Monitor de EE.UU.

Trata de poner coto a los bonus y sa­la­rios des­pro­por­cio­nados

La SEC empieza a moverse

La su­per­vi­sión del mer­cado con­cede más de­re­chos a los mi­no­ri­ta­rios agru­pados

SEC
SEC

El re­gu­lador es­ta­dou­ni­dense de los mer­ca­dos, la SEC (Securities and Exchange Commission), ha em­pe­zado a en­du­recer ciertas prác­ticas de las em­presas co­ti­zadas para evitar que se pro­duzcan si­tua­ciones como la de Lehman Brothers, o la de los es­can­da­losos bonos pa­gados en el sec­tor, que pre­ci­pi­taron y ali­men­taron la crisis fi­nan­ciera. Desde hace mu­chos años grupos que re­pre­sentan a pe­queños ac­cio­nistas han es­tado de­fen­diendo mayor trans­pa­rencia en las de­ci­siones de los Consejos de Administración, sobre todo en lo que se re­fiere a las re­mu­ne­ra­ciones de los altos eje­cu­ti­vos, sin que sus pe­ti­ciones fueran aten­didas ni entre el re­gu­la­dor, y ni mu­chí­simo menos en las grandes em­pre­sas. Ahora, cuando el su­frido con­tri­bu­yente es­ta­dou­ni­dense está pa­gando los ex­cesos del sis­tema fi­nan­ciero, la SEC acaba de au­to­rizar que grupos de ac­cio­nistas mi­no­ri­ta­rios que re­pre­senten un 3% del ca­pital po­drán pro­poner can­di­datos a los Consejos. Hasta ahora éste ejer­cicio se ejercía en las Juntas de Accionistas, pero en la prác­tica las em­presas lo ori­llaban en­viando las pa­pe­letas de vo­ta­ción con sus pro­pios can­di­datos a aque­llos ac­cio­nistas que de an­te­mano se sabe no asisten a las Juntas.

De esta manera, las asambleas accionariales se convierten en un trámite para ratificar a los designados por la compañía al lograr una mayor proporción de votos. A partir de ahora, los grupos de accionistas que lo deseen podrán presentar candidatos y concurrir con los de la lista oficial en las elecciones para renovar los órganos de dirección. La representación de los pequeños accionistas oscilaría entre un puesto para aquellos Consejos que tienen hasta siete miembros, o hasta el 25 por ciento si cuentan con más.

Los críticos dicen que el inversor medio, que por lo normal se inhibe en los asuntos empresariales, no resultará beneficiando, mientras que otros grupos como los fondos de pensiones o incluso sindicatos, pueden utilizar en beneficio propio la nueva medida. Por su parte, los que la apoyan ponen el ejemplo de Canadá, donde existe desde 1997 y los bancos del país han resistido con bastante dignidad los embates de la crisis de su vecino del sur.

No ha sido la única medida de calado que ha adoptado la SEC en esta nueva etapa en la que muchos observadores ven como un intento de lavar su dañada credibilidad tras el lamentable papel que hizo para prevenir la crisis financiera en su papel de regulador de los mercados. Consciente de que parte del problema que agravó la crisis fue la ocultación de información crítica sobre el apalancamiento de muchas empresas, como los 50.000 millones de dólares en deuda a corto que hurtó a los accionistas la quebrada Lehman Brothers, y de los que la propia SEC desconocía, el regulador quiere que todas las entidades financieras informen de forma más fehaciente de su nivel real de apalancamiento a lo largo de todo el año, para que las cuentas anuales no se resulten "maquilladas" por las prácticas de las tesorerías para reducir temporalmente su endeudamiento al cierre de cada ejercicio.

De esta manera, los accionistas pueden tener una idea más cabal de los pasivos y la liquidez de las empresas. Tras la quiebra de Lehman, los inspectores revelaron que utilizaba un instrumento denominado "Repo 105" para vender activos de su cartera a otras entidades en efectivo, pero con un pacto de recompra, lo que suponía un endeudamiento a corto plazo. Sin embargo, el banco de negocios contabilizaba los acuerdos de recompra como ventas, pareciendo así que su apalancamiento era menor del real. De momento, la SEC está investigando la legalidad de estas operaciones, sin que hasta ahora haya encontrado nada ilegal en ellas, que se siguen utilizando pero bajo un mayor celo del regulador.

 

 

Artículos relacionados