Las comisiones medias de los servicios más básicos acumulan incrementos anuales superiores al 20%
Las provisiones extras limitarán aún más el crédito y las hipotecas tenderán a ser más caras y vinculadas al stock inmobiliario de cada entidad
Juan L. Mesa.– El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se comprometió desde el primer momento de acceder al cargo a que la segunda oleada de reestructuración financiera no iba a costar un céntimo a los contribuyentes. Puede que tenga razón, aunque hay algunas voces, sobre todo desde los aledaños sindicales, que reclaman inyecciones o ayudas públicas para evitar que el saneamiento de los balances condene a más de una entidad entrar en pérdidas y estrangule aún más la concesión crediticia. Pese a todo, el propio cliente bancario, que también es contribuyente, tendrá que asumir buena parte del coste que suponga al sector financiero el nuevo ejercicio de reestructuración: tanto por parte de las comisiones por determinados servicios, incluso los más básicos, como por unas hipotecas cada vez más caras y condicionadas a la compra de los inmuebles acumulados en las carteras de las propias entidades financieras.