Evaristo del Canto, presidente del grupo castellano, se negó a individualizar su remuneración en 2011, pese a contar con ayudas públicas
El equipo directivo castellano también percibe un 32% más que el malagueño, entidad absorbente en la operación de fusión
Juan L. Mesa.– La compleja operación de integración de Caja España-Duero por Unicaja, que se ha prolongado hasta en nueve meses como si de un parto humano se tratara, ha tenido que superar algunos espinosos asuntos sobre la situación y las condiciones que se habían establecido en la entidad castellana, llamada hace unos años a ser la cabecera del gran grupo financiero deseado por los políticos de la Junta de Castilla y León. Las retribuciones anuales de sus respectivas cúpulas, o las de los bancos instrumentales creados para su integración, evidencian sustanciales diferencias entre el grupo castellano y el malagueño. El presidente de Banco Caja España-Duero, Evaristo del Canto, y sus cuatro consejeros han percibido algo más de la mitad de lo que han tenido como remuneración el presidente de Unicaja Banco, Braulio Medel, y los catorce consejeros restantes de la entidad andaluza.