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Publicado el miércoles 25 de abril de 2012

EL MONITOR DEL DÍA

Apoyo mayoritario en el área en el pulso con Argentina por el caso Repsol

Latinoamérica: una década de oro para el sector privado

EEUU renueva su interés por una región emergente y abre la competencia para las firmas españolas

El DoradoCarlos Álvaro.– Latinoamérica está de moda más que nunca. En apenas dos semanas, varias cumbres internacionales y regionales consecutivas han emitido el mismo diagnóstico: la zona se ha convertido en el epicentro del interés inversor y comercial internacional y en uno de los motores económicos planetarios, un motor que seguirá a ritmo sostenido en los próximos años si los países del área logran asentar políticas de expansión con inclusión social que conviertan crecimiento en desarrollo, aumentar sus mercados, mejorar sus infraestructuras y eludir recalentamiento e inflación. Para ello, la región cuenta ahora mismo con el éxito de haber capeado con soltura una de las más largas crisis internacionales y con la ayuda de un nivel récord de inversión extranjera.

Se ha dicho y se ha repetido en la VI Cumbre de las Américas, en la del G-20 y el Foro Económico Mundial en Latinoamérica y también en la Asamblea de primavera del FMI y del Banco Mundial. Y el mensaje no procede sólo de mandatarios y poderes públicos. El sector privado cree en la década dorada latinoamericana que auguró a finales de 2011 el World Economic Forum. Las grandes empresas regionales o foráneas con presencia en el área vaticinan una nueva ola de inversiones y apuestan por la continuidad del crecimiento, la estabilidad y el aumento de los mercados internos, pese a la crisis global, según el sentir general manifestado por los casi 700 empresarios y altos ejecutivos de multinacionales que se dieron cita en la I Cumbre Empresarial de las Américas, celebrada recientemente en Cartagena de Indias.

Esa cita abrió una tanda de importantes encuentros mediatizados por la expropiación a Repsol por el Estado argentino del 51% de su filial YPF, hecho que ha motivado un alud de críticas contra el proteccionismo y en defensa de la seguridad jurídica a las inversiones, y protagonizados por una renovada ofensiva de EEUU para mantener su influencia económica en la región y su posición de primer socio frente a la avalancha de nuevos competidores.

Durante la última de estas citas, la asamblea de primavera del FMI y el BM, la región, acostumbrada en el pasado a duras críticas, ha recibido elogios por su brillante desempeño macroeconómico en un contexto de crisis global y una elocuente predicción. Latinoamérica crecerá el 3,7% en 2012 y el 4,1% en 2013, según el Fondo, que ha revisado al alza sus proyecciones para la región en un momento en el que Europa languidece, EEUU y Japón se recuperan con debilidad y China pierde fuelle. Mientras, Latinoamérica, que tiene como faro un Brasil convertido ya en sexta potencia planetaria, acapara el 32% de la inversión mundial y el 16% de los intercambios comerciales planetarios.

Estrella emergente

El creciente interés por una Latinoamérica que ha dejado de ser parte del problema para ser parte de la solución ha trasladado la competencia económica internacional a una región en la que todos quieren estar presentes con fuerza. Latinoamérica emerge como la nueva región estrella para los negocios y polo de atracción para la inversión y continuará siéndolo si afronta las reformas que aún quedan pendientes. Para consolidar el brillante futuro que tiene por delante debe aún reducir las desigualdades sociales, acometer un gigantesco esfuerzo para mejorar su atraso en infraestructuras, impulsar la educación y la conectividad tecnológica, evitar las tentaciones proteccionistas y atajar la inflación, entre otros retos identificados por el FMI, el BM y el BID.

Tras años de ajuste, reformas y crisis, buena parte de Latinoamérica se ha situado en el buen camino para impulsar un crecimiento sostenido de sus economías y consolidar estabilidad y desarrollo y ha visto reconocidos sus esfuerzos de disciplina, apertura y buen manejo económico, que se han traducido para las grandes naciones de la región en varios años de alta expansión. En sus Perspectivas Económicas Globales, el FMI apunta a Brasil, México, Colombia y Chile como los mejor situados ante la eventualidad de una recaída global. Y junto a ellos ha elogiado el rumbo de Perú y Uruguay.

En la I Cumbre Empresarial de las Américas ha quedado claro que Latinoamérica es hoy no sólo uno de los destinos más atractivos para las inversiones, que el año pasado progresaron el 34,6%, a 216.400 millones de dólares, frente a 160.800 millones el año anterior, con Brasil, Colombia, Chile y Perú como líderes del apetito inversor internacional, sino que seguirá siéndolo en un futuro inmediato.

De hecho, la proyección de un fuerte incremento de las inversiones extranjeras en todos los sectores económicos de Latinoamérica no procede sólo de las previsiones de los ejecutivos de las principales economías regionales, que elogian la estabilidad, el fuerte crecimiento, los mercados en ascenso, la mejora del poder adquisitivo y consumo y la apertura comercial y que prevén que la región resistirá también este año la desaceleración global. Según los primeros datos del BM correspondientes a 2012, los flujos de capital hacia Latinoamérica se han disparado a comienzos de año y todo indica que la región avanza hacia un nuevo récord de captación. El dato es tanto más significativo cuanto que el propio BM pronosticó en enero que los flujos financieros caerían este año un 15% y que la inversión extranjera directa bajaría más del 7%.

Crecimiento con inclusión social

Eso sí, el FMI y otras organizaciones han advertido a Latinoamérica de que el flujo de financiación exterior y el alza sostenida de los precios de materias primas no durará siempre y que debe ahorrar y emplear este tiempo de bonanza para cimentar su desarrollo y erradicar la pobreza. En este último capítulo se ha logrado mucho en los últimos años, pero no lo suficiente, y muchos consideran que la desigualdad es aún, junto a la violencia, la gran bomba de relojería que gravita sobre la región. Según la Cepal, y pese a que la pobreza cayó del 48,4% en 1990 al 30,4% en 2011 y que 73 millones de latinoamericanos dejaron de ser pobres en esa década, algo que hace veinte años parecía imposible, en 2010 la región tenía aún 177 millones de pobres.

La reducción de las enormes desigualdades que aún subsisten y la lucha contra la inseguridad son dos de los grandes retos que aún deben afrontar las economías latinoamericanas, según señalaron también empresarios y mandatarios en la I Cumbre Empresarial de las Américas, en la que el presidente peruano, Ollanta Humala, defendió su modelo de crecimiento con desarrollo social y reducción de la inequidad. Algo en lo que parecen coincidir BID y el propio BM, que acaban de reclamar a la región un modelo de crecimiento sostenido con inclusión social para aprovechar lo que también juzgan que puede ser su década dorada.

Ambas entidades anunciaron que disponen de 35.000 millones de dólares por año para contribuir a que el área siga por la senda del crecimiento económico sostenido manteniendo la reducción de la desigualdad y aprovechando la oportunidad de cerrar la brecha de competitividad con Europa, EEUU y Asia. Para el BM, el gran reto regional es ahora construir agendas con una visión a largo plazo que incluyan simultáneamente estabilidad macroeconómica, eficiencia microeconómica, equidad social y equilibrio ambiental.

Más competencia

Eso sí, de las cumbres económicas celebradas en las últimas semanas también se extrae un aviso para las compañías españolas, presentes en la región desde hace décadas y con creciente interés por invertir más allí: el renovado interés de EEUU por estrechar aún más sus lazos económicos con la región y no ceder terreno económico. Tanto en la I Cumbre Empresarial de las Américas como en VI Cumbre continental, EEUU se ha dicho dispuesto a redoblar su presencia económica y comercial en una región que el presidente Barack Obama juzga "clave". Así las cosas, y con la competencia china, alemana, india, canadiense y holandesa in crescendo, las firmas españolas tendrán que ponerse las pilas para no perder influencia y presencia en un mercado que también es fundamental para nuestro país y su recuperación.

La cita en Cartagena, que reunió al Libro Gotha del empresariado regional y a representantes de algunas de las mayores firmas de EEUU y que fue clausurada por los presidentes de EEUU, Brasil y Colombia, Barack Obama, Dilma Rousseff y Juan Manuel Santos, poco antes de que comenzara la VI Cumbre de las Américas, dejó también claro otra cosa: que la alianza económica bolivariana, el Alba, pierde fuerza frente al nuevo rumbo económico del área, simbolizado por la pujanza de asociaciones como la Alianza del Pacífico y la importancia de los pactos de libre comercio firmados con EEUU por buena parte de los países de la región, notoriamente por sus economías en ascenso. Para las compañías españolas, europeas asiáticas, el mensaje enviado es que cada vez será más duro competir por contratos e invertir en un área que está más en boga que nunca. "Latinoamérica es vital para la economía de EEUU. La meta es ser buenos socios a partir de lazos de interés y respeto", sentenció Obama en Cartagena.

El interés es mutuo, y también los mandatarios latinoamericanos expresaron su ambición de estrechar sus lazos con EEUU. El colombiano Santos propuso a Obama y Rouseff una alianza panamericana en el G-20 y en otros foros mundiales y la fijación de objetivos comunes, una vez constatado el avance de las economías regionales en sus políticas responsables y su progreso en el terreno político. Y no sólo Santos. Con alguna matización más, la brasileña Rousseff también se refirió a la necesidad de pactos "entre iguales" entre Latinoamérica y EEUU y de caminar a una mayor integración económica.

El buen comportamiento de las naciones latinoamericanas durante la crisis global iniciada en 2008 no ha pasado inadvertido para las empresas de EEUU y el presidente Obama llamó a reforzar la asociación con Latinoamérica para aprovechar la "excelente posición en la que está el continente para afrontar los retos de la globalización". EEUU, cuyas exportaciones a Latinoamérica han crecido casi un 50% en los dos últimos años, sigue siendo también el primer inversor global en el área, aunque ve amenazada su posición por China, un país que también está poniendo en jaque el puesto de España como inversor líder o segundo mayor inversor en algunos países, pese al esfuerzo de internacionalización de las firmas hispanas en los mercados latinoamericanos.

China también avanza

Queda claro, pues, que los competidores en comercio e inversiones de España distan de quedarse dormidos. Al nuevo interés de EEUU se suma el de Pekín, ya principal prestamista de la región. La ciudad de Hangzhou será la sede en octubre de una VI Cumbre Empresarial China-Latinoamérica, dedicada a "acelerar las transformaciones y adaptar juntos el salto al desarrollo". Hoy Latinoamérica es uno de los mercados hacia los que China muestra más dinamismo comercial y tres países (Chile, Costa Rica y Perú) han firmado ya un TLC con Pekín, muy interesado también en invertir en la región y aumentar la importación de sus recursos naturales.

Entre 2006 y 2011 el comercio entre Latinoamérica y China creció un 160%, hasta 241.400 millones de dólares. Y el volumen de inversiones chinas en la región supera ya los 30.000 millones, con lo que Latinoamérica se ha convertido en la segunda región del Planeta con mayor presencia inversora china. Por otro lado, Alemania, Canadá e India también han iniciado ofensivas en los últimos tiempos para elevar su presencia en un área en el que la UE en su conjunto parece caminar con demasiada lentitud.

En este sentido, uno de los objetivos de la primera gira latinoamericana del presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, iniciada en México y Colombia, ha sido precisamente el de respaldar los intereses de las empresas españolas en la región y afianzar la posición comercial de nuestro país en una zona cada vez más golosa y que el propio Ejecutivo juzga prioritaria y estratégica para la reactivación económica.

El Gobierno ha tenido muy en cuenta las consideraciones de las principales empresas españolas, que hace unos meses pedían una segunda ola de inversión hispana en la región y advertían de que sin un esfuerzo mayor nuestro país corre el riesgo de ceder terreno a sus competidores en los grandes mercados de la región y de perder influencia económica en el área, pese a que las firmas españolas parecen haber recuperado su pulso allí desde 2009, coincidiendo con el comienzo de la crisis, y están aumentado presencia en Brasil, México, Chile, Perú y Colombia.

Apoyo mayoritario a España

En global, Rajoy ha logrado un balance positivo en una agenda latinoamericana que se ha iniciado bajo el choque con Argentina por la expropiación de YPF a Repsol. El presidente no sólo ha conseguido de los presidentes mexicano y colombiano, Calderón y Santos, declaraciones a favor de una mayor entrada de las firmas de nuestro país, sino un amplio respaldo en el pulso entre España y Argentina por el ataque a la compañía petrolera. Y, además de la censura de muchos de los principales líderes regionales a la decisión argentina, ha visto cómo en los foros regionales en los que ha participado se condenaba el intervencionismo y el quebranto de la seguridad jurídica que entraña una decisión considerada política más que económica.

De hecho, el ataque argentino a Repsol ha servido para redoblar a nivel global y regional los llamamientos contra el proteccionismo y una falta de seguridad legal que perjudica gravemente la inversión. Con excepción del eje bolivariano, encabezado por Venezuela y Nicaragua, que hizo causa común con la presidenta Fernández, la censura a Buenos Aires ha sido general, especialmente desde países como México, Chile y Colombia, donde lo acontecido con YPF va directamente contra del clima de negocios que se desea implantar.

En Colombia, uno de los países que lidera hoy la inversión española en Latinoamérica, tras Brasil, México y Chile, y considerado por las empresas hispanas uno de los mejores destinos, el presidente Santos no sólo reiteró la disposición de su Gobierno a acoger mayores flujos de inversión hispana, sino que expresó un apoyo inequívoco a la posición española en la pugna con Buenos Aires. "Aquí no expropiamos, aquí hacemos lo posible por respetar las normas", indicó, tras comprometerse a reforzar cooperación y comercio y a facilitar la llegada de empresas. "Colombia es un país que cumple sus compromisos, donde la seguridad jurídica está garantizada y estoy tan tranquilo con una inversión en Colombia como con una hecha en España", corroboró un Rajoy agradecido por el apoyo de Bogotá.

"Estoy convencido de que para fomentar el crecimiento y el desarrollo, las expropiaciones no son el camino", había afirmado poco antes el mandatario mexicano, Calderón, quien calificó la decisión argentina contra Repsol de "poco racional" y al que Rajoy le agradeció el respaldo reconociendo que México es "un aliado fiable" para la inversión. También Chile se sumó a la tesis de España. "Espero que podamos hacer frente a la amenaza proteccionista", dijo el ministro de Economía, Pablo Longueira, para quien la expropiación sienta un mal precedente que daña las futuras inversiones en Latinoamérica, al reducir la confianza en el área y hacer que las empresas "miren hacia otras regiones más amables con el capital".

Asimismo, los ministros del G-20 indicaron en su cita mexicana que aplicar medidas proteccionistas equivale a "darse un tiro en el pie", tras apelar a impulsar el libre comercio y a garantizar las inversiones como vía para fomentar el crecimiento y el empleo en una coyuntura recesiva. Y recordaron que la propia Organización Mundial de Comercio ha señalado que "la expropiación de Argentina es contraproducente y envía una señal muy negativa a los inversores internacionales". En esa cita, el presidente saliente del BM Robert Zoellick, tildó de "error" la decisión argentina y censuró el uso del populismo como pretexto para aplicar medidas proteccionistas.