JUNTA DE ACCIONISTAS
El presidente de Iberdrola tiende la mano a ACS y Bankia para ayudar a colocar sus participaciones
Alberto Valverde.– Es obvio que no puede hacerlo, al menos en su totalidad. Pero Ignacio Galán, en un auténtico paseo militar por la junta de Iberdrola más tranquila que se recuerda, está dispuesto a utilizar el margen que le permite la ley -hasta un 5%-y engordar la autocartera de la eléctrica para ayudar a resolver un problema que nadie niega. Que los títulos de Iberdrola, como los de Repsol, Sacyr, ACS y otros muchos valores del Ibex 35, viven bajo el síndrome del exceso de papel en Bolsa. Por la crisis económica, por el excesivo apalancamiento de unos accionistas que se consideraron superricos en otros tiempos o por la negación ciega de los propios errores pasados. A iberdrola le ha tocado la crisis de Bankia, que a través de Bancaja acumuló un 5,47% de la eléctrica y que está en pública venta, por decisión de su nuevo presidente José Ignacio Goirtigozlarri o del Banco de España. Y sobre todo le corresponde la crisis de la constructora ACS de Florentino Pérez, Albertos y Marchs, atrapada con un 14,7% en un valor que cotiza a menos de la mitad del precio medio de adquisición.