El ex bro­ker, ob­se­sio­nado, teme una "operación pinza" contra él de Botín y Zapatero

Los ataques reiterados de González al Santander, clave del cese-dimisión de Javier Ayuso en el BBVA

El pre­si­dente y el ex di­rector de Comunicación, en­fren­tados de forma irre­ver­sible tras un en­cuentro off the re­cord con el Financial Times

Francisco Gonzalez y Emilio Botín
Francisco Gonzalez y Emilio Botín

El ce­se-­di­mi­sión de Javier Ayuso como di­rector ge­neral de Comunicación y miembro de la co­mi­sión eje­cu­tiva del BBVA -adelantado ayer en ex­clu­siva por ca­pi­tal­ma­drid.in­fo-, tiene mucha más tras­cen­dencia po­lí­tica y fi­nan­ciera que una apa­rente pre­ju­bi­la­ción del por­tavoz ofi­cial del se­gundo banco es­pañol. El que sin duda pa­sará a la his­toria como el jefe de prensa mejor pa­gado en España (su in­dem­ni­za­ción se es­tima que será su­pe­rior a los 12 mi­llones de euros por todos los con­ceptos por apenas doce años de tra­ba­jo), arrastra un con­flicto de falta de sin­tonía con su pre­si­dente desde hace casi un año, pero al­canzó el punto cul­mi­nante hace menos de un mes, cuando ambos via­jaron a Londres para una en­tre­vista con el Financial Times. Unas de­cla­ra­ciones rea­li­zadas off the re­cord por Francisco González, que que­daron gra­ba­das, apa­re­cieron re­fle­jadas de al­guna ma­nera, días antes de la pu­bli­ca­ción del la en­tre­vista, en la Lex Column del diario bri­tá­nico. En ellas se ponía en la pi­cota la sol­vencia del Grupo Santander y la pro­fe­sio­na­lidad de su pre­si­dente, Emilio Botín, al que se llegó a de­dicar -según consta en la gra­ba­ción, lle­gada a va­rios des­pa­chos de Madrid- un epí­teto real­mente im­propio y des­con­si­de­rado. Ayuso, un pe­rio­dista que ha sido siempre fiel a FG mu­chos años antes in­cluso de en­trar a su ser­vicio en Argentaria, ma­ni­festó su desacuerdo con la línea adop­tada por su pre­si­dente y le llegó a su­gerir que cri­ticar de esa ma­nera a un com­pe­tidor do­més­tico, y además ha­cerlo fuera de España, po­dría vol­verse contra él y contra la ins­ti­tu­ción que re­pre­sen­taba. También ha­blaba poco en favor de la sol­vencia de la banca es­pañola en el ex­te­rior.

Los argumentos de Ayuso, según relatan a esta newsletter fuentes internas del banco, fueron no sólo ignorados por Francisco González, sino que además provocaron una reacción muy airada y hasta fuera de tono del máximo ejecutivo del BBVA. FG ordenó a su estrecho colaborador incrementar el grado de presión en los medios de comunicación afines contra su competidor en una campaña que, según percepción de numerosos periodistas especializados, se inició mucho tiempo atrás. En esa campaña no sólo se ha atacado a Emilio Botín y a su equipo directivo sino que, además, se ha sugerido que el Santander podría ser una de las entidades financieras que podrían ser intervenidas o necesitadas de ayuda estatal en España. Parte de estos ataques incluyen críticas al traspiés del Santander en la estafa Madoff, las pérdidas ocasionadas a clientes por la suspensión de pagos de Lehamn Brothers en Estados Unidos y la congelación de los fondos de inversión inmobiiaria acordada según la legislación vigente por el Santander. El discurso el lunes de FG ante una audiencia muy especial en Madrid, solicitando a Solbes la intervención de bancos en apuros, abunda en la misma idea.

Lo que se esconde detrás de estas críticas a su principal competidor en España no está nada claro, en gran medida porque el performance del BBVA frente al Santander, a lo largo de los nueve años de presidencia de Francisco González, es bastante pobre. No sólo ha perdido el liderazgo bancario que compartían en aquellas fechas sino que, además, desde que comenzó la crisis financiera actual el balance del BBVA es incluso inferior al de su competidor, tanto en ratios de solvencia (tras la última ampliación del Santander) como en el comportamiento de la acción. En el 2008, por ejemplo, el título del Santander perdió un 3% más que el del BBVA, pero en lo que va del 2009, la acción del banco cántabro ha recuperado posiciones frente al bilbaino y ha perdido un 6% menos. Además, y salvo las críticas del Financial Times y otra que apareció en las mismas fechas en un tabloide londinense, la percepción de los analistas en cuanto a recomendaciones es muy favorable al banco que preside Emilio Botín.

¿De dónde viene entonces el rifirrafe entre ambos bancos? La cuestión, según fuentes internas del BBVA, proviene de la especial idiosincrasia de Francisco González, un agente de Cambio y Bolsa que fue aupado a la presidencia del banco público Argentaria por su amigo José María Aznar en 1996 y cuya fusión con el BBV que presidía Emilio Ybarra lo convirtió en presidente del entonces primer banco español, el BBVA. Según relatan personas conocedoras de su gestión, FG siempre ha adolecido de su falta de formación como banquero, y su desconfianza y animadversión a conformar equipos ha provocado que todo el talento bancario que producía la histórica "escuela bancaria" de Deusto integrada en el BBV, fuera despedida o terminara en la nómina de su competidor, el Santander (Alfredo Sáenz, Corcóstegui, Luzón y otros muchos más son los ejemplos palpables). Precisamente una de las críticas realizadas reiteradamente a la labor de Ayuso por parte de FG es que su multimillonario talonario, en gastos de publicidad y otros menos identificables, no ha servido para lavar su imagen y convertirlo en banquero ante la opìnión pública.

Otro de los posibles motivos del extraño comportamiento de Francisco González es su carácter obsesivo sobre una pretendida operación contra él por parte del Gobierno de Zapatero. González, como se conoce en Madrid, es enemigo acérrimo de Miguel Sebastián, actual ministro de Industria de Zapatero, y anteriormente jefe de la Oficina Económica de Moncloa. Sebastián fue director del Servicio de Estudios del BBVA y fue despedido sin contemplaciones por FG bajo la acusación de trabajar encubiertamente para el PSOE desde su cargo bancario. González ha sugerido también que Zapatero o su Gobierno se encontraban detrás de una supuesta operación de la constructora Sacyr y de sus dos principales accionistas -Luis del Rivero y Juan Abelló- para desplazarse del BBVA poco después de la victoria socialista en 2004.

Más recientemente, y según apuntan fuentes solventes, algunos medios financieros han sugerido que Francisco González teme que el Gobierno de Zapatero aproveche la crisis financiera actual y los mecanismos de apoyos gubernamentales a la inyección de liquidez al sistema para instrumentar una operación de acoso renovado contra él, en la que participaría el propio Emilio Botín. Su principal obsesión, según fuentes internas del BBVA, es que el Gobierno, en aras de consolidar el sector bancario español en una situación extrema, alentaría una fusión del Santander y el BBVA que serviría para su desplazamiento de la torre de Azca.

Hasta tal punto ha llegado a ser obsesiva esta idea que, sabedor de que no tendría lugar en un futuro mapa bancario, su única preocupación en algunos momentos es garantizar el cobro de su multimillonaria indemnización por despido, que casi roza los 100 millones de euros (ver capitalmadrid de ayer). Precisamente, la reciente aparición de noticias en la prensa, especialmente en el diario El País y otros medios como esta misma newsletter (ver en archivo edición del 11 de febrero), sobre sus retribuciones anuales en el 2008 (casi 20 millones de euros por todos los conceptos) provocó uno de los últimos enfrentamientos y reproches a su subordinado de Comunicación, que ahora espera, según ha comunicado a Europa Press, su salida "ordenada" de la entidad antes del mes de abril, es decir, poco después del consejo posterior a la junta general de accionistas del próximo día 13 de marzo en Bilbao. En ese sentido, FG ha informado ya a su sustituto, un especialista en comunicación que trabaja en una constructora de primera fila, su próximo nombramiento.

 

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