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Publicado el jueves 15 de septiembre de 2011

Moody's baja la nota a bancos franceses, y Fitch amenaza con reducir la calificación de España

Los bancos españoles sufrirían menos que franceses y alemanes por la improbable quiebra de Grecia

Sorprende, sin embargo, los 3.000 millones de euros de títulos del Estado italiano en manos del BBVA, sin presencia relevante en ese país

Ángela Merkel, canciller alemana y Nicolás Sarkozy, primer ministro de FranciaÁngel Guzmán.– Tienen motivos Ángela Merkel y Nicolas Sarkozy para preocuparse, hablar por videoconferencia y hasta poner firmes a los mercados, como hicieron este miércoles. Con Grecia no se juega, que si sale del euro se lleva todo por delante, especialmente algunos bancos de Francia y Alemania. Según datos del BIS del primer semestre, la deuda griega supone el 37% del balance de los bancos franceses y asciende a 52.900 millones de dólares. Para la banca alemana, es el 25%, con 35.700 millones. La británica tiene 13.700 millones. Y la portuguesa, 10.160 millones. Los españoles, siete en su totalidad, apenas llegan a 500 millones. El 93% de la deuda griega en manos de la banca está en entidades europeas. La exposición de la banca española apenas es de 1.265 millones de dólares. Se olvida, sin embargo, que la banca norteamericana tiene 29.398 millones de euros en deuda griega, y sólo es superada por la francesa. No es, por tanto, sólo un problema de la banca europea. Y una hipotética quiebra de Grecia afectaría al sistema financiero mundial, no sólo al del Viejo continente.

La deuda griega es la culpable de la decisión de la agencia internacional de calificación Moodys de bajar las notas de Société Génerale a Aa3 desde Aa2, con perspectiva "negativa". El banco tiene 2.500 millones de euros en deuda griega, una exposición que no es "significativa, se está reduciendo y es manejable". Société Générale cifra en 4.300 millones de euros su exposición a la deuda soberana de los países periféricos (Grecia, España, Italia, Irlanda y Portugal), menos de un 1% de su balance, y destaca que durante el último trimestre reservó 395 millones de euros ante un posible deterioro de la situación griega.

Moody's también bajó la nota de Crédit Agricole, de Aa1 a Aa2. Pero mantiene la nota al mayor banco de Francia, BNP Paribas, porque considera que tiene "un colchón adecuado" para respaldar su exposición a Grecia (4.000 millones de euros), Portugal (1.400 millones) e Irlanda (400 millones). BNP Paribas calcula que una devaluación del 55% de la deuda griega le supondría unas pérdidas antes de impuestos de 1.700 millones, una cifra que consideran "manejable". Su mayor riesgo está en Italia, con 20.800 millones. Su exposición a España asciende a 2.800 millones. BNP Paribas venderá 70.000 millones de euros en activos asociados con riesgo para reducir su balance un 10%, Y además quiere disminuir sus necesidades de financiación en dólares en 60.000 millones de dólares para finales de 2012 (ya se redujeron en 22.000 millones en el primer semestre). El objetivo es alcanzar una ratio de capital Tier 1 del 9% antes de 2013, para cumplir con Basilea III.

Según datos del Banco de España, sólo siete grupos bancarios españoles tienen deuda soberana griega, que suman en total 448 millones de euros, apenas el 0,27 % del total de su cartera de deuda europea. El Santander tiene 177 millones, el 0,31% de sus posiciones en deuda soberana europea: el BBVA, 127 millones; Bankia. 55 millones; Banco Pastor, 41 millones, el 1,6%; Effibank, 37 millones; Unicaja, seis millones, y Banca Cívica, cinco millones.

No parece, por tanto, que una hipotética quiebra de Grecia afecte sustancialmente a la banca española. Sí a otros bancos europeos, especialmente los franceses y los alemanes. Entonces, ¿por qué tanto castigo de los mercados a las entidades financieras españolas? Los expertos creen que si la quita de la deuda griega es muy superior al 21% pactado por el Eurogrupo el 21 de julio, la desconfianza se extenderá a otros países europeos, especialmente los más endeudados. Un efecto que llegará, más temprano que tarde, a Italia y también a España.

De hecho, la Bolsa tiene en cuenta ese escenario, lo que explica que la banca sea el sector más castigado, al ser el mayor propietario de deuda soberana. La banca europea tiene 465.000 millones de dólares en deuda irlandesa, 204.600 millones en deuda portuguesa, 809.000 millones en la italiana y 634.000 millones en la española, según el BIS. Una merma significativa del valor de esa deuda tendrá efectos devastadores sobre la cuenta de resultados (por las mayores provisiones) y sobre la solvencia (por el mayor consumo de capital) de esas entidades.

Los bancos españoles tienen 161.928 millones de euros en deuda europea. El riesgo, en caso de contagio, es mayor para el BBVA, que tiene 61.009 millones, de un total de 104.329 millones invertidos en deuda soberana mundial. Para el Santander, son 49.348 millones, sobre un total de 97.071 millones. Y todas las entidades financieras españolas suman 244.450 millones de euros, con un volumen total invertido en deuda soberana de 336.187 millones.

El principal temor de los mercados es el contagio de Grecia a Portugal, donde la banca española sí tiene un volumen relevante de deuda: 5.400 millones de euros. El Santander es uno de los mayores bancos de Portugal, donde también tienen una presencia, mucho más reducida, el BBVA y el Popular.

La deuda española, en los bancos españoles

Pero la banca española, que tiene 222.100 millones de euros colocados en la deuda soberana del propio país, no sólo tiene títulos portugueses. En deuda italiana tiene 6.900 millones de euros. Casi la mitad, más de 3.000 millones, corresponden al BBVA. Un dato que sorprende a los analistas, cuando el grupo de Francisco González no tiene precisamente una presencia relevante (no pudo hacerse con la Banca Nazionale del Lavoro) en ese país. Por cierto, el más cuestionado después de Grecia por los mercados. En Irlanda, otro de los países que centran la atención de los inversores por su complicado futuro, la banca española apenas tiene 100 millones de euros.

La consecuencia es que, siendo la banca europea que menos riesgos tiene en caso de un colapso de Grecia, el sistema financiero español sufre en Bolsa el peor meno desde el desplome de las cotizaciones por la quiebra del banco de inversión norteamericano Lehman Brothers en septiembre de 2008, y que es considerado el momento álgido de la crisis subprime. Desde que comenzó ésta por el hundimiento del mercado hipotecario para personas de bajos ingresos en Estados Unidos, los cinco bancos del Ibex 35 (Santander, BBVA, Popular, Sabadell y Bankinter) han perdido más de 100.000 millones de euros. Si valían en Bolsa 183.585 millones al finalizar 2007, ahora su capitalización bursátil apenas supera los 82.000 millones. Menos de lo que valía el Santander en solitario hace cuatro años.

Sin embargo, a otra agencia internacional de calificación, Fitch, no parece preocuparle la deuda griega en manos españolas. Sí, el elevado endeudamiento de las autonomías del Estado español. Y ha reiterado que la nota de España corre el riesgo de sufrir una bajada por tres cuestiones: el incumplimiento en el ajuste del déficit autonómico, el débil crecimiento de la economía y por el temor a que las necesidades de recapitalización de la banca sean mayores de lo esperado. La agencia internacional de calificación señala que las autonomías tienen un déficit del 1,2% del PIB en el primer semestre, tan sólo una décima por debajo del límite establecido para todo el año. "El rendimiento del déficit regional añade presión sobre el Gobierno central para hacer los recortes necesarios", señala su director, Douglas Renwick. En estos momentos, Fitch asigna una calificación a España de AA+ con perspectiva negativa.

Un empeoramiento de la nota del Reino de España sería, desde luego, una pésima noticia para la economía nacional y, por tanto, también para los bancos. Un motivo más para que la banca española no levante el vuelo en sus cotizaciones.