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Publicado el miércoles 18 de enero de 2012

El avance del empleo, clave para apoyar el crecimiento de los mercados internos

Latinoamérica: el paro retrocede, pero los retos continúan

La desocupación juvenil y el elevado trabajo sumergido empañan una cifra históricamente baja

Desempleo en ColombiaEl fuerte crecimiento económico de los últimos años en Latinoamérica ha redundado en una histórica caída del desempleo en la región y en un aumento de la clase media en buena parte de los países del área en los últimos tiempos. Se trata de dos factores qu propulsan una mayor capacidad de consumo y un mercado interno más amplio y más atractivo para la inversión extranjera, especialmente la española, que comienza a rebrotar en Latinoamérica en su doble vertiente de necesidad de internacionalización corporativa y antídoto de las empresas contra la crisis en Europa. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce, al menos en cuanto a la bajada del paro. La desaceleración prevista para 2012 en la región hará difícil un nuevo retroceso del desempleo este año y las buenas cifras, que se refieren sólo a datos urbanos, ocultan un elevado desempleo juvenil y femenino; unos salarios que aunque mejoran siguen bajos y un alto nivel de economía informal.

Y la necesidad de mejorar la calidad de los puestos de trabajo y de aliviar la pobreza y el desempleo rural, no contabilizado en los datos, está lejos de desaparecer, pese a que la región avanza por el buen camino laboral.

Las últimas cifras facilitadas por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), correspondientes a 16 países, señalan que en 2011 Latinoamérica registró la menos tasa de desempleo en 21 años, desde 1990, cuando la región salía de la década perdida y aún no se divisaban las crisis mexicana y argentina. Según los datos de este organismo, el paro urbano en la región se situó en un 6,8% de la población activa en las ciudades, frente al 7,3% en 2010, consecuencia del fuerte crecimiento que aún registraron la mayoría de los países el ejercicio pasado. Además, la tasa de ocupación subió al 55,7%, según el informe Panorama Laboral 2011.

No obstante, para 2012 no cabe prever una mejora adicional en el frente del empleo, debido a que la prolongada atonía económica global afectará de forma más acusada a la región latinoamericana. Así las cosas, y a pesar de que el área crecerá más que EEUU y, desde luego, más que una Europa que bordea la recesión, el índice de paro se mantendrá en la cota alcanzada en 2011.

Sin embargo, las naciones que más lograron rebajar el desempleo urbano no fueron el año pasado aquellas que presentaron un mejor desempeño económico y un mayor nivel de captación de inversión extranjera. Si bien el líder regional, Brasil, rebajó la tasa desde el 7% de 2010 al 6,2%; Chile lo hizo desde el 8,5% al 7,3% y Colombia, del 12,9% al 11,8%, otras potencias consolidadas como México y Argentina o ciernes, como Perú, registraron descensos menos significativos, del 6,5% al 6,1%, del 7,8% al 7,3%  y del 8,1% al 8%, respectivamente. Mejor evolución siguieron Ecuador, que logró rebajar el paro del 8,1% al 6,3%; Uruguay, que lo hizo del 7,3% al 6,4% y Panamá (del 7,7% al 5,4%). Venezuela recortó la tasa del 8,8% al 8,6%. Entre los grandes, Brasil y México fueron los países con menor índice de desocupación, mientras que Colombia y Venezuela presentaron las mayores tasas.

En cualquier caso, y pese a circunscribirse al mundo urbano y dejar de lado el ámbito rural, la tendencia del empleo en Latinoamérica es de envidiar, sobre todo en una Unión Europea en la que, salvo en contados casos como el alemán, el desempleo se viene disparando en los últimos años, coincidiendo con una crisis que apenas rozó a las economías latinoamericanas el año pasado.

Estancamiento en 2012

Los datos ofrecidos por la OIT muestran que el crecimiento económico en la zona de Latinoamérica y el Caribe, un 4,5% de media, sirvió para generar casi 5,7 millones de empleos, al mismo tiempo que deja claro que el problema del paro dista de haber sido solucionado en un área que tiene aún 15,4 millones de personas sin trabajo en el ámbito urbano, cifra que podría incrementarse a 15,7 millones en 2012 aunque la tasa no varíe.

Y es que, según el organismo, el crecimiento del empleo en la región, gran exportadora de materias primas, estará fuertemente condicionado al posible efecto de una nueva recesión económica a nivel global, derivada principalmente de la crisis de deuda en Europa, en el mercado laboral. "La región logró superar la crisis del 2008 y del 2009 haciendo uso de los beneficios de un ciclo de crecimiento económico de cinco años, y además con políticas anticíclicas que permitieron proteger los empleos y los ingresos", indica el estudio, que pide a la región que ponga el acento en el respaldo a las pymes como motor de la generación de empleo y que se apoye en la inversión extranjera directa productiva, en avance en los últimos años.

La región, pese a este éxito en el ámbito laboral, no tiene todo el camino recorrido en la lucha contra el desempleo y la desigualdad. La propia OIT señala que ahora el "gran reto" de Latinoamérica es "atender las preocupaciones y necesidades de la población juvenil, excluida en buena medida del mercado de trabajo". De hecho, el índice de paro juvenil se eleva al 14,9%, prácticamente siete millones de personas de entre 15 y 24 años, una tasa que duplica la tasa total y triplica el índice de adultos en paro (5%). Para la OIT "el progreso económico y social se hará insostenible si no se asume el desafío político de generar mejores oportunidades para los jóvenes".

Además, el Panorama Laboral 2011 también subraya el "explosivo" empleo informal y precario existente entre la juventud: afecta 60% de los ciudadanos de menor edad, un 32% de los cuales se halla en unidades productivas al margen de la legalidad. Parte del problema hay que buscarlo en la pobreza, desigualdad y marginación, factores que influyen en un bajo nivel de formación en gran parte de la población juvenil.

Así, mientras que las empresas de Argentina, Brasil, Perú y Colombia demandan urgentemente trabajadores cualificados extranjeros para sus sectores más punteros, ante la insuficiencia de mano de obra especializada, y mientras cada vez más titulados europeos y españoles cruzan el Atlántico para trabajar en Latinoamérica, millones de jóvenes de esos países se ven excluidos de cualquier tipo de empleo o abocados al trabajo en negro.

Y algo parecido sucede con las mujeres, cuya tasa de paro se eleva al 8,3%, frente a un 5,9% en el caso de los varones. Además, la informalidad, que encubre el subempleo, el trabajo precario y la sobreexplotación afecta en mucha mayor medida al sexo femenino.

Un nivel alarmante de empleo informal

Además, y pese al aumento de la tasa de ocupación regional, el empleo informal o sumergido se mantiene inaceptablemente alto. "Al menos un 50% de la población urbana ocupada tiene empleo informal, lo que implica condiciones laborales precarias, sin protección social ni acceso a los derechos laborales y en general con ingresos bajos", señala el informe.

Y las cifras son alarmantes. De un global de 93 millones de personas que trabajan en la economía sumergida en la región (fuera del sector agrícola), 60 millones lo hacen en  unidades productivas no registradas oficialmente, 23 millones tienen un empleo informal sin protección social aunque trabajen en el sector formal y 10 millones se ocupan en el servicio doméstico.

Otros problemas detectados son el mínimo acceso a la Seguridad Social y la persistencia de la pobreza y el paro rural. Cuatro de cada diez trabajadores urbanos Latinoamérica no cotizan para su protección social en salud y un 43% tampoco lo hace para recibir una futura pensión. Además, la OIT advierte de la creciente necesidad de impulsar el empleo en el las zonas rurales si se quieren cumplir los compromisos de reducción de la pobreza. "Latinoamérica debe situar el empleo como objetivo prioritario de las políticas macroeconómicas. La generación de trabajo decente y de calidad es un componente esencial del crecimiento y herramienta inigualable en la lucha contra la pobreza y la desigualdad", señala el documento.

Por otro lado, y aunque de forma paralela a la caída del desempleo la región registró un alza en los salarios mínimos en un año 2011 de aceleración de la inflación, lo que aumenta las posibilidades de consumo en esas naciones, el incremento continúa siendo modesto. Las remuneraciones mínimas reales en Latinoamérica y el Caribe avanzaron una media del 4,5%, frente al 3,5% de 2010, un factor clave para mantener la capacidad adquisitiva y avanzar en la consolidación de un mercado interno, pero algunas naciones, incluidas algunas grandes presentan problemas.

Bajos salarios en México

Por ejemplo, México se sitúa como uno de los países con el menor salario mínimo de toda Latinoamérica, con un incremento real (descontada la inflación) de estos ingresos en el último año del 0,4%, muy por debajo de la media regional. En la segunda economía latinoamericana, además, casi 13,5 millones de personas trabajan en la economía informal. Según la OIT, países como Brasil y Argentina han aplicado importantes aumentos a los salarios mínimos, lo que los ha revaluado. Pero en México, los salarios medios (los que perciben los profesionales, técnicos y empleados de nivel medio) también se sitúan por debajo de la media de Latinoamérica, aunque no tanto como la remuneración mínima no tanto como los mínimos, ya que en el último año subieron el 3,4%.

De hecho, la OIT recomienda en su informe elevar la remuneración mínima en el área como mecanismo para avivar la demanda interna y afrontar la desaceleración económica que se producirá este año debido a la crisis en Europa y EEUU. Recuerda, además, que capacidad adquisitiva y empleo son vitales para apuntalar el alentador crecimiento de los mercados internos que se ha registrado en los últimos años y fortalecer el surgimiento de una nueva clase media consumidora que dé respaldo y consolide la expansión económica.