Consideran que va en contra de la diversificación internacional y del menor peso del negocio en España
El grupo de Emilio Botín puede eludir esa penalización si la adquisición de la entidad de ahorro alicantina la protagoniza Banesto
Miguel Ángel Valero.– En sus informes reservados a sus mejores clientes, algunos bancos de inversión han introducido algunas reflexiones sobre quién puede comprar la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), que ha pasado a ser gestionada por administradores designados por el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob) tras convertirse éste en el mayor accionista de la entidad después de inyectar 2.800 millones de euros para que pudiera cumplir con las nuevas exigencias de capital. La CAM no es CCM ni CajaSur, que terminaron en manos, respectivamente, de CajAstur (que impulsó paralelamente una fusión virtual que terminó en Effibank/Liberbank tras dejar fuera precisamente a la entidad alicantina) y de BBK (enfrascada ahora en la fusión con las otras dos cajas vascas), y transformadas en bancos. Hacerse con la CAM, también reconvertido en banco, requiere mucho músculo financiero, sobre todo tras la decisión del Banco de España de no trocearla. Y eso sólo está al alcance de los mayores grupos, como Santander, BBVA o Caixabank, con Popular y Sabadell, y alguna caja de ahorros muy solvente, al quite.