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Publicado el viernes 9 de septiembre de 2011

BCE y FED ocultan sus ases, pese a los riesgos de estancamiento

Los expertos hablan ya de las distinas alternativas en manos de los bancos centrales, pero la banca tiembla

José Hervás.– Los analistas han tratado de leer en los labios del presidente del Banco Central Europeo y el de la Reserva Federal de Estados Unidos lo que estaban pensando para comprender sus mensajes, más allá de las palabras que estaban pronunciando en sus intervenciones oficiales. Trichet ha tenido que acabar reconociendo el estancamiento de la economía europea. Mantiene los tipos, da por sentado que el precio del dinero no va a subir, pero no deja entender que estos puedan bajar en un futuro próximo pese al estrangulamiento de la economía. El Presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos no ha cambiado ni sus ideas ni sus expresiones respecto de las expresadas recientemente en Jackson Hole, reunión que Capitalmadrid.com, recogió de forma amplia. Mientras tanto la banca sigue temblando. Si los bancos centrales le cierran los grifos, su futuro sería muy complicado. Pero como la mundialización necesita recursos, los habrá. Hay que solucionar las incertidumbres y los temores del sector financiero

Pese a que las previsiones de todos los organismos internacionales, incluido finalmente el Banco Central Europeo, han sido rectificadas a la baja, Jean Claude Trichet no ha enviado ninguna señal a los mercados de que vaya a adoptar medidas adicionales para facilitar la salida de la crisis. Tampoco el presidente de la Reserva Federal de EEUU ha dado pistas de cual de las diversas alternativas que tiene en sus manos vaya a utilizar.

Una cosa parece clara. Como profundo conocedor de los errores cometidos en la crisis del 29, ha querido descartar los errores que se cometieron entonces y ha dejado claro que van a poner todos los recursos monetarios necesarios, para utilizar estos instrumentos como sea necesario para promover una recuperación más fuerte, dentro de un contexto de estabilidad de precios.

Ya vemos que su preocupación cuando se ponga a funcionar la máquina de imprimir billetes es que no se les vaya la mano a la hora de darle a la manivela.

Los bancos han dirigido ahora su interés a anticipar lo que vaya a decidir el Comité de política económica de la Reserva Federal, que se celebrará los próximos 20 y 21 de este mes.

Hasta entonces cuentan con tiempo suficiente para perfilar todo el conjunto de medidas que no se han tocado y que pueden servir para sacar al mundo de la actual crisis de desconfianza.

Los más interesados son los bancos. Quieren saber si va a aplicar su tercer programa de recompra de deuda soberana y por qué cantidades.

Los inversores consideran que Bernanke ha perdido una oportunidad para dar pistas de por donde va a actuar la Reserva Federal. Pese a que se da por descontado que dedicará una cantidad importante para introducir tranquilidad en el sistema financiero. Sin más trabajo y más crédito no hay crecimiento en Estados Unidos.

Y las cifras de desempleo del mes de julio han sido descorazonadoras.

Tras desvelarlo el Wall Street Journal, otros medios de comunicación se han sumado a analizar las alternativas con las que cuenta la Reserva Federal para favorecer el crecimiento y tratar de evitar el pánico.

Por una parte piensan en ampliar el período de tiempo de vigencia de sus bonos que garantizan una rentabilidad a las inversiones financieras. Aunque la medida más controvertida es la de utilizar un tercer programa de recompra de deuda, la más novedosa sería eliminar temporalmente la remuneración de los depósitos en la FED, para que se vieran obligadas las entidades financieras a dar más créditos.  

La solución, el próximo miércoles 21 de septiembre.