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Publicado el martes 6 de septiembre de 2011

EL MONITOR

Consumo bancario: Los eurobonos que resolverían la crisis

Ángela Merkel se opone a "colectivizar" la deuda sin medidas fiscales para controlar los déficit

Ángela Merkel, canciller alemanaJosé Sánchez Mendoza.– Los buitres, relamiéndose, trazan círculos sobre el euro, que yace en medio del desierto económico con una deuda ulcerosa que le pudre las entrañas. Pide agua, pero Alemania no está dispuesta a dársela a cualquier precio. A la dinamo de Europa le toca hacer de líder -como siempre- y decidir si aceptar o no la puesta en marcha de los eurobonos, a los que cada vez más voces señalan como la única solución a una crisis de deuda que ni Estados miembros ni BCE han sido capaces de frenar. Sin embargo, Berlín, que está harta de ser el cuñado rico que paga las facturas, no está por la labor. El ‘plan B' de los eurobonos consiste en que todos los países miembros de la UE prescindan de los títulos de renta fija, llamados usualmente bonos, que serían sustituidos por estos productos. Esta medida colectivizaría en gran parte la emisión de deuda pública europea, aliviando las cuitas de los Estados más afectados.

Implacable como un káiser, la canciller germana, Ángela Merkel, ha calificado esta figura como "un instrumento absolutamente erróneo para superar la crisis". En su opinión, no ataca la raíz del problema, que es el enorme endeudamiento, el cual engordarían. Del mismo modo, y gustándose en su papel de mandamás, ha advertido en un mitin que aquellos países que no cumplan los objetivos de reducir su deuda no contarán con el apoyo del resto de países de la Eurozona.

Es dudoso que el alemán de a pie le retire el voto a Merkel por mantener esta postura. El pasado marzo, el conocido portal alemán sobre finanzas Börsennews publicó una encuesta que revelaba que el 90% de sus lectores se oponía a la creación de un mercado de eurobonos.

La idea no gusta al Gobierno teutón porque supondría un fuerte aumento de los intereses a pagar. Asimismo, y al igual que su partenaire Francia, no confía en la disciplina de los países convalecientes por la deuda -entre ellos, España- para poner orden en sus finanzas, con lo que ambos socios exigen que se trabaje primero en armonizar las políticas económicas y fiscales. El comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, opina lo mismo.

Límite constitucional

El Gobierno español, uno de los más afectados por el exceso de deuda, ha visto la jugada desde el principio y no se ha esperado a que el debate sobre los eurobonos se cierre en un sentido u otro. José Luis Rodríguez Zapatero, obediente y sin nada que perder ya, ha hecho una graciosa reverencia a la caudilla de Europa y su consorte Sarkozy, poniéndose manos a la obra con la reforma constitucional que marque un techo para el déficit.

A pesar de gestos como éste, la lucha para sacarle los eurobonos a los alemanes se antoja tan dura como el desembarco de Normandía. El ministro de finanzas teutón, Wolfgang Schäuble, ha respaldado a Merkel diciendo que la creación de estos instrumentos no tendrá lugar "mientras cada país desarrolle su propia política de finanzas" y mientras se necesiten "los diversos tipos de interés para que haya estímulos y mecanismos de sanción para forzar la consolidación".