RESTRUCTURACIÓN DE CAJAS

Rato incorpora a Juan Costa a Caja Madrid

Federico Outon, ex Banesto, de­clina ser el "número dos" para asuntos fi­nan­cieros

Rodrigo Rato
Rodrigo Rato

A. V.- Juan Costa, ex se­cre­tario de Estado de Hacienda con Rodrigo Rato y ex mi­nistro de Comercio y Turismo en el úl­timo Gobierno de José María Aznar, será la pri­mera in­cor­po­ra­ción a Caja Madrid en su nueva etapa, pro­ba­ble­mente como se­cre­tario ge­neral y "mano de­re­cha" del equipo téc­ni­co-o­pe­ra­tivo del re­cién nom­brado pre­si­dente Rato.

El ya primer ejecutivo de la entidad madrileña ha ofrecido también a Federico Outon, ex consejero delegado de Banesto en la etapa de Alfredo Saénz, ser su número dos como responsable de la labor comercial y bancaria, pero éste ha declinado por razones de edad. Rato busca ahora su segundo para asuntos financieros a través de un "head hunter", lo mismo que a su jefe de Comunicación, para cuyo puesto ha contactado al periodista Javier González Ferrari y a la directora de Comunicación de una gran empresa.

Por unanimidad, algo insólito en los nombramientos (o renovaciones de mandatos) de los últimos presidentes de Caja Madrid, Rodrigo Rato es desde ayer el máximo responsable de la cuarta entidad financiera del país. Tras un escandaloso y desagradable pulso interno en el Partido Popular entre Mariano Rajoy (que quiere a Rato lejos de la actividad política, para no hacerle sombra en su larga andadura hacia la Moncloa) y Esperanza Aguirre (que quería despolitizar la entidad de ahorro nada menos que colocando allí a su vicepresidente, Ignacio González), llega a Caja Madrid una persona sin experiencia financiera ni empresarial, pero con un curriculum indiscutible: vicepresidente económico del Gobierno con José María Aznar y director gerente del Fondo Monetario Internacional.

Gestión financiera y empresarial es algo que va a necesitar Caja Madrid ante un ejercicio que se antoja muy complicado y con muchos frentes abiertos, entre ellos varias patatas calientes que le ha dejado su antecesor, Miguel Blesa: el crédito moroso de 26,5 millones de euros del presidente de la CEOE y propietario de Air Comet, Gerardo Díaz Ferrán; el lío de SOS, donde Blesa, tuvo que colocar a uno de sus hombres de confianza, Mariano Pérez Claver, para que la empresa de los Salazar no se les fuera de las manos; la situación de Iberia y la compleja integración con British Airways; la desinversión de Realia en su filial francesa SIIC y el futuro de este grupo inmobiliario a medias con FCC, entre otros.

Rato se encuentra con una Caja Madrid que ha terminado 2009 con los peores resultados de la etapa de Blesa, con un descenso del 68,4%. Un capital básico muy ajustado: 6,82%, cuando el mínimo recomendado es el 7%. Una morosidad del 5,4%, superior a la media del sector. Y una salida a Bolsa de Cibeles, su corporación industrial, pendiente desde hace un año y muy complicada con el actual panorama del mercado bursátil y con la desconfianza de los inversores. Y una expansión internacional prácticamente sin hacer, salvo alguna operación en México. Y siendo la única gran entidad financiera que sigue abriendo sucursales.

Y desembarca en Caja Madrid oficialmente sin ningún hombre suyo. Rato tuvo que dar marcha atrás a su idea de colocar como número dos al que fuera su secretario de Estado de Hacienda y luego ministro de Tecnología, Juan Costa. Caja Madrid ha pasado de tener un presidente poco ejecutivo y un director general muy fuerte (Felipe Ruiz de Velasco y Mateo Ruiz Oriol) a un régimen muy presidencialista con Jaime Terceiro y Miguel Blesa. Rato deberá decidir qué papel jugará y con quiénes va a dirigir la cuarta entidad financiera del país.

Pero su gran reto va a ser la fusión. Blesa se fue con el sueño de una fusión con La Caixa, una operación técnicamente complicada y políticamente imposible. Rato no llega a Caja Madrid para absorber Caja Ávila y/o Caja Segovia. Quiere una gran operación, capaz de poner por fin a Caja Madrid en condiciones de igualdad con La Caixa. En parte del PP promueven la gran caja: Caja Madrid, más CAM, más Caixa Galicia, aunque algunos añaden a este grupo Caixanova (que otros quieren unir a Bancaja y Cajamurcia). Mucha mano izquierda tendrá que demostrar ante presidentes autonómicos que van contra la doctrina oficial del PP sobre las cajas suprarregionales, como Alberto Núñez Feijóo en Galicia o Francisco Camps en Comunidad Valenciana.

En su activo, seis años de mandato, sin problemas políticos al haber un pacto de estabilidad. Pero sabe que tiene enfrente a Esperanza Aguirre que, como otros presidentes autonómicos, quiere a su caja como un instrumento al servicio de sus intereses. Y a Francisco González y sus líos en Canal Isabel II. Aunque tiene la ventaja de que conoce muy bien el PP de Madrid, y con quién tendrá que jugarse los cuartos.

De momento, Rato ha empezado con pocas concreciones. Tras la asamblea general, su discurso ha sido diplomático, pero con poca fuerza: "Caja Madrid es una entidad sólida, solvente y rentable que está llamada a reforzar su liderazgo en los próximos años y desempeñar un papel crucial en el sistema financiero español"; "Caja Madrid está preparada para hacer frente a los retos derivados del complejo entorno económico, así como para aprovechar las oportunidades que se derivan del mismo. Un desafío que compaginará con mantener los altos niveles de calidad de servicio y proximidad al cliente que tiene acreditados. Debemos reforzar nuestra larga tradición de excelencia operativa. Mi objetivo es dirigir toda nuestra atención y esfuerzo en el cumplimiento de nuestras funciones esenciales: el mejor servicio financiero y la mayor ayuda social".

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