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Publicado el lunes 13 de febrero de 2012

La filial alemana restará tesorería a la matriz a lo largo del año

Las dudas sobre el dividendo y la tesorería del grupo lastran la cotización de ACS

La constructora de Florentino Pérez verá caer el beneficio distribuible por las pérdidas de Hochtief

florentinoMarcos Celada.– La última semana ha sido sin duda una de las más aciagas para ACS en la Bolsa de Madrid (perdió un 5,6% en las cinco sesiones), a pesar de que cerró con la buena noticia de la refinanciación del grueso de deuda con vencimiento en 2012. Pero los inversores han preferido valorar más las malas noticias y las vacilaciones que se acumulan en la constructora presidida por Florentino Pérez. A las dudas sobre el efecto negativo que tendrá su participación en la alemana Hochtief se suman las que la propia empresa ha sembrado acerca del pago de dividendos con cargo a los resultados de 2011. Si algo ha caracterizado últimamente a ACS ha sido el mantenimiento de una retribución en metálico superior a las de sus colegas del sector, del que se han beneficiado sus principales accionistas pero que ha ayudado a mantener su cotización en tiempos difíciles como los de sus pugnas con Iberdrola, que hasta ahora se van resolviendo a favor de la eléctrica en los tribunales. Quizás son demasiadas incertidumbres para los tiempos que corren en los mercados.

A lo largo de los últimos doce meses, la rentabilidad por dividendo de ACS ha sido del 8,7%, cifra a la que sólo se acerca el 7,3% que ha dado FCC, la constructora dominada por Esther Koplowitz. Más lejos quedan el 5,3% de Ferrovial (familia Del Pino), el 4,9% de Acciona (Familia Entrecanales), el 2,7% de Sacyr o el 2,2% de OHL (familia Villar Mir). Los altos dividendos de ACS han animado a algunos inversores a esperar tiempos mejores y no escapar de la sociedad, a pesar de que ha perdido un 28,8% de su cotización en los últimos doce meses. También han servido para proporcionar cuantiosas rentas a sus tres principales accionistas. Sin ir más lejos, la última semana se repartieron 127 millones de euros entre Florentino Pérez (35,5 millones), los "Albertos" (39,7 millones) y los March (51,8 millones) por el cobro de los 0,90 euros brutos por acción que ACS repartió el pasado martes, día 7, como dividendo a cuenta de 2011. Pero para el futuro las cosas pueden cambiar.

El propio consejo de administración de la constructora, presidido por Florentino Pérez, ha dejado entrever que para el futuro podría cambiar la forma de retribuir a los accionistas, mediante la oferta de fórmulas mixtas que contengan la posibilidad de cobrar parte del dividendo en acciones de la sociedad. Una parte importante de analistas del mercado han visto en este anuncio la búsqueda por parte de ACS de nuevas vías para mantener la rentabilidad teórica por dividendo pero poniendo sobre la mesa una menor cantidad de tesorería. Esto explica en parte la reticencia de los mercados a tirar hacia arriba del valor cuando la constructora anunciaba el viernes que había llegado a un acuerdo con 32 bancos para refinanciar hasta 1.650 millones de euros y se convirtió en la empresa más castigada de su sector con una pérdida de casi 2,3 puntos en su cotización en una sola sesión.

La reacción del mercado parecería más incomprensible si se tiene en cuenta que con esta operación ACS logra cerrar la refinanciación del grueso de los 2.400 millones de euros de deuda financiera que le vencían ente año. Tras ello, la constructora se enfrentará a un vencimiento ya muy pequeño de 300 millones de euros en 2013, lo que le reduce las necesidades de tesorería. Pero es que la empresa presidida por Florentino Pérez se enfrenta este año a una dificultad añadida, ya que su filial alemana Hochtief, que ACS consolida en sus cuentas desde el pasado año, podría suprimir el dividendo, después de que la pasada semana anunciara que cerrará 2011 con unas pérdidas de 160 millones de euros. Esa noticia sí ha pesado como una losa sobre la cotización de la constructora.

Consolidación de cuentas

Fuentes del mercado señalan, a este respecto, que aunque ACS consolida totalmente en sus cuentas las de Hochtief (después de que el pasado año lograra pasar del 50% de participación mediante el lanzamiento de una OPA), lo cierto es que el control que ejerce la constructora española sobre la alemana es meramente contable y no tiene acceso a la caja de la filial. Eso quiere decir que aunque ostenta una participación mayoritaria que le da derecho a consolidar las cuentas por el cien por cien, en la práctica, eso solo sirve para hinchar las cuentas del grupo, ya que la única liquidez que ACS recibe de Hochtief es a través del cobro de dividendos, y eso le puede pasar factura este año.

Además, según estas mismas fuentes, los analistas esperan que una vez consolidadas las cuentas de Hochtief en las de ACS, las cifras globales de facturación y beneficio de explotación subirán mucho en los estados contables de 2011, pero no así el beneficio neto que se reducirá después de restar a lo que gane la matriz las pérdidas generadas por la filial alemana. Y es sobre esa cifra de resultado neto sobre la que después la junta de accionistas aprueba las cantidades que irán a reservas y a reparto de dividendos. Esto refuerza la percepción negativa de unos mercados que la pasada semana reaccionaron como estaba previsto a las malas noticias pero que obviaron las buenas que les proporcionó la constructora.

Como ejemplo, baste recordar que según las cuentas trimestrales enviadas en noviembre pasado a la CNMV, a 30 de septiembre, Hochtief había sumado 42 millones de euros al beneficio neto de los nueve primeros meses de 2011 de ACS, después de haber incrementado en un 62% su facturación y en un 39% su beneficio de explotación. Estos dos últimos incrementos seguirán existiendo en proporciones parecidas en las cuentas finales del ejercicio, pero en la línea del beneficio neto se va a producir el efecto contrario al sumar las pérdidas de la filial alemana ya anunciadas por sus responsables.

Y a todo este hay que sumar las minusvalías latentes que atenazan en parte la toma de decisiones de ACS en sus inversiones más costosas de los últimos años. En Hochtief acumula una pérdida de valor de su participación que el mercado cifraba en más de 750 millones de euros a finales de 2011. En Iberdrola, el desfase alcanza prácticamente los 4.000 millones, ya que la constructora compró acciones de la eléctrica a 8 euros y ahora, a cierre del último viernes, se queda rozando los 4,7 euros por título.

Con esa losa encima, la empresa de Florentino Pérez ha anunciado que seguirá su batalla por entrar en el consejo de Iberdrola ahora en el Tribunal Supremo, después de haber cosechado una nueva derrota judicial en la Audiencia de Vizcaya. La constructora necesita estar en el consejo de la eléctrica para poder consolidar parte de sus cuentas y dar entonces sentido contable a una inversión por la que asumió una cuantiosa deuda y de la que únicamente puede incluir en sus resultados como ingreso financiero el dividendo que percibe cada año.