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"El proceso se mueve como pollo sin cabeza"
La segunda etapa de la reforma financiera está atravesando momentos complejos que tiene a las entidades estables que conforman el mismo en una situación de perplejidad y desconcierto, producto de un status ciertamente complejo y que se cimenta en el estado de almoneda en el que se encuentran muchas de las entidades que aspiran a ser absorbidas, un gobernador del Banco de España a punto de terminar su mandato y que no cuenta con la confianza del gobierno y muchas dudas sobre la existencia de una hoja de ruta clara que indique a dónde se quiere llegar.
Hoy por hoy, lo único constatable de este segundo periodo es la "compra" de la intervenida Unnim por parte de BBVA, de la CAM por el Sabadell y del Pastor por el Popular, a cuya lista hay que unir el recentísimo acuerdo de Unicaja para fusionar a Caja España-Duero, una vez conseguidos los correspondientes acuerdos en materia de distribución de poder y de la ayuda procedente del Esquema de Protección de Activos (EPA) en la caja castellana.
A partir de ahí, el proceso se mueve como un pollo sin cabeza, entre estertores y rumores que no ayudan a la estabilidad de un sector que requiere de mucha seguridad para salir airoso de los muchos retos que tiene, entre los que se encuentra la necesidad de alcanzar una ratio de core capital del 9% en junio de este año para cumplir con las exigencias de la autoridad bancaria europea. Ni que decir tiene que dicho objetivo resulta inalcanzable para muchas entidades aspirantes a ser absorbidas
A partir de ahí, el tablero se asemeja más al de un juego de monopole que al de uno de ajedrez, en el que cabe de todo y sobre los que la prensa da cuenta de forma cotidiana y no siempre afinada y en demasiada ocasiones de forma interesada.
En ese virtual escenario, los movimientos son variados, aunque nadie sabe cual puede ser el resultado. Así, CaixaBank y Banca Cívica (resultante de la fusión de Caja Navarra, Cajasol, Caja de Burgos y Caja Canarias), han admitido estar en conversaciones para una fusión, aunque también se han citado otros candidatos a fusionarse con Cívica como Ibercaja, BMN o incluso Unicaja. Banca Cívica ha reconocido que no puede continuar en solitario por el elevado coste que le supone.
Por su parte, La Caixa tampoco ha descartado presentarse posteriormente a la subasta por la gallega NovaGalicia, intervenida por el Banco de España.
La segunda caja española merece capitulo aparte. Bankia, la histórica Cajamadrid, es el centro de todo tipo de desquiciantes informaciones: que si De Guindos sigue siendo el principal valedor de una operación con CaixaBank; que si el gobierno no ve a Bankia en solitario; que si Rato y su entorno político rechaza la exigencia de La Caixa de controlar la entidad resultante; o que si el conflicto societario en Banco Financiero y de Ahorros (BFA), matriz de Bankia, con una guerra declarada contra Bancaja, lleva camino de convertirse en un serio problema que puede poner en riesgo la estabilidad de una de las mayores entidades financieras española.
A partir de ahí nos encontramos con las quinielas sobre el interés de Ibercaja por Caja 3 (Caja Inmaculada, Caja Círculo y Caja Badajoz), aunque en algún momento ha tenido contactos con Banca Cívica que a su vez también parece haber tenido contactos con Kutxabank.
Y todo ello aliñado de "fuentes solventes" que implican al gobierno y a su capacidad de presión para que se ultime una fusión u otra o para trocear entidades como Novagalicia o CatalunyaCaixa para su venta, aunque la operación se enfrente con la falta de fondos del Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) para nuevas EPAs, tras la adjudicación de las CAM y Unnim y lo del banco malo no parece que sea la solución.
Hay que recordar que ambas entidades están intervenidas por el FROB a la espera de que su participación sea vendida a inversores extranjeros, algo que parece complicado en el corto plazo.
Tras la subasta de Banco de Valencia que empezaría los próximos días, ambas entidades tienen hasta septiembre de este año para encontrar inversores privados, de lo contrario, empezará la subasta de ambas cajas.
El calendario no ayuda y la posición de un gobernador saliente que no cuenta con la confianza del gobierno, tampoco. En esas condiciones es fácil que el cierre de la segunda fase de la reforma se haga en falso y el puzzle se tenga que encajar de mala manera.
Post-it
Esquema de Protección de Activos (EPA) permite que una parte de las pérdidas potenciales de las entidades financieras las cubra la propia banca a través del Fondo de Garantía de Depósitos y, el resto, por el Estado, ya sea a través del FROB o de cualquier otro instrumento.
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