RESULTADOS BANCA
Está a favor de que los bancos hagan sus propias provisiones
El presidente del Santander cree que la reestructuración propiciará bancos más grandes y sólidos
Emilio Botín lo tiene claro: el ecosistema financiero español es una tierra de lobos en la que no hay sitio para corderos desvalidos que dependan del dinero público. Durante la presentación de resultados del Banco Santander celebrada este martes, el presidente del primer banco español ha aplaudido las medidas tomadas hasta ahora en el proceso de reestructuración bancaria en el que está inmerso el país, aunque ha abogado porque cada palo aguante su vela y se optimice la reordenación de las entidades instando a los bancos a utilizar recursos propios, poniendo en el mercado todas aquellas entidades que no puedan sostenerse. "Las entidades que no sean viables deberían ser vendidas", ha dicho.
En su opinión, el resultado sería que el entorno bancario contaría "con entidades más grandes, más sólidas, más eficientes y con una red de distribución más ajustada a la dimensión del negocio". Características que, a su juicio, se revelarán esenciales en un año, 2012, en el que la economía española irá "de menos a más", sin que se note una verdadera mejoría hasta 2013.
A la hora de abordar las expectativas de crédito, de las cuales depende en buena medida la creación de empleo, se ha remitido igualmente a los gélidos números: "No prestamos más en España porque no hay demanda solvente". El presidente de la mayor entidad financiera española ha anunciado unas cuentas anuales que, aunque menos brillantes que las de 2010, siguen siendo millonarias en beneficios (5.351 millones, un 35% menos que el año anterior, una vez descontadas las provisiones inmobiliarias en España y otras de 600 millones en Portugal, hasta 2.400 millones). Sin embargo, las puertas del crédito seguirán cerradas a cal y canto, puesto que la capacidad de endeudamiento de los españoles no da la talla.
Asimismo, y en tono muy distendido, ha librado de toda responsabilidad al sector financiero respecto a la catastrófica situación económica, afirmando que "los políticos lo han hecho muy mal".
A Botín le ha sabido a gloria la avalancha de millones repartidos por el Banco Central Europeo (BCE) a las entidades financieras el pasado diciembre. Ha aplaudido la política del regulador europeo calificando como "muy positivas" las medidas, puesto que "la estabilidad debe ser una prioridad". Con la liquidez asegurada gracias al regalo navideño de Mario Draghi, el Santander es el primero entre los europeístas.
Eso sí, emprendedores y aspirantes a hipotecados verán muy poco de esta fortuna, y si no circula el dinero, el desarrollo económico, el empleo y por ende, la solvencia de los ciudadanos continuarán inmersos en un interminable bucle de estancamiento. De hecho, Los líderes de la UE (los ‘políticos' a los que señala botín como responsables de la crisis) han respaldado destinar los fondos estructurales comunitarios disponibles a apoyar a las pymes y a programas de fomento del empleo juvenil. Un esfuerzo para estimular la creación de pequeños negocios a la que el establishment financiero se niega.
Las provisiones restan brillo
Al desglosar los resultados, Botín ha subrayado que el beneficio operativo antes de las provisiones ha sido de casi 25.000 millones de euros, lo que les sitúa "entre los primeros bancos del mundo por capacidad de generación de resultados". También ha sacado pecho al abordar la cobertura de los activos inmobiliarios adjudicados, que han pasado del 32% al 50%.
En cuanto a los resultados netos, han quedado algo deslucidos: obtuvo en 2011 un beneficio atribuido de 5.351 millones de euros, lo que supone un descenso del 35% con respecto a 2010. Botín ha incidido en que dicho resultado habría sido de 7.021 millones de euros si no se hubiera realizado en el cuarto trimestre un saneamiento de riesgos inmobiliarios en España por importe de 1.812 millones de euros brutos, así como la amortización de 600 millones de euros brutos del fondo de comercio de los negocios en Portugal.
El Santander ve de este modo reducidas sus ganancias debido a las provisiones para el saneamiento de los activos inmobiliarios, al igual que le ha sucedido a Bankinter. Las dudosas inversiones ladrilleras realizadas durante los años de vino y rosas previos a la crisis siguen pasando factura al estamento bancario.
El financiero ha señalado como principales prioridades del Santander para 2012 finalizar los saneamientos del inmobiliario en España y llegar al 10% de core capital atendiendo a las exigencias de la Autoridad Bancaria Europea (EBA), todo ello manteniendo la retribución al accionista.
De momento, desde la entidad descartan aumentar su ya gigantesco tamaño: "No tenemos planes de adquisición ni realizaremos desinversiones significativas en los próximos años".
Crear empleo según Botín
El máximo dirigente del primer banco de España, al que muchos califican como hombre más poderoso del país, no ha dudado en meter baza en la reforma laboral que sindicatos y patronal cuecen en la mesa de negociaciones. Botín se ha manifestado sin ambages a favor de resolver la crisis a base de trabajar a destajo (literalmente): considera imprescindible una reforma laboral que ligue los emolumentos de los empleados a la productividad.
El banquero pidió una reforma eficiente, "que cree empleo", que deje manos libres al empresario y que vincule las retribuciones a la producción: "Necesitamos cuanto antes una reforma laboral que de flexibilidad a las empresas y que establezca criterios de productividad en lo referente al salario".
A buen seguro que Botín ha seguido con atención las negociaciones que han llevado el principio de acuerdo alcanzado recientemente entre los representantes de los trabajadores y de los empresarios, que racanea las subidas salariales, situándolas siempre por debajo de los incrementos en el IPC, y concediendo un amplio margen para dejar los convenios a un lado.
No ha querido concretar su postura respecto a la posibilidad de que el Gobierno deje sin efecto este pacto y apruebe mediante decretazo una reforma aún más dura, pero de sus palabras se desprende una velada confianza en que el Ejecutivo corte por lo sano y lo dé todo para el pueblo, pero sin el pueblo. "Las medidas que se anuncian son dolorosas pero absolutamente necesarias, y estoy convencido de que el Gobierno va a sacarlas adelante", ha dicho.