EL MONITOR
El PIB crecerá el 4,5% y la inversión extranjera aumentará el 10% en 2012
El Gobierno de Bogotá espera que el país se convierta en tercera economía regional en 2014
Colombia, uno de los destinos en auge en Latinoamérica para la inversión española y uno de los países que más posibilidades de negocio ofrece a día de hoy en la región, especialmente en infraestructuras, se ha marcado un ambicioso objetivo: pasar en dos años de ser la cuarta economía de la región a ubicarse en el podio en 2014. Así lo ha señalado días atrás en Madrid el ministro de Comercio, Industria y Turismo colombiano, Sergio Díaz-Granados, para quien su país aspira a convertirse en 2014 en la tercera economía de Latinoamérica, tras Brasil y México, superando así a Argentina. Bogotá cuenta para ello con el impulso derivado de la inversión pública y también de una inversión extranjera que espera que crezca el 10% en 2012, a pesar de la larga crisis internacional.
Cualidades no le faltan a una nación que ha mejorado mucho económicamente en los últimos años, bajo los mandatos de los presidentes Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos, pero el empeño dista de ser fácil. Bogotá tratará de cumplir esa meta justo en un momento en el que el impacto de la crisis global repercutirá en la región en forma de una desaceleración y cuando los analistas más reputados otean otro bienio de atonía para las economías más desarrolladas, entre las que se hallan algunos de los principales socios económicos y comerciales del país.
Para Díaz-Granados, Colombia es hoy la cuarta economía de Latinoamérica, cuando era la quinta hace sólo unos años, y se halla en pleno proceso de expansión. "Nuestra meta es ser la tercera economía latinoamericana en 2014 e ingresar en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, (OCDE), formada por los países más desarrollados del mundo" y en la que hoy sólo figuran dos naciones latinoamericanas, México y Chile, señaló.
Los datos oficiales muestran que Colombia habrá registrado un notable crecimiento del PIB del 5,5% en 2011, año en el que el país fue capaz de crear 1,5 millones de empleos y dio un impulso decidido a la consolidación de un mercado interno, con una creciente clase media y un incremento del consumo interior. "Queremos mantener tasas de crecimiento económico por encima del 5%. Si logramos hacerlo veinte años, habremos alcanzado un tamaño de economía como la de España y un promedio de ingresos como ese mismo país. Y habremos aportado al mundo un recorte de la pobreza importante y la entrada de más de 20 millones de personas como nuevos consumidores para Colombia y el mundo", señaló, pocos días después de que se anunciara que el gigante regional, Brasil, ha pasado a ser la sexta economía del Planeta.
Fortalezas andinas
Para cumplir con el escenario de convertirse en peso pesado regional, Colombia cuenta con bastantes fortalezas, a las que se ha añadido en las últimas semanas el refuerzo de unas optimistas previsiones por parte de la agencia de ráting S&P. Según la calificadora, y pese a la desaceleración que se barrunta este año en la región, en el peor de los escenarios posibles, incluido un drástico descenso de los precios de las materias primas, Colombia registraría un crecimiento del PIB del 2%. Pero lo normal, según las proyecciones de S&P es que, pese a la debilidad de EEUU, la probable recesión europea y el menor crecimiento en Asia, el país avance al menos un 4%, una cifra más modesta que la previsión oficial, que habla de una expansión de entre el 4,5% y el 5,5% y también que los pronósticos del Banco Mundial, que prevé un crecimiento del 4,4%, por encima de la media regional (3,7%).
Una mayor inversión pública, que podría crecer más que el consumo, y una fuerte captación de capital extranjero para los megaproyectos de Participación Pública-Privada (PPP) y concesionarios que el Gobierno Santos planea impulsar en los próximos años en varios sectores, con las infraestructuras a la cabeza, tirarían de esa más que notable expansión del PIB en tiempos de zozobra internacional.
A todo ello se suma un mercado interno de 42 millones de habitantes (el tercero más grande del área tras los de Brasil y México), una mejora notable en seguridad en los últimos años y un escenario de estabilidad política y macroeconómica que convierten a Colombia en uno de los mercados con más futuro de Latinoamérica, según los expertos.
Son hechos que se añaden también a la alta tasa de inversión, a la disminución del desempleo (al 9% en 2011) y a las mejoras en competitividad, si bien en este último capítulo queda aún mucho por hacer, según S&P. Para la agencia de calificación, la combinación de unas hoy por hoy deficientes infraestructuras, un aún bajo capital humano (pese a que Colombia ofrece la segunda mayor disponibilidad de mano de obra cualificada de la región) y rígidos mercados laborales limita la productividad de la economía colombiana y dificulta su capacidad.
Y es que, si bien el nivel de la productividad general ha aumentado en los últimos años en Colombia, el ritmo de mejora es aún modesto. Un problema al que se unen la falta de infraestructuras y viviendas que el Gobierno trata de paliar, un elevado nivel de pobreza (el 45%) y las secuelas de más de medio siglo de conflicto armado guerrillero, ahora en extinción. Según el Índice Global de Competitividad que elabora el World Economic Forum, Colombia se mantiene en el lugar 68 entre las 142 economías mundiales analizadas, en décimo lugar en la región y en quinto en Sudamérica.
Políticas acertadas
S&P, que meses atrás elogió la política económica colombiana y que junto con Moody's y Fitch dio un espaldarazo al país al concederle en 2011 el grado de inversión (nota mínima necesaria para que resulte aconsejable invertir) que le había retirado en 2000 por la inestabilidad, no sólo ha alabado una Ley de Sostenibilidad Fiscal que compromete al actual y a futuros gobiernos a no sobreendeudarse, sino que ha destacado también el hecho positivo de que el país presenta hoy unas reservas internacionales de 36.000 millones de dólares (frente a 21.000 millones en 2008) que proporcionan un blindaje adicional contra choques externos.
Cabe recordar, además, que Colombia ha hecho precisamente de la fortaleza de su economía en épocas de turbulencias su principal acicate para atraer inversión foránea, por lo que espera salir bien librada de la actual prolongación del declive global, como sucedió en 2008, cuando el mundo enfiló hacia una de sus peores crisis. Según Díaz-Granados "el blindaje ahora es mucho mayor, ya que el país tiene mayor facilidad para conseguir financiación externa y las exportaciones crecen con mucha fuerza" y fueron récord en 2011.
Además, Colombia tiene un índice riesgo-país muy bajo, debido a que ha administrado eficazmente su deuda externa y no ha incumplido sus compromisos financieros internacionales. Por si fuera poco, y según el último informe Doing Business del Banco Mundial, es el tercer país latinoamericano con mejor clima para hacer negocios y el número 42 entre 183 países, además de ser una de las 10 economías del mundo que más y más notables reformas ha emprendido y que más ha mejorado en el último año en cuanto a facilitar las cosas al emprendimiento.
Asimismo, Colombia es el quinto país del mundo en protección al inversor gracias a su mejora en la transparencia y presenta un alto grado de seguridad jurídica e numerosos incentivos fiscales que hacen al país muy atractivo para la inversión. De hecho Bogotá ha impulsado en los últimos años una serie de estímulos en una docena de sectores que disfrutan de la exención de impuestos a la renta durante 20 años, entre los que se hallan segmentos estratégicos para España como la energía eólica, el turismo y la biotecnología.
Necesidad de captar inversión
Buena parte de las actuales expectativas de despegue colombiano se basan en una inversión extranjera que se prevé que avance el 10% en 2012, después de que, en 2011, la IED aumentara el 56%, en su mayor parte destinada a unos sectores minero y petrolero en expansión en los últimos años coincidiendo con el retroceso de la actividad guerrillera y el incremento de la seguridad. En el primer trimestre de 2011, la inversión exterior fue de 3.000 millones de dólares, la más alta por este concepto en la historia del país, con un alza del 132% frente a 2010. Con este ritmo de crecimiento, el Gobierno cree que 2011 se habrá cerrado con un total superior a los 9.000 millones de inversión y se ha marcado como meta llegar en 2015 a más de 13.000 millones.
Para ello, Bogotá cuenta con un sustancial aumento de la llegada de inversión española. Tanto el ministro Díaz-Granados ahora como el propio presidente del país, Juan Manuel Santos, hace unos meses, han hecho hincapié en el deseo de su Administración de atraer especialmente empresas españolas al tejido productivo y al sector financiero colombiano. "España es y puede ser uno de los mejores socios de Colombia. España tiene lo que Colombia necesita y Colombia tiene lo que España necesita", resumió Díaz-Granados.
Ya en abril de 2011, durante su última visita a España, el presidente Santos destacó que Colombia da prioridad a una inversión hispana que considera "fundamental". Entonces, el mandatario explicó a los empresarios de nuestro país su Plan de Desarrollo Nacional 2011-2014 y su proyecto para impulsar lo que denominó las cinco locomotoras del desarrollo. Destacó que Bogotá busca inversión especialmente hispana en esos cinco pilares en los que asentará el crecimiento económico en los próximos años: infraestructuras, vivienda (la intención es duplicar el número de casas que se construyen cada año), innovación, energía y sector agropecuario. Cinco ámbitos en los que las firmas españolas tienen mucho que aportar.
Sólo en obras públicas el Gobierno colombiano planea gigantescas inversiones: 54.000 millones de dólares (39.000 millones de euros) hasta 2021 para mejorar las infraestructuras y construir un millón de viviendas. El plan prevé la construcción y mejora de 5.200 kilómetros de carreteras, la ejecución de nuevos corredores ferroviarios hacia el Caribe y el Pacífico, la ampliación de algunos puertos y la construcción de otros nuevos, la extensión y acondicionamiento de 23 aeropuertos y la recuperación de varias vías fluviales para mejorar su navegabilidad.
El propio embajador de Colombia en España, Orlando Sardi de Lima, ha animado recientemente a las empresas de construcción españolas a ayudar a mejorar las infraestructuras del país, uno de los grandes retos que se ha fijado el presidente Santos para convertir el país en potencia regional y asentar un crecimiento sostenido en los próximos años. "Colombia busca la experiencia y potencialidad del sector de la construcción español. Necesitamos vías, puentes, túneles y puertos para apuntalar el desarrollo futuro", destacó.
Para aumentar el atractivo de Colombia para el capital exterior, Bogotá cuenta también con otros resortes. El país se ha convertido en adalid de la promoción de la nueva Alianza del Pacífico, una iniciativa conjunta con México, Chile y Perú y que el Ejecutivo andino juzga que servirá para impulsar el interés de España y la UE por la cuenca del Pacífico, ya que esos cuatro países totalizan un PIB superior al de Brasil y reúnen a más de 220 millones de personas. Asimismo, Bogotá espera mucho tanto del Tratado de Libre Comercio (TLC) con EEUU, que entraría en vigor en el tercer trimestre de este año y que podría generar 300.000 empleos directos e indirectos, como del pacto similar con la Unión Europea que debería estar listo en septiembre.
Interés español
Consciente de que el fuerte crecimiento colombiano y las oportunidades de negocio que se abren en varios sectores interesan y cada vez más a los empresarios españoles, y de que Bogotá necesita más inversión extranjera, el ICEX acaba de anunciar la organización de un Foro de Inversiones y Cooperación Empresarial hispano-colombiano que se celebrará en Santafé de Bogotá los días 17 y 18 de abril. El ICEX se suma así a los organismos que consideran Colombia uno de los países de Latinoamérica más interesantes para la inversión, como bien saben las compañías hispanas establecidas allí desde hace años y con inversiones en los principales sectores estratégicos (Telefónica, Santander, BBVA, Sol Meliá...) y las que en un número creciente exploran la posibilidad de fijar residencia en el país. Para el ICEX, Colombia es parte ya del nuevo grupo estratégico mundial de países emergentes, los denominados CIVETS (Colombia, Indonesia, Vietnam, Egipto, Turquía y Sudáfrica), llamados a ocupar el lugar de los BRICS en los años venideros.
En realidad España ha sido en los últimos años uno de los países más activos en Colombia, sobre todo en lo que atañe a los sectores turístico, tecnológico, de transporte y financiero. Más de 140 empresas hispanas están ya en el país y la cifra no hace más que aumentar. Entidades financieras como Santander, BBVA y Mapfre; del sector energético como Repsol YPF, Endesa, Gas natural Fenosa y Cepsa y del sector de telecos, como Telefónica, llevan años presentes en una nación donde también están instaladas CAF, Renfe, Agbar, Canal de Isabel II, Técnicas Reunidas, Indra, Inditex, Prosegur, las grandes firmas de construcción y, últimamente, las principales compañías de renovables, espoleadas por los proyectos colombianos en el área energética, especialmente en solar, eólica y construcción de centrales eléctricas.
En el sector turístico, muchas cadenas hoteleras hispanas han puesto sus ojos en el país. NH acaba de abrir un hotel en Bogotá e Iberostar y Sol Meliá han apostado por Cartagena de Indias. España ha sido el segundo inversor en Colombia durante la última década y continuó siéndolo en 2010/11, y es previsible que se mantengan los flujos de las empresas españolas ya establecidas y el desembarco de más pymes. No obstante, las infraestructuras constituyen hoy el primer foco de atención para las compañías españolas. Y el interés es mutuo. Se trata de un sector en el que Colombia juzga que la inversión española tiene gran potencial de expansión y en el que Bogotá planea numerosos proyectos bajo la modalidad de concesión. Allí están ya presentes FCC, Ferrovial, OHL (que prevé ampliar sus proyectos este año), Sacyr, ACS, Acciona e Isolux Corsán.