Monitor de Latinoamérica

Sólo Colombia y Brasil cum­plen los re­qui­sitos de­man­dados por los or­ga­nismos in­ter­na­cio­nales

Latinoamérica necesita más inversiones en infraestructuras

La suma com­pro­me­tida para los pró­ximos cinco años es in­su­fi­ciente para pa­liar el dé­ficit exis­tente

canal de panama
canal de panama

Los países de América Latina abor­darán en los pró­ximos cinco años un plan de in­ver­siones en in­fra­es­truc­turas que re­pre­sen­tará al­re­dedor del 2% de su PIB co­junto, unos 450.000 mi­llones de dó­la­res. Esta ci­fra, con ser con­si­de­ra­ble, es in­su­fi­ciente para poner al día su ob­so­leta red de me­dios de trans­porte y re­ducir la brecha que la se­para de los países desa­rro­lla­dos. Solo Colombia y Brasil rea­li­zarán un mayor es­fuerzo, pero el pro­blema va a ser con­se­guir la fi­nan­cia­ción ne­ce­sa­ria, al menos en el caso bra­si­leño. Las in­ver­siones en re­no­va­ción y cons­truc­ción de in­fra­es­truc­turas en la re­gión, que está ex­pe­ri­men­tando uno de los me­jores mo­mentos eco­nó­micos de su his­to­ria, son sen­si­ble­mente me­nores a las de otros países emer­gentes como India, que des­ti­nará al­re­dedor del 6 por ciento del PIB, o de China, con un 10%. Los ex­pertos señalan que el ritmo de cre­ci­miento de Lationoamérica exi­giría asignar el 4 por ciento de su eco­no­mía, pero dudan que vaya a con­se­guirse.

Con la oportunidad que representan los Juegos Olímpicos y la Copa Mundial de Fútbol, Brasil será la estrella de la región, con unas inversiones de 229.000 millones de dólares hasta 2015, un aumento del 18% anual. El país debe resolver urgentemente los cuellos de botella que padecen sus puertos y las pobres condiciones de las redes de transporte terrestre, carreteras y ferrocarril, según un informe de la agencia Moody's.  

Con todo, las carencias más evidentes se concentran en el suministro de energía, petróleo, gas y electricidad, cuya modernización es  una de las prioridades de la economía brasileña para que pueda seguir creciendo (en el primer trimestre lo hizo un 9%) sin interrupciones de la producción. Pero el país de Lula necesita también de financiación a largo para acometer su modernización y ése podría ser su mayor desafío, superior incluso al del enorme reto modernizador.

La región arroja un esfuerzo inversor desigual. Mientras en Brasil, Chile y Colombia es sensiblemente mayor, existe otro grupo de países como Argentina y Venezuela donde es muy bajo. Chile sigue superando a todos, con una inversión de casi el 6% del PIB, un total de 42.000 millones para el período que suponen un aumento promedio del 15,7% anual. Colombia es una estrella en ascenso con inversiones estimadas en 33.200 millones, así como Perú, con unos 22.200 millones de dólares.

Sin embargo, México destinará un 8% más, unos 70.200 millones de dólares, y Argentina, solo un dos por ciento más hasta un total de casi 18.000 millones de dólares. Venezuela es la oveja negra, con inversiones que apenas alcanzarán los 11.000 millones de dólares en servicios básicos como centrales eléctricas, agua y transporte.

Cuando todos los planes previstos queden ejecutados para 2015, la región contará con mejores y más redes de distribución de agua y de saneamiento, en las que se habrán invertido casi 18.000 millones de dólares, un incremento del 52% sobre el mismo período anterior. Por sectores, será el de transporte de superficie, sobre todo carreteras, ferrocarriles y vías navegables, el que acumule más recursos. En transporte terrestre, se prevé una inversión de 43.600 millones hasta 2015, lo que representa un alza de 32% desde hoy. En transporte público urbano se invertirán 12.600 millones, con un aumento del 44%. En los sectores de puertos y logística,  que viven un período de auge, se destinarán 12.900 millones, con un aumento del 31%. Por último, en electricidad se estima un aumento del 18%, 26.100 millones de dólares, tanto en generación, como en  transmisión y distribución.

Las cifras que se emplearán en renovar y modernizar las subdesarrolladas infraestructuras de Iberoamérica con ser sustanciales, tras décadas de desidia que han tenido el elevado coste en desarrollo económico y social que se conoce, no son suficientes para una región que se espera crezca a tasas del entorno del 6 por ciento este año, y de algo menos el próximo,  y que está conociendo un boom en la demanda de materias primas, según los expertos. Éstos estiman que la inversión en términos reales debiera ser superior al 4 por ciento, para que no pierda terreno frente al esfuerzo inversor de otros competidores emergentes, que, si bien su punto de partida era inferior, la respuesta ahora supera con creces a la de América del Sur.

 

 

 

 

 

 

 

"Estos números representan una inversión media de poco menos del 2% del PIB en toda la región", explica Norman Anderson, presidente y CEO de la compañía. Sin embargo, asegura que "debe ser visto como una llamada a las armas, cuando los competidores de todo el mundo están invirtiendo entre un 6% (India) y el 10% (China) de su PIB anual en infraestructura".

La inversión real del PIB debiera ser superior al 4%, no obstante, pese a haber una serie de signos positivos en el horizonte, nada indica que la región aumentará drásticamente la inversión. Brasil y Colombia son los países que proyectan un incremento anual más fuerte, con 18% y 17,6% respectivamente. 

Artículos relacionados