Vueling experimenta una vertiginosa escalada en bolsa desde que acaeció el cierre de su máximo rival
El escenario de influencias para internacionalizar El Prat da un inesperado vuelco con Vueling como principal beneficiada
José Sánchez Mendoza.– A río revuelto, ganancia de pescadores. Sin embargo, el caso de Vueling y Spanair pide a gritos la síntesis metafórica de esta vieja máxima castellana. Desde la caída de Spanair, Vueling ha disfrutado de una vertiginosa subida en la Bolsa, un aumento exponencial de sus vuelos y, lo más importante a largo plazo, se ha comido a la reina en el tablero de ajedrez donde se juega el futuro político y estratégico del aeropuerto barcelonés de El Prat. El catastrófico cierre de Spanair ha dejado en tierra a por lo menos 22.000 pasajeros y a unas 4.000 personas en el paro, dejando un bonito cadáver listo para ser devorado por sus adversarios comerciales. Con el drama consumado, los mercados, inmisericordes, han vuelto sus miras hacia Vueling, que ya es la primera aerolínea en el aeropuerto de Barcelona por número de viajeros, como principal beneficiada del cierre de su rival al asumir buena parte de sus rutas.