensiones, y la entidad decidió no realizar ningún pago hacer pago a cuenta de éstas. En segundo lugar la entidad volvió a prestar una atención preferente a sus mutualistas, con diversas promociones, aumentos de prestaciones y descuentos que extendió a los familiares de éstos. También y debido al elevado número de parados que hay en nuestro país, la Mutua ha puesto en marcha un seguro de protección de pagos por el que se hará cargo, durante dos años y hasta el 1 de noviembre de 2011, del importe de todas las pólizas contratadas por sus mutualistas en caso de desempleo.

La sentencia recoge que en el consejo celebrado el 14 de enero de 2008, "todos los consejeros a excepción del Sr. Ramírez Pomatta renunciaron por carta a la percepción de cualquier pensión" y acordaron "no pagar ninguna cantidad en ese concepto, y dejando sin efecto las normas de aplicación del plan de previsión"

Según la sentencia, de lo anterior se desprende "una voluntad clara y evidente" del consejo que "quiso dejar efecto lo reformado, una vez advertido de la cuantía de las pensiones" que habría de satisfacer a sus consejeros, " por el evidente daño que podía causar a una entidad sin ánimo de lucro".

La magistrado considera que "queda patente por los acontecimientos que se sucedieron" Ramírez Pomatta realzia su cese "premeditadamente, eligiendo el momento adecuado para intentar lograrse fin de cobrar una pensión en cuantía desmesuradamente elevada, por el mecanismo societario que había impulsado cuando fue presidente de la Mutua". Y añade que ese mecanismo "va a desaparecer" dos días después con la celebración de la junta de mayo de 2008 y que él lo sabe.. 

Por todos estos motivos, no solo resultan obscenas la cifra que reclama Ramírez Pomatta, sino que también parece inmoral que una persona que estuvo media docena de años en la presidencia de una entidad que, además de los sueldos, dietas y otras prebendas percibidos a lo largo de su mandato, reclame también más de 21 millones de euros como pensión. Y máxime teniendo en cuenta que fue bajo su presidencia cuando se decidió cambiar los estatutos de la Mutua y fijar sueldos para sus consejeros.

La jueza ha denegado la petición de Pomatta y además le impone pagar las costas procesales al estimar que no tenía razón en su reclamación. El ex presidente de la aseguradora lógicamente ha recurrido esta sentencia sobre la que no está en absoluto de acuerdo. El recurso era prácticamente obligado ya que, según fuentes jurídicas, de prosperar puede ahorrarse parte de las costas, lo de la pensión lo consideran casi imposible.

Seguro que con esta decisión de la jueza están la mayoría de los españoles, sobre todo los clientes de la Mutua, que en definitiva son los grandes beneficiados por esos más de 21 millones de euros que no han tenido que salir de las arcas de la entidad.

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