UN BANCO EN EL RETIRO

Nuevo Presupuesto, nuevo Gobierno y promoción de Rubalcaba

Deuda más ba­rata, buena re­ceta hasta las elec­ciones

Rubalcaba
Rubalcaba

Aprobación de los Presupuestos y un am­plí­simo re­ajuste mi­nis­te­rial. El pre­si­dente Zapatero se en­roca con el voto de vascos y ca­na­rios y re­or­ga­niza su go­bierno para tran­sitar con más co­mo­didad hasta el final de la le­gis­la­tura. Modificación del ta­blero de juego y aviso para los es­tra­tegas del "váyase, señor Zapatero". A la ciu­da­danía des­alen­tada por la crisis e in­cré­dula sobre la ca­pa­cidad del Gobierno para en­de­rezar los males de la Patria se le ofrece no solo un nuevo equipo sino un men­saje tran­qui­li­za­dor: con­ti­nuidad po­lí­tica hasta las pró­ximas elec­ciones ge­ne­ra­les.

Rechazada la propuesta alemana de sanciones automáticas a aquellos países que incumplan las reglas del Pacto de Estabilidad, los mercados no se asustan si no que al contrario se apresuran a confirmar la confianza en la marcha de la economía española. Como subraya la agencia de noticias "Bloomberg", el precio pagado por España para colocar 4.180 millones de euros en bonos a 12 meses ha sido del 1,842% inferior al 1,908% del 21 del pasado septiembre. Se ha registrado una rebaja equivalente en la emisión de bonos con vencimiento a 18 meses. Las cantidades solicitadas, además, han duplicado el valor de las emisiones.

En la medida en que bajan los intereses de la deuda externa mejoran las expectativas de mayores disponibilidades de crédito para las empresas y se reduce el coste de la deuda externa lo que libera más recursos para atender a otras partidas de los gastos del Estado. Antes de salir de jugar el partido de la remodelación, el Gobierno se apuntaba un buen tanto: la confianza de los acreedores internacionales.

La promoción de Rubalcaba junto a la llegada de Jáuregui y la continuidad de Chaves recompone el deteriorado puente sobre el rio que separa las dos orillas del socialismo español. Savia vieja nueva, vital para recuperar confianza y reconstruir consensos sociales con la incorporación de un nuevo ministro de trabajo.

El mantenimiento de la titularidad de la vicepresidenta económica es prueba fehaciente de que la política de austeridad presupuestaria sigue siendo objetivo prioritario del gobierno. Dos mensajes para consumidores e inversores. El primero: el ajuste de las cuentas públicas se realizará vía reducción de gastos y no con subidas de impuestos. En segundo lugar el recorte del déficit presupuestario aleja las incertidumbres sobre quien tendrá mejor acceso al crédito: ¿el Estado o los particulares?. En suma menos recelos ante un eventual "crawding out" sicológico que paralice la resolución de los inversores a la hora de afrontar riesgos futuros por un encarecimiento del coste del dinero.

El propósito de la austeridad es sin duda condición necesaria para la reorientación de nuestro modelo económico. Sus efectos serán tanto más eficaces cuanto menor sea la impaciencia de los colectivos sociales y menor sea también la locuacidad de nuestros dirigentes con anuncios de inminentes brotes verdes. Austeridad presupuestaria y también en los mensajes hasta que pasen 18 meses.

Hasta entonces todas las energías deben concentrarse en la resolución de los contenciosos sobre las pensiones, edad de jubilación y congelación incluidos, así como en el desarrollo de una legislación laboral que libere a las empresas de las amarras de los convenios colectivos sectoriales o territoriales. Si los grados de libertad aumentan los mercados, en condiciones de normalidad fiscal y monetaria, suelen responder con aquella eficacia que anunció el maestro Adam Smith y ha confirmado el paso del tiempo.

El Gobierno gana además en cohesión con la tutela que la ministra responsable de la economía tendrá de la vicepresidencia primera ante eventuales inseguridades técnicas, mientras aparece una dirección política mejor pertrechada para afrontar los contenciosos de un terrorismo todavía vivo, los rechazos anti autonómicos de los irredentos centralistas, las reivindicaciones verdaderas y temerarias de autonomistas y separatistas y, finalmente, el desencanto de unos colectivos sociales que transitan por los áridos descampados del desempleo, mientras los sindicados velan sus armas y la oposición del PP reflexiona sobre esos calificativos de "peronistas" que llegan desde los liberales del centro democrático y social.

Mis lecturas en mi banco del Retiro cobijado por una acogedora temperatura otoñal me llevan a Francia, donde los jóvenes de la ESO se declaran en huelga para proteger sus pensiones cuando lleguen a los 60 años. La patria de Descartes anda algo desorientada, eso me lo parece, aunque no quisiera ocultar mi simpatía por esos brotes verdes de politización de la juventud.

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