Las hipotecas para particulares, los principales préstamos para este segmento, caen más de un 3% en tasa interanual
La financiación a empresas desciende a su menor nivel en los últimos cuatro años, con un descenso superior al 4%
El crédito bancario continúa sin fluir, a pesar del espejismo que mostraban los datos del Banco de España en el mes de junio sobre la financiación a los hogares. Tras el leve repunte registrado ese mes, la financiación a familias y a empresas en el mes de julio ha descendido a niveles no vistos desde que se agudizara la crisis de las hipotecas basura en Estados Unidos. Los responsables de los principales grupos financieros del país aseguran que la demanda de crédito actual no es solvente y solamente algunas entidades, caso del Banco Popular que ahora asume una posible integración de Banco Mare Nostrum (BMN, el grupo liderado por Caja Murcia), apuestan de manera decidida por mantener la concesión crediticia para aquellos clientes fiables. La otra visión de los datos ahora conocidos es que tanto particulares como empresas optan por reducir sus deudas con las entidades financieras.
Los hogares y las empresas españolas han debido optar por una estrategia más conservadora ante la posibilidad de endeudarse con las entidades bancarias, o son estos grupos los que han puesto coto al crédito fácil y casi inmediato que se había generalizado en los tiempos de la burbuja inmobiliaria.
Los últimos datos del Banco de España sobre la financiación a empresas y hogares en el mes de julio revela que el saldo deudor de particulares y empresas ha retornado a niveles similares a los de hace cuatro o cinco años, cuando la crisis de las hipotecas basura o subprime en Estados Unidos comenzó a estallar o las complicaciones macroeconómicas se extendieron a los principales países occidentales, con la Unión Europea en el centro de la diana.
El saldo deudor de las empresas con la banca española se ha reducido un 0,77% en julio respecto al mes anterior, aunque el descenso es más acusado en la comparativa interanual: un 4,26%. De esta manera, la financiación de la banca española a las empresas desciende hasta los 1,21 billones de euros, cifra no vista desde enero de 2008, cuando aún eran muchos, sobre todo los políticos en el poder, los que negaban la entrada en crisis de la economía española.
Durante estos cuatro años, la mayoría de las empresas han protestado por el cierre del grifo de la financiación por parte de los bancos. Mientras tanto, los responsables de las entidades financieras han esgrimido la falta de una demanda solvente por parte de los empresarios para la concesión de préstamos. Tan sólo algunas entidades, como el Banco Popular, han mantenido la línea de financiación con algunos de sus clientes de este segmento, clave en su estrategia comercial y a pesar de las penalizaciones que supone la concesión de créditos a sociedades de determinado tamaño, como las pymes.
Menos hipotecas
La financiación bancaria a los hogares logró repuntar ligeramente en junio, respecto al mes de mayo, pero ese incremento se evidencia en julio como algo puntual. El saldo deudor en el séptimo mes del año se ha situado en los 848.422 millones de euros, lo que supone un 0,89% menos que en el mes anterior y un descenso del 3,98% respecto al mismo periodo del año anterior.
De esta manera, la financiación de la banca a los particulares se sitúa en los niveles de agosto de 2007, cuando en los mercados se comenzó a detectar el problema de las hipotecas basura en Estados Unidos y las consecuencias de una crisis económica se minimizaban por parte de muchos.
El descenso de la financiación de la banca a los hogares es generalizada, pero es más llamativo en el caso de los préstamos destinados a la adquisición de una vivienda. En la comparativa con el mes de junio, el saldo en este epígrafe se contrae un 0,23%, hasta los 652.449 millones de euros, pero en la tasa interanual arroja un descenso del 3,23%.
La disminución es menor que en el conjunto del crédito concedido a los particulares. La mayoría de las entidades financieras han reducido la concesión de hipotecas a la adquisición de aquellos inmuebles acumulados en sus balances, que se ven penalizados con los últimos reales decretos del Ministerio de Economía para la cobertura al máximo de los mismos.
Sin embargo, la contracción sufrida en este tipo de créditos pone de manifiesto que no todas las entidades financieras han logrado dar salida a los activos inmobiliarios acumulados durante los años de la burbuja inmobiliaria. Por otra parte, los datos del Banco de España también revelan cómo algunos particulares también han optado por una mayor prudencia a la hora de adquirir una vivienda, debido a las actuales circunstancias económicas y laborales, o a esperar que la creación del denominado ‘banco malo' genere unos mayores descuentos para la adquisición de determinados inmuebles que podrían estar sobrevalorados.