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Publicado el miércoles 22 de febrero de 2012

La ministra de Fomento ha anunciado que quiere cargarse la entidad encargada de la intermediación en los alquileres

Ana Pastor 'impulsa' el alquiler poniendo en el punto de mira a las Sociedades Públicas de Alquiler

La tendencia bajista de los precios de la vivienda debería ser aprovechada para cimentar un cambio de mentalidad hacia los arrendamientos

ana_pastorJosé Sánchez Mendoza.– ¿Se apostará realmente por el alquiler en España durante esta legislatura? Mientras el precio de los arrendamientos cae en barrena, la ministra de Fomento, Ana Pastor, ha confirmado que la Sociedad Pública de Alquiler (SPA) está en el punto de mira, ya que "es un negocio ruinoso", cuya labor será diluida entre las comunidades autónomas. Pastor ha esgrimido razones económicas de peso, pero esta no parece la mejor manera de empezar a cumplir uno de los puntos fundamentales del programa popular: el impulso al alquiler como salida a la crisis de la vivienda.

Pastor ha argumentado que la SPA, que acumula una deuda de 37 millones de euros pese a que estaba previsto que entrara en beneficios en 2008, sólo intermedia actualmente 4.500 contratos de alquiler. Esta escasa actividad permite a la SPA no presentar un balance financiero aún peor, ya que "cada vivienda que alquila es más gasto para la sociedad". "Tiene que desaparecer", ha insistido la ministra con furia inquisidora, aprovechando para lanzar un dardo envenenado a la anterior administración: el agujero de 40.000 millones de nada que dejó José Blanco en Fomento.

A partir de ahora, serán las administraciones autonómicas las encargadas de realizar las labores de intermediación de arrendamientos. Para apaciguar a las voces críticas, Pastor ha recordado que el Gobierno tratará de impulsar el mercado del alquiler y que, para ello, se está planteando la puesta en marcha de una nueva desgravación para el alquiler, así como hacer más flexible este mercado.

Asimismo, ha anunciado que estudiará con el Ministerio de Justicia la posibilidad de establecer una mediación en la resolución de conflictos relacionados con el alquiler, así como la posibilidad de diseñar un modelo de juicios rápidos al efecto.

¿Crisis u oportunidad?

Las cifras hablan por sí solas: el precio medio de la vivienda en alquiler en España mostró una caída del 5,3% interanual en enero y acumula un descenso del 25% desde mayo de 2007, que marcó el nivel más alto alcanzado antes del estallido de la burbuja inmobiliaria.

Con enero son ya 47 los meses de caídas consecutivas interanuales en los precios. Eso sí, la tendencia difiere sobremanera en función de la Comunidad Autónoma analizada.

Por ejemplo, en la Comunidad de Madrid el descenso durante la crisis se sitúa en el 13,4%, mientras que en la Comunidad Valenciana - una de las regiones más afectadas por la debacle del ladrillo - la caída fue de casi el 30%.

La compraventa va por el mismo camino, pero a más velocidad. Los precios registraron una caída interanual del 6,6% en el primer mes de 2012, algo más moderada que al cierre del año anterior. Desde máximos, la vivienda se ha abaratado un 25%, lo que supone una pérdida de una cuarta parte de su valor, nada menos.

Y lo que nos queda. La agencia de calificación crediticia Standard & Poor's considera que la corrección de los precios de la vivienda en España no da muestras de ralentización, por lo que augura que el abaratamiento de los inmuebles se prolongue al menos durante otro año.

La titular de Fomento ha admitido que está lejos de ser una experta en vivienda. Aún así, es su obligación estar informada de la coyuntura y aprovecharla lo máximo posible en beneficio de los ciudadanos. Actualmente, tanto el alquiler como la compraventa de inmuebles viven una caída de precios que debe cimentar una política de vivienda activa, posibilista y práctica. Eliminar de un plumazo el organismo estatal de gestión de alquileres en lugar de hacer un esfuerzo por sanearlo y optimizar su labor no es una noticia tranquilizadora.