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Publicado el martes 6 de septiembre de 2011

CAJAS RURALES

Castilla La Mancha se transforma en una dinastía

El director general impone a su hijo como sucesor

M. Á. V.– El 5 de agosto, el hasta ahora director general adjunto de la Caja Rural de Castilla La Mancha, Víctor Manuel Martín López, era nombrado director general de la entidad. El nombramiento ya había sido aprobado "por unanimidad" por el Consejo Rector de la entidad toledana el 26 de julio, pero no se hizo público hasta el 5 de agosto, cuando se recibió el nihil obstat del Banco de España. Curiosamente, ni la propia entidad ni los medios de comunicación de esta comunidad autónoma informaban de un pequeño detalle sin importancia: que Víctor Manuel Martín López es hijo de Rafael Martín Molero, director general durante los últimos 17 años en la antigua Rural de Toledo.

Victor Manuel López, director generala de caja Castilla la ManchaRafael Martín Molero se ha prejubilado, cobrando, según fuentes no oficiales de la Rural de Castilla La Mancha, más de un millón de euros. Pero se mantiene en la entidad como director de Estrategia, quizás obedeciendo al deseo manifestado por su presidente, Andrés Gómez Mora, que en la presentación del nuevo director general expresaba su confianza en que formara parte del staff consultivo de éste.

Algunos empleados de la entidad creen que el sueño de Rafael Martín Molero es acceder a la presidencia de la caja rural, pero señalan que "el Banco de España nunca aceptaría en una cooperativa de crédito que el presidente y el director general fueran de la misma familia".

El ya ex director general de la Caja Rural de Castilla La Mancha tiene otro hijo trabajando en la entidad: Rafael Martín López, que es director de Organización y Sistemas. Y el presidente, Andrés Gómez Mora, también tiene a sus dos hijas en la caja rural, una de ellas como directora de Recursos Humanos.

La presencia de hijos del director general y del presidente, y la imposición de que mantuvieran sus cargos, fue una de las razones, según fuentes del sector, del fracaso de los intentos de fusión entre la entonces Caja Rural de Toledo con la de Ciudad Real (en dos ocasiones, aunque sólo se hizo público el segundo) y con la de Albacete. Esas dos entidades optaron por fusionarse en Globalcaja, junto a las rurales de Cuenca y de La Roda.

Respecto a Víctor Manuel Martín López, en la caja rural toledana hay quien opina que es "el director general con la carrera más fulgurante de la banca española". Entró "directamente y sin haber trabajado antes", en la entonces Caja Rural de Toledo, en el Centro de Valores y Bolsa, situado en la capital. En abril de 2003, ya era director comercial de la entidad. En marzo de 2008, subdirector general operativo. Y desde enero de 2010 "ha venido desempeñando las labores de director general adjunto, jugando un papel fundamental en el proceso de lanzamiento de la nueva marca Caja Rural de Castilla-La Mancha y del, ya en marcha, plan de expansión de la entidad por toda la región", según la entidad. No obstante, en su curriculum oficial aparece como licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad San Pablo CEU de Madrid, master en Dirección de Empresas y Cooperativas, y doctor en Ciencias Económicas por la Universidad de Castilla La Mancha.

Nada más acceder al cargo, comunicó a los empleados que su objetivo es hacer de la Caja Rural de Castilla La Mancha una entidad "más grande" en todos los sentidos, reafirmándola y consolidándola como referente en la región. Y que su prioridad es "apuntalar y, por supuesto, fortalecer y acelerar" el plan de expansión hacia Albacete, Ciudad Real y Cuenca, para competir con Globalcaja, la otra gran entidad rural de Castilla La Mancha.

Por cierto, que dentro de ese plan de expansión la Caja Rural de Castilla La Mancha quiere comprar locales para instalar sucursales al polémico empresario Domingo Díaz de Mera, conocido por los negocios realizados en torno a Caja Castilla La Mancha (CCM), la primera entidad de ahorro intervenida por el Banco de España y transformada en Banco Castilla La Mancha tras pasar a manos de CajAstur (grupo Effibank/Liberbank), y al fracaso Aeropuerto de Ciudad Real, entre otras operaciones.