Internet crece como canal para manejar el dinero, con el 12% de participación
El 43,3% de las personas con más de 50.000 euros disponibles para invertir no arriesga ese dinero
Las necesidades de liquidez de bancos y cajas están calentando la captación de recursos de clientes, la denominada guerra del pasivo. Ofertas superiores al 4%, ya sea a través de depósitos o mediante otros instrumentos para eludir la penalización vía mayor aportación al Fondo de Garantía de Depósitos (como bonos o pagarés) invitan a no correr riesgos y poner el dinero en estos productos. En plena guerra del pasivo, los asesores financieros situados al margen de la banca tradicional lanzan un aviso. Las personas que colocan dinero al calor de la guerra del pasivo deben tener en cuenta que "los depósitos no se van a poder renovar con los tipos de interés actuales", señala Antonio Salido, director de Marketing de Fidelity International. Esta gestora de fondos de inversión participa junto a Inversis Banco (en el que están Bankia, CAM, Indra. El Corte Inglés, Cajamar, Telefónica y Banca March) en el primer "Anuario sobre el asesoramiento financiero en España", elaborado por el Instituto de Estudios Bursátiles. En otras palabras, cuando esa persona que colocó dinero en un depósito al 4%, cuando éste venza, no encontrará ese tipo, sino un porcentaje mucho más bajo. Incluso "puede llegar a haber tipos de interés reales negativos", insiste Antonio Salido. Algo que restará mucha rentabilidad a la colocación de dinero en el momento de renovar los depósitos.
Otro dato invita a la reflexión. El 43,3% de los españoles con 50.000 euros disponibles para invertirlos, no lo hace en los mercados financieros, no lo arriesga. "Mantiene el dinero a la espera, fundamentalmente en depósitos", explica Lorenzo Dávila, jefe del departamento de Investigación del Instituto de Estudios Bursátiles (IEB). Esta actitud muestra una gran desconfianza hacia los mercados, sobre todo hacia la Bolsa, y contribuye a alimentar también una guerra del pasivo que se recrudece por momentos.
El anuario constata la absoluta bancarización del asesoramiento financiero en España, que contrasta con el de otros países europeos, como Reino Unido o Suiza. El 54,2% de los inversores con 20.000 euros susceptibles de ser invertidos acude a la banca. Los asesores fiscales, abogados, economistas, entre otros, son utilizados por el 39,6%. El 35,9% va a un asesor financiero especializado e independiente. Internet ya canaliza el 12% del asesoramiento financiero (la suma de los canales es superior a 100 porque el inversor puede utilizar varios).
Los jubilados son los que más recurren al asesoramiento de la banca, mientras empresarios y autónomos suelen seguir más los consejos de asesores fiscales, abogados o economistas, que no son profesionales financieros. Los trabajadores asalariados son los que más desconfianza muestran hacia los asesores financieros.
Se constata, no obstante, un avance respecto a estudios anteriores. La gestora Skandia, en marzo de 2009, señalaba que el 54% de los españoles recurre a un banco nacional para el asesoramiento financiero; el 32%, a una caja; el 9%, a un banco internacional; el 1,5%, a una compañía de seguros; y sólo el 3% a un asesor financiero totalmente independiente. Pero el anuario del IEB reconoce que el inversor particular "no tiene información sobre la figura del asesor financiero" y que existe "un elevado desconocimiento sobre esta profesión, que siempre se asocia a las grandes fortunas". "Los españoles no saben lo que es un asesor financiero independiente porque, en su gran mayoría, esa labor ya se la están atribuyendo a la entidad financiera con la que trabajan", añade. Conclusión: "el verdadero asesor independiente en España es un objetivo y no una realidad".
Otro dato llamativo es que el 35% de los inversores que cuentan con un asesor financiero confiesa que "nunca" sabe cuánto le cuesta éste. El 25,5% "sólo lo sabe a veces". En este sentido, el anuario de la IEB subraya que siete de cada diez inversores están dispuestos a pagar por los servicios de un asesor financiero si éste les ofrece una mayor confianza y claridad a la hora de gestionar sus ahorros. Un 64% dice que pagaría si el asesor se dedicara a analizar su situación financiera concreta, un 60,9% si el asesoramiento fuese más barato y un 60,6% si le ofreciese un mayor abanico de productos entre los que elegir.
Dentro de los que utilizan los servicios de un asesor financiero, el 72,8% confiesa estar plenamente o bastante satisfecho con su trabajo, mientras que un 23% dice confiar poco en sus consejos y un 4% asegura que no se fía "en absoluto" de esta figura. Y el 34,6% asegura que cambiaría de asesor financiero porque no está contento con los servicios del actual, mientras que un 42% lo cambiaría para mejorar el rendimiento de sus inversiones.