El banco luso llegó a perder casi el 30% tras el anuncio de un aumento de capital del 50% de su valor bursátil
Otros dos bancos, BCP y BPI, bajo la "tutela" del Estado para situar su "core tier one" en el 10%
José Alves-Lisboa.– Pánico en la gran banca lusa. La reacción de los mercados al anuncio de un aumento de capital de 1.000 millones de euros por parte del Banco Espirito Santo (BES), líder nacional en términos de capitalización (2.000 millones de euros), fue fulminante. Para garantizar el éxito de la operación, ante la imperiosa necesidad de cumplir con los requisitos de solvencia fijados por la autoridad bancaria europea (EAB) y por el Banco de Portugal (BdP), lo que ha hecho el banco controlado por la Familia Espirito Santo es ofrecer a los inversores un descuento histórico del 66% en su ampliación. Es cómo reconocer que vale menos de la mitad. Resultado: en la mañana del jueves, la acción de la entidad llegó a perder casi el 30%, o sea la caída más alta registrada en los 20 años que el BES lleva cotizando en Bolsa. Aunque con menor virulencia, la cotización de los dos otros grandes bancos privados, BCP y BPI, también se vio afectada. Ambos deberán realizar igualmente aumentos de capital, respectivamente por 1.165 y 1.359 millones, pero sin acudir a los mercados y poniéndose bajo la tutela del Estado.