ENERGÍA
Antonio Brufau, en Argentina para contener las nuevas "tentaciones nacionalizadoras"
Ignacio Aranguren.– Al Gobierno de Cristina de Kirsnher le solivianta el acuerdo de cooperación estratégica alcanzado entre Repsol y su accionista Pemex y teme que los recursos de inversión de la petrolera española se escapen hacia el Coifo de México. Y, por si existieran dudas, el gobierno argentino, corto de efectivo como suele ser habitual, ha aprovechado la "paz méxico-española" para tratar de sacar ventajas impositivas del sitio más fácil, la recaudación fiscal de los carburantes y la prospección petrolera. De ahí las declaraciones del ministro de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, Julio De Vido, que el sábado afirmó, ante la llegada del presidente de Repsol Antonio Brufau a Buenos Aires, que "vamos a exigir a las empresas el cumplimiento de la ley de Hidrocarburos porque debe alcanzarse la plena producción en los yacimientos de gas y petróleo".