ONG y otros colectivos de Galicia temen sobre el futuro de la Obra Social
El presidente ejecutivo del banco de Novacaixagalicia busca fórmulas para que los 7.000 empleados puedan ser accionistas
M. Á. V.– La reforma de las cajas se hizo, entre otras razones, para que las entidades de ahorro pudieran acudir a la Bolsa a obtener financiación. Antes no podían porque no eran sociedades anónimas. Y ahora es la situación de los mercados la que lo impide, aunque no para todas las cajas, porque CaixaBank (que ya cotizaba como Criteria), Bankia y Banca Cívica acudieron al parqué no precisamente en el mejor de los momentos. Pero BMN, el banco impulsado por Caja Murcia, y Liberbank, liderado por CajAstur, han pedido una prórroga hasta el 31 de diciembre (aunque esperan no agotar el plazo) el Banco de España para captar inversores privados, y han retrasado sine die el proyecto de estrenarse en Bolsa. En NCG, el banco que ha recibido el negocio financiero de Novacaixagalicia, su presidente ejecutivo, José María Castellano, reconoce ante los representantes sindicales de los trabajadores que se ha abandonado la idea de salir a Bolsa. La prioridad es encontrar inversores que compren participaciones de la entidad al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob) antes de fin de año.