España, observada con lupa, por ser el Banco de España más papista que el Papa
Las reuniones previas a la inauguración oficial de la sesión conjunta del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial han servido para confirmar los peores presagios. Al margen de si son necesarios 300.000 o 200.000 millones adicionales para recapitalizar la banca europea, lo que se acepta como incuestionable estos días en Washington es que hay que acelerar la recapitalización de los 16 bancos y cajas de ahorros que no superaron el test de estrés. Las miradas de nuevo se han fijado en el sector financiero español. De los 16 bancos que suspendieron las pruebas de resistencia de la banca, nada menos que siete son españoles. Sí. España sometió a las pruebas de resistencia a todo su sistema, frente a una media del 50 por ciento en los demás países. Pero nadie se acuerda de nuestro arrojo. Ordóñez sabrá mucho no sé de qué, pero no tiene por que ser un mago de comunicación a los mercados. Y a la vista está.
¿Qué destacan los medios especializados tras confirmar que Europa está preparando una recapitalización urgente de sus bancos? Que el 43 por ciento de los que han suspendido las pruebas de resistencia son españoles. Los otros son dos bancos alemanes, dos griegos, dos portugueses, uno chipriota, un italiano y otro esloveno.
Lógico que la penalización continúe con los valores bancarios de todos los mercados occidentales, con recortes drásticos y capitalizaciones en mínimos, pese a los 300.000 millones que se han destinado a recapitalizar estas entidades del viejo continente entre 2007 y 2010.
Los bancos europeos, españoles incluidos cotizan a niveles desconocidos históricamente. Al riesgo de contagio de la crisis griega a otros países periféricos como Italia y España sigue pesando como una losa sobre las finanzas.
Los analistas estiman que el PER de los bancos europeos, de nuevo los españoles incluidos, está muy por debajo de los que debería estar incluso si se produjera el peor de los escenarios que es una nueva recesión y la explosión definitiva de la crisis griega.
Otra valoración indicativa como su el valor en libros está en mínimos históricos. La inquietud expresada por una de las últimas publicaciones del Banco Central Europeo que muestra su inquietud fundada de que desaparezca la Unión Monetaria añade leña al fuego. Es bien cierto que el trabajo estaba coordinado por el recientemente dimitido por el que hasta fecha reciente era su economista jefe, Jürgen Stark.
Sus propuestas no han progresado. Pero al margen de que Stark quisiera ejercer una labor de control tan excesiva que ponía en cuestión la soberanía nacional lo cierto es que hay que hacer algo. Aunque lo más grave es que no se sabe qué hacer. Las propuestas de mayor gobernanza común europea quedan muy bien en los papeles, pero en la práctica no pasan de ahí. ¿Hasta donde tiene que llegar la crisis para reaccionar? Puede que esa sea la cuestión. .