Admiten que no entienden el euro, que cada uno tiene una solución distinta para la crisis y que Grecia suspenderá pagos
Los principales banqueros del mundo se han reunido un momento en Davos y han llegado a una conclusión tranquilizadora para España. En la página oficial del Foro Mundial Económico de Davos se pueden leer unas declaraciones del máximo ejecutivo de JPMorgan a la salida de un encuentro con algunos de sus influyentes colegas de entidades financieras en las que centraba que al margen de Grecia el resto de países europeos no corren riesgo. Bien es verdad que Jamie Dimon declaraba que había tantas opiniones sobre cual será la solución a la crisis del euro como banqueros estaban sentados en la sala. Los que discrepaban, cada uno con su propia visión de la crisis, eran nada menos que los máximos ejecutivos de Barclays Bank, Citigroup, Credit Suisse, Intesa Sanpaolo o UBS, por citar a algunos de los más relevantes. Dan por hecho que Grecia tendrá que entrar en suspensión de pagos ordenada si no hay participación de los bancos centrales para solucionar la crisis.
También existe consenso entre estos grandes de la banca mundial de que el caso griego está muy aislado y centrado en un país y que el resto de la zona euro no tiene porqué ser un problema.
Les gusta tanto la decisión adoptada por el Banco Central Europeo de inyectar 500.000 millones a 3 años y a tipo de interés muy bajo, que consideran ha supuesto el cambio copernicano para acabar con las incertidumbres de tres años de crisis en la que casi todos los grandes han corrido peligro.
Entre los pesimistas respecto del futuro parecen ser los norteamericanos de Estados Unidos. No ven posible que se mantenga la estructura actual de la zona euro. Incluso admiten en las reuniones con sus colegas europeos que no saben como funciona la zona euro. Pero todavía hay interpretaciones más pesimistas un poco más al norte.
Pero sin duda la mayor preocupación procede de Canadá. Su primer ministro Stephen Harper, da por hecho que los principales problemas que afectan a Europa por las turbulencias financieras no son los problemas que hoy atraviesa sino que lo peor está todavía por llegar.
Es cierto que no es la opinión del Gobernador del Banco de Canadá, Mark Carney. Unas horas antes de conocer las opiniones tan pesimistas expresadas por su primer ministro Stephen Harper, Carney aseguraba que la situación de la crisis había mejorado mucho, sobre todo tras la actuación del Banco Central Europeo de inyectar tanto dinero como fuera necesario para que los bancos de la eurozona no tuvieran problema para devolver sus deudas y al tiempo mantener abierta su actividad de concesión de créditos. A veces parece olvidárseles que su mercancía, con la que obtienen beneficios es prestando dinero.