Enel y Acciona escenifican hoy sus diferencias

En Endesa quitan hierro a la reunión del con­sejo, aunque los so­cios si­guen sin crear la so­ciedad de ges­tión ni de­cidir puntos es­tra­té­gicos

Se ha visto pre­ce­dido de todo tipo de ar­ti­fi­cios y fuegos des­con­tro­la­dos, pero es muy pro­bable que el agua no llegue al rio. Enel y Acciona -Acciona y Enel-, so­cios a la fuerza en Endesa para evitar que la otrora pri­mera eléc­trica es­pañola ca­yera en manos ale­manas porque así lo fa­vo­recía el juego po­lí­tico, es­ce­ni­fican hoy sus di­fe­ren­cias en un con­sejo de ad­mi­nis­tra­ción que de­bería ser de puro trá­mite pero que se ha ca­len­tado in­ten­cio­na­da­mente desde fuera. No pa­rece, sin em­bargo, que el pacto de ges­tión que vin­cula a las dos em­presas du­rante un pe­riodo no muy ex­pli­ci­tado en sus acuerdos es­critos (al menos hasta el 2010), se des­mo­rone hoy. Tampoco que se arre­gle, como lo de­muestra que, un año des­pués de com­partir (es un de­cir) mesas y de­ci­sio­nes, las dos em­presas no hayan creado aún la so­ciedad de ges­tión que se com­pro­me­tieron tras su exi­tosa OPA sobre la eléc­trica.

Dicen algunos medios económicos que Enel y los Entrecanales de Acciona están "enfrentados abiertamente por la gestión en la eléctrica, que por contrato pertenece de forma paritaria a ambos" aunque la italiana Enel controle el 67% del capital y Acciona, apenas el 25%. El diario Expansión, por ejemplo, lleva insistiendo en que tras varias semanas de fuerte tensión interna, el consejo previsto para hoy puede convertirse en "un acto decisivo para definir el futuro" de Endesa y el de sus socios como tal. No parece que sea para tanto, aunque se hayan filtrado cartas cruzadas con amenazas implícitas de llevar sus diferencias a los Tribunales. El cónclave, que debe celebrarse después de varias reuniones de sus comités de gestión, especialmente el financiero, se limitará a estudiar y previsiblemente aprobar los resultados del primer semestre y tiene previsto analizar el futuro de su división de Energías Renovables, que compite con la de la propia Acciona.

El primer asunto no presenta ningún problema, aunque el segundo es materia discordante, como no podría ser de otra manera. El contrato de gestión suscrito entre Enel y Acciona preve que Endesa traspase sus activos de Renovables a una nueva sociedad, que también sumará los que tiene Acciona, que pasará a controlar el 51% de la nueva empresa. Este asunto ya dividió al consejo del 24 de junio y provocó que los consejeros de Enel abandonaron la reunión porque no querían que los de Acciona estuvieran presentes cuando se abordara el tema, alegando conflicto de interés.

Los consejeros italianos no era la primera vez que lo hacían. En la reunión del mismo órgano celebrada el 9 de mayo ya ocurrió lo mismo porque los representantes de Enel rechazaban los nombramientos que, de forma "unilateral", había decidido Acciona en Endesa. Estaba claro que, al margen de los contratos suscritos en el pacto societario, Enel daba a entender que su 67% apenas servía para cobrar los suculentos dividendos distribuidos.

Desde Acciona, el asunto parece no ser prioritario. Amen de ocupar la presidencia de la eléctrica y del consejo, la constructora española se ha reservado grandes ventajas en función del acuerdo suscrito en marzo de 2007. De hecho, el pacto estabelcer que Enel debe facilitar una salida muy beneficiosa a Acciona si asi lo deseara con la compra de su 25% a partir de 2010, a un precio mínimo de 40 euros (unos diez por encima de la actual cotización), lo que supondría unos ingresos para la española de 11.200 millones. Como alternativa, Acciona puede optar, si asi lo desea, por el traspaso, en 2012, del 30% de los activos de Endesa que elija el grupo español. Enel parece atada de manos pero amenaza, de manera fehaciente y recurrente con acudir a los Tribunales antes de esas fechas. Muchos analistas estiman que los italianos poco pueden hacer hasta la fecha del vencimiento, y que además le une el pacto que fue esbozado y ratificado por los Gobiernos de ambos países al más alto nivel.

Afortundamente para el retso de accionistas, la empresa, dirigida por Rafael Miranda, su consejero delegado durante más de diez años, funciona bien en el quehacer diario y no pierde comba frente a sus competidores. Pero algunos consejeros, no necesariamente aliados con ninguna de las partes, aunque hayan sido nombrados por ellas, estiman que a la empresa -rasurada en un porcentaje excesivamente elevado para satisfacer al "perdedor" de la OPA, la alemana E.ON-, tiene sin acometer grandes proyectos que decidirán su futuro. Pero no esperen para hoy grandes novedades, a menos que Enel decida aceptar el pago de la "prima" efectiva que está prevista en los aceurdos. Porque, a la vista de lo que llueve en la Bolsa, todo puede ser. Eso sí, si lo permite el Gobierno de Zapatero.

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