OJO AVIZOR
¿Dónde está el genio que dirige la imagen del presidente?
¿Dónde está Mariano Rajoy? ¿Cómo es posible que se haya mantenido en la sombra en Fin de Año, en Año Nuevo? ¿A qué genio se le ha ocurrido hacer desaparecer de los hogares la imagen del presidente con un mensaje sincero, con la verdad por delante y con el corazón en la mano, como exigían las circunstancias? ¿Por qué ese inexplicable silencia después del mayor castigo económico infligido a las familias del que se tenga memoria?
En la transición del 2011 al 2012 han hablado todos los líderes de los países con problemas: Sarkozy, que a cuatro meses de las elecciones presidenciales no tiene empacho en reconocer ante los franceses que el futuro del país está en el alero, y que esta crisis, la más grave desde la II Guerra Mundial, no ha terminado; Lucas Papademos, que pide a los griegos todos los sacrificios don determinación 'para que la crisis no nos lleve a un colapso desordenado y catastrófico y para que podamos mantenernos en el euro'; Giorgio Napolitano, el venerable presidente de Italia, que insta con a sus conciudadanos a aceptar los sacrificios que pueden evitar 'el colapso financiero' del país y sentar las bases para el futuro de las generaciones siguientes; y Angela Merkel, con su promesa otra vez repetida ante las pantallas de los alemanes de que hará 'todo cuanto pueda para fortalecer el euro'.
Eso sí es llamar al pan, pan y al vino, vino.
El presidente español ya se ha quedado corto, y sus medidas con repentina subida de impuestos merecían y exigían una comparecencia ante las cámaras de televisión. No basta con la vicepresidenta, con toda su capacidad de convicción. Ni los tres ministros que la arroparon, flanquearon y balbucieron explicaciones improvisadas.
Quizás Rajoy quiera seguir la mala costumbre de presidentes anteriores de creer que la soberanía reside en las Cortes y que allí es donde debe dar explicaciones. Está completamente equivocado. Y es peligroso que se interprete tan torcidamente la Constitución. Lo dice meridianamente claro el artículo 2: 2. La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado. Las Cortes también tienen un protagonismo esencial, pero delegado, como especifica el artículo 66.1: 1. Las Cortes Generales representan al pueblo español y están formadas por el Congreso de los Diputados y el Senado.
Creer, como a veces se escucha de políticos de segunda, que es en las Cortes donde debe informar el Gobierno en primera instancia es un error constitucional, porque en ninguna parte está escrito así. Pero además refleja un desconocimiento absoluto de la realidad del siglo XXI, con esta tecnología avanzada y la concienciación social, léase 15-M, por ejemplo. Eso de creer que se habla con los ciudadanos cada cuatro años para pedirles el voto y luego todo es a través de las Cortes no es de recibo en una sociedad moderna. La prueba está en todos esos líderes 'de nuestro entorno', como se suele decir.
El presidente del Gobierno debiera haber aparecido ya para llamar al pan, pan y al vino, vino. Y para justificar por qué no ha podido cumplir su intención de no subir impuestos, por qué ha tenido que pasar por encima de esas intenciones una y otra vez repetidas, y por qué lo ha hecho a la semana de tomar posesión. Debe explicar a los españoles, en Mensaje de Año Nuevo o en Mensaje de Supervivencia, cómo están las cosas, cuál es de verdad la herencia recibida, qué sabía de todo ello el PP antes de llegar al poder y qué es lo nuevo que se ha encontrado, por qué estaba tan equivocado y quién o quiénes son los responsables de que se haya tenido que dar el hachazo que se ha dado la víspera de Nochevieja.
Pero sobre todo, debe anunciar cuanto antes qué otros recortes y sacrificios aguardan todavía detrás del 'inicio del inicio' mencionado por la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, cuál es la hoja de ruta, cuáles son las perspectivas de calendario que buenamente puedan hacerse. En definitiva, qué se puede esperar, para cuándo se podrá ver la luz al final del túnel, si es que se puede, qué sacrificios va a exigir a todos y cada uno y qué panorama se ve al salir de ese túnel.
¿Síndrome de La Moncloa, tan pronto? ¿O es canguis? ¿O vergüenza por no cumplir ni desde la primera semana? ¿O peor aún, es cálculo político para no perjudicar las posibilidades de triunfo en Andalucía dentro de tres meses? ¿Sería posible tal irresponsabilidad, cuando en las capitales europeas se habla de que la cuerda floja puede ceder en cuestión de semanas? Sea lo que sea, cada minuto que pasa sin aparecer en TV es peor para Rajoy, para su Gobierno y para todos.
Porque los españoles han entrado en 2012 con el miedo del hachazo en la espalda y sin que su presidente les haya explicado nada. Esto no es manera de empezar un mandato en el que va a tener que exigirles mucho a los ciudadanos. Él debe predicar con el ejemplo y, aunque le cueste, acercarse más a ellos.