EL MONITOR
A pesar de la crisis, el seguro español busca trabajadores y en 2011 creó 2.100 empleos
Una de las leyes Murphy dice que "cualquier situación por mala que sea es susceptible de empeorar", y viene a confirmar el viejo refrán español de que "al perro flaco todo son pulgas". Y eso está pasado actualmente con el empleo, mejor dicho, con el desempleo. Los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) confirman una vez más la catastrófica situación que vive nuestro país. Los datos del cuarto trimestre del pasado año dejan poco lugar a la esperanza: el número de parados aumenta en 295.300 personas y alcanza la cifra de 5.273.600 a final de 2011, con lo que la tasa de paro se sitúa en el 22,85%. Y las previsiones para este año son todavía peores.
En una situación tan negra como la actual cualquier atisbo de mejora, por escasa que sea, puede suponer un rayo de esperanza. Coincidiendo con la publicación de los datos de la EPA, el seguro español, a través de su patronal Unespa, ha querido aportar unos gramos de esperanza con las cifras de empleo del sector, que aunque son modestas en comparación con el total, no dejan de tener su importancia. Como "las cosas de palacio van despacio", y los datos que facilita la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP) son fiables y exhaustivos pero demasiado lentos, los últimos corresponden al año 2010, ya que los de 2011 no estarán disponibles hasta después del verano. Así, en 2010 el sector asegurador creó 2.096 empleos netos y al cierre del ejercicio contaba con un total de 50.212 empleados, lo que supone un incremento del 4,3% con respecto al año anterior. Se trata de puestos de trabajo directos, ya que la EPA estima para el sector otros 130.000 empleos indirectos.
Empleo de calidad
Además el sector asegurador se caracteriza por mantener un empleo de calidad y muy estable, con un escaso porcentaje de temporalidad, ya que es diez veces menor que la media nacional. Concretamente la tasa de contratos indefinidos fue del 97,6%, y la media de duración de esos contratos superó los 12 años.
Otra de las cualidades del empleo que genera el seguro es que ofrece oportunidades para trabajadores a los que se les ven cerradas las puertas a determinadas posiciones debido a su edad. Así, una gran parte de los seleccionados durante el pasado año Michael Page Internacional, una multinacional especializada en asesoramiento para la selección de personal, tenían más de 45 años. Esta consultora estima que el sector tiene uno de los más altos índices de relevo generacional y de equilibrio entre hombres y mujeres. En este último aspecto, Unespa destaca que es bastante más elevado el porcentaje de mujeres contratadas en los últimos años respecto al de hombres, pero en los puestos directivos "la presencia de hombres es mucho más elevada".
Pese a que las estadísticas van con evidente retraso, el sector ha querido adelantarse a los acontecimientos, por lo que la propia Unespa realizó una encuesta entre sus asociados a lo largo del mes de diciembre pasado para conocer las intenciones de las aseguradoras este año con relación al empleo. A esta encuesta han respondido representantes de entidades que representan más del 65% de los trabajadores del sector. El resultado de la encuesta es bastante positivo, ya que el 60,7% manifestó su intención de mantener su actual plantilla; un 23,2% respondió que tiene previsto contratar nuevo personal para puestos muy concretos; y, finalmente, un 1,8% afirmó que su estrategia para este año es la de ampliar su plantilla. En resumen, uno de cada cuatro aseguradores tiene intención de contratar nuevo personal en los próximos meses.
Así que en medio de los nubarrones del paro, el seguro busca trabajadores, principalmente vendedores de sus productos y técnicos superiores muy especializados, como son los actuarios, así como personal para call center y de atención al cliente. En menor medida también demanda personal de sistemas de informática, contabilidad y auditoría. Eso sí, las aseguradoras requieren que ese nuevo personal tenga una formación adecuada, capacidad de trabajo en equipo y creatividad e iniciativa; además valoran positivamente la experiencia previa, la polivalencia en el puesto de trabajo y el dominio del inglés. A cambio ofrecen un contrato indefinido, estabilidad en el empleo, salario muy competitivo respecto de otros sectores, beneficios sociales y conciliación de la vida familiar.
Ganaba el triple que el presidente del Gobierno
En cuanto a los salarios, la consultora Michael Page Internacional señala que para un actuario, el salario medio supera los 70.000 euros, aunque en cargos directivos puede alcanzar los 120.000 euros. Desde luego que a pesar de que los salarios que paga el seguro son muy competitivos con respecto a otros sectores es difícil que alcancen los 210.000 euros anuales que, según el diario El Mundo, cobraba Joaquín de la Herrán, ex director general de Cesce, aseguradora en la que el 51% de su capital está en manos del Estado. Este sueldo supone el triple del que cobraba el presidente del Gobierno que le había nombrado para el puesto.
Este salario, que al parecer era uno de los secretos de estado mejor guardados, ha sido una de las "perlas" que se ha encontrado el Ejecutivo de Rajoy al hacerse cargo del Gobierno. De la Herrán, que fue jefe de gabinete de Carlos Solchaga y director general de Economía Internacional con Pedro Solbes durante los últimos gobiernos de Felipe González, ganaba el triple que el presidente del Gobierno. Lo chocante del caso, además del "sueldazo", es la rebaja en los galones del cargo de De la Herrán, que fue nombrado en 2004 como consejero delegado de la compañía, y se quedó en simple director general cuatro años más tarde, poco antes de las elecciones de 2008. Según el diario, el actual Gobierno sospecha que esta "rebaja" de categoría "lo hizo, porque, de continuar como consejero delegado, habría podido ser destituido como alto cargo gubernamental y, por tanto, sin derecho a indemnización alguna". Y, naturalmente el personaje sí que pide ser indemnizado por su cese. Cese que acordó recientemente el consejo de administración de la aseguradora, en el que se suprimió el cargo de director general y se decidió la salida de De la Herrán.
La patronal del sector también contribuye con su granito de arena para mejorar la empleabilidad de los actuales y de los futuros trabajadores del sector mediante la formación de los mismos. Concretamente, el Plan de Formación Sectorial, por el que han pasado más de 8.000 trabajadores en los últimos cuatro años, también se ha abierto a los desempleados a los que el pasado año se destinó el 20% de los 70 cursos especializados en el entorno asegurador.
El caso de Seguros Mercurio, visto para sentencia
Esos 2.096 empleos que creó el seguro español en 2010 fueron netos, lo que quiere decir que es la cifra resultante entre los empleos que realmente se crearon menos los que se destruyeron. Entre estos últimos, los que se destruyeron, hay que contar con el casi centenar de desempleos que se produjeron con la liquidación de Seguros Mercurio, la aseguradora del ex presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, y de su socio Gonzalo Pascual. La DGSFP decidió en marzo de 2010 liquidar definitivamente la compañía tras intentar que se la quedaran Mapfre, Mutua Madrileña y Fiatc. Las tres empresas rechazaron la propuesta debido a la difícil situación de Mercurio, especializada en seguros para empresas de transporte por carretera, con 49.642 pólizas, y a que su negocio no terminaba de encajar con su estrategia.
Precisamente hace pocos días ha quedado visto para sentencia el juicio contra Díaz Ferrán y Pascual por su responsabilidad en la quiebra de Mercurio. En sus respectivas declaraciones ante el juez, ambos empresarios se reconocieron culpables de los cargos y trataron de eximir de la gestión a los restantes miembros del consejo de administración de la aseguradora entre los que se encontraban dos hijas de Díaz Ferrán y dos hijos de Gonzalo Pascual
Economía pide que ambos empresarios sean condenados a abonar 30,65 millones de euros por los daños causados y una inhabilitación de 15 años. Más de uno se daría por contento sólo con que devolviera el dinero.