El sector reclama un plan del Gobierno para devolver la confianza al mercado
Nyesa, la antigua Ibesos, con una pérdida en cuatro años del 98,74% y Quabit con el 97,3% son las más castigadas por los mercados
El Gobierno va a ser implacable con las entidades financieras para que provisionen sus riesgos con el sector ladrillo hasta porcentajes muy por encima de lo que lo han venido haciendo hasta ahora. El Ejecutivo no quiere que se sigan vertiendo dudas sobre la realidad del sistema financiero español por su tolerancia a la hora de registrar en sus balances la depreciación de sus inversiones en el sector del ladrillo. Según los datos del último Informe de Estabilidad Financiera del Banco de España, de los 176.000 millones de riesgo en el sector, la provisión sólo alcanza un 33%. El objetivo es que la media se sitúe en el 66%. A la espera de que a mediados del próximo mes se den a conocer los detalles de la propuesta definitiva del Ejecutivo, bancos y cajas trabajan con la hipótesis de que Economía les obligue a provisionar contra la cuenta de resultados el 80% de su inversión en suelo y el 35% de la vivienda terminada. El resultado final supera incluso la estimación de 50.000 millones estimados por el Gobierno. Quienes no puedan cumplir con este objetivo se verán forzados a fusionarse con otras entidades o a ser intervenidos.
El argumento del Ejecutivo para adoptar esta decisión es el mismo utilizado en el acuerdo de la Cumbre Europea del pasado mes de octubre respecto de la deuda soberana: las entidades financieras deben registrar estas inversiones a valor de mercado. Por lo que respecta al sector inmobiliario, el mercado les ha castigado durísimamente. Si nos atenemos a las compañías que cotizan en bolsa, la penalización sobre el valor de sus acciones supera con creces la exigente recomendación del Ejecutivo.
Importantes castigos bursátiles a las inmobiliarias
Todas registran caídas muy importantes, incluso las que han pasado a manos de los bancos y que han logrado refinanciar su deuda para los próximos años, como es el caso de Reyal Urbis. Pese a haber alcanzado un acuerdo de refinanciación de sus 3.654 millones de euros, su acción pierde un 90,2% desde el 2008. Además se ha salvado de tener que entrar en disolución por un cambio normativo.
Pero la que mayores pérdidas registraba hasta el momento de acogerse a la figura de preconcurso voluntario de acreedores por los problemas de insolvencia, ha sido la inmobiliaria zaragozana Nyesa Valores Corporación. Nyesa (la antigua Ibesos) ha perdido el 98,74% del valor de sus acciones entre el 2008 y enero del 2012.
La segunda más castigada del sector entre las cotizadas es Quabit (antigua Afirma y Astroc). En el mismo período que discurre entre el 2008 y el 2012 se ha dejado el 97,3% del valor de su acción, si bien la semana pasada subía un 30% tras llegar a un acuerdo con sus bancos acreedores para poder cerrar la tercera refinanciación de su deuda, que asciende a 1.300 millones. Gracias al acuerdo aplazado el pago y los intereses cinco años.
Aunque las demás inmobiliarias que todavía cotizan ofrecen pérdidas inferiores, estas han sido también muy cuantiosas. Urbas se ha dejado el 83,84%; Montebalito el 79,16%; Grupo Ezentis el 74,30%; San José un 61,81%; Sacyr Vallehermoso el 40,32% y Realia el 27,09%.
La venta de viviendas seguirá estancada
Para escribir sobre el futuro de las inmobiliarias, el sector financiero espera conocer el detalle del plan que prepara el Gobierno para la reforma del sector. Lo más importante es saber si el Ejecutivo considera que son suficientes 50.000 millones, o los eleva algo más como calcula el BBVA y Morgan Stanley, que los sitúa en 70.000.
Portavoces de empresas del sector inmobiliario recuerdan que como la mayoría de las grandes empresas están en concurso, lo más importante no será tanto la factura, como concretar un plan que sea creíble por los mercados con el fin de devolver la confianza en ambos sectores.
El sector inmobiliario considera que, además de la crisis global, uno de los problemas que agravó la trágica caída de las ventas de su stock fue la decisión del PSOE de acabar con la desgravación para quienes ganaran menos de 24.000 euros. Por eso, frente a las críticas de los propios socialistas al anuncio del PP de recuperar la desgravación, en el sector se confía en la recuperación del mismo.
Aunque dan por hecho que no es previsible que la venta de viviendas pegue un gran tirón por la incertidumbre de la ciudadanía. Las empresas por su parte están mucho más pendientes y dedicadas a solventar la deuda en estos momentos que a la promoción de sus stocks. Aunque no se descarta un repunte, se estima que será en cantidades tan mínimas que en la práctica no se podrá hablar de recuperación. Este año se espera un mínimo avance, pero muy lejos de las ventas de hace tres.
Por ello el G-14, que agrupa a las más importantes inmobiliarias, prevé que este año sea de transición. Solo a partir de 2013 el mercado podrá experimentar un repunte mínimo. Para ello el G-14 quiere contar con las disposiciones administrativas necesarias que contribuyan a que el sector inicie la recuperación a partir del próximo año. Mientras tanto solo queda esperar.