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Publicado el viernes 16 de septiembre de 2011

La mitad del sector está al margen de las fusiones

Con el nuevo mapa de cajas de ahorro, el Banco de España busca ahora la concentración de las rurales

De las 78 cooperativas de crédito, 44 ganan menos de un millón de euros en el primer semestre y dos registran números rojos

Cajas de AhorroM. Á. V.– A falta de lo que suceda con la adjudicación de la alicantina CAM a la entidad que menos dinero público requiera para hacerse cargo de ella, y de alguna operación en ciernes, como la integración de la catalana Unnim en otro grupo, el nuevo mapa de entidades de ahorro ya está nítidamente dibujado. El Banco de España busca ahora un proceso similar en las rurales y cooperativas de crédito, un sector muy atomizado, con 78 entidades, muchas de ellas de muy reducida dimensión. Aunque hay movimiento que afectan a unas 40 entidades, la mitad del sector continúa todavía al margen del proceso de concentración. Lo que no gusta nada al supervisor.

El Banco de España argumenta con números. De las 78 rurales y cooperativas de crédito, 44 han registrado beneficios inferiores al millón de euro en el primer semestre. Más de la mitad. Y dos, Crédito y Ahorro Cooperativo y San Fortunat, han sufrido números rojos: 643.000 euros, la primera, 54.000 euros la segunda. Una veintena logra superar la barrera de los dos millones de euros en beneficios. Y sólo tres entidades obtienen resultados de cierta relevancia: la almeriense Cajamar, con 21,6 millones de euros; la Rural de Navarra, con 17,5 millones, y Caja Laboral, con 17,3 millones.

No obstante esa llamada a la concentración, de las tres entidades que más dinero ganan sólo Cajamar está implicada en fusiones. La rural almeriense, la mayor del sector, ha combinado absorciones directas con un Sistema Institucional de Protección (SIP), en el que se han embarcado ocho entidades: seis de la Comunidad Valenciana, la Rural de Canarias y la Rural de Baleares.

La levantina Ruralcaja respondió a Cajamar con Cajas Rurales del Mediterráneo (CRM), con una quincena de entidades de la Comunidad Valenciana. La sevillana Rural del Sur creó el Grupo Cooperativo Ibérico, con la Rural de Extremadura y la de Córdoba. Este movimiento supuso otro SIP, el auspiciado por la Rural de Almendralejo, y en el que están también Utrera, Baena, Adamuz, Nueva Carteya y Cañete de las Torres.

Además, Ipar Kutxa ha creado un SIP con Bankoa, en la primera operación entre una caja rural y un banco.

A estas fusiones virtuales, todas suprarregionales (salvo CRM y el SP de Ipar y Bankoa), se suman dos operaciones tradicionales. Globalcaja es la integración de las rurales de Albacete, Cuenca, Ciudad Real y La Roda. Y la Nueva Caja Rural de Aragón une a Cajalón y Multicaja. En total, unas 40 entidades, que suponen dos terceras partes del sector en cuanto  volumen de negocio.

Con la mitad del sector todavía al margen del proceso de concentración, el Banco de España reconoce que no hay problemas de solvencia entre las rurales, como si los ha habido en las cajas de ahorro. Sí de tamaño y, sobre todo, de eficiencia. Las 78 rurales y cooperativas de crédito juntas vienen a representar a una entidad de la dimensión de Banesto, y se reparten algo más del 5% del sistema financiero español.

El Banco de España llega animando a las fusiones de rurales desde el año 2000, cuando se planteó la consolidación de balances. En 2008 apareció la figura del SIP, con varias modalidades: normativo (sistema de garantía mutuo), reforzado (consolidación del 40% de los beneficios de las entidades). Y surgieron dos grandes movimientos: el SIP de las grandes, y el de las locales y comarcales.

El supervisor desinfló las expectativas de estos SIP, que por otra parte tuvieron una gestación excesivamente lenta, al exigir la mutualización del 100% de los beneficios, y no el 40%. Esto provocó que muchas de las entidades que estaban en esos proyectos de SIP optaran por reforzar su fondo de solidaridad y eludir las fusiones.

Mientras medio sector está fusionándose, la otra mitad se mantiene al margen, y los responsables de muchas de estas entidades creen que el proceso de concentración de las cajas de ahorros va a generar oportunidades de negocio para las rurales. Especialmente en municipios pequeños, donde muchas cajas de ahorros se han retirado. Por lo que las fusiones tendrán que esperar, por mucho que eso disguste al Banco de España.