EL MONITOR
Chile, Panamá, Brasil y México, líderes en eficiencia económica
El WEF prevé una década de crecimiento y cree que la zona desbancará a Asia como área más dinámica
La competitividad mejora con fuerza en Latinoamérica al pairo de un notable crecimiento económico, políticas económicas aperturistas, estrategias monetarias y fiscales sólidas, un fuerte avance de la demanda interna y el apoyo que entraña la creciente demanda china e india. Y lo hace muy especialmente en los países que más interesan a las empresas españolas como destino de sus inversiones, según el último informe del World Economic Forum (WEF), que resalta el buen desempeño de Chile, Brasil, México, Argentina, Perú y Colombia. El documento prevé además, que la región recoja el testigo de Asia en los próximos años como locomotora mundial, lo que constituye otra buena noticia para España en un momento en que muchas compañías redoblan sus esfuerzos por aumentar su ya importante presencia en el área y muchas otras han iniciado una estrategia de asentamiento en Latinoamérica, valorada como refugio ante la crisis, mercado con enormes oportunidades y área que ha logrado capear con éxito la depresión global.
Según el último Índice de Competitividad Mundial del WEF, correspondiente a 2011-12, son justamente los países preferidos por las firmas españolas los que muestran en la región una mejor práctica económica y progresos a la hora de forjar economías más eficaces, lo que les hace ganar puntos como destinos atractivos para la inversión al ofrecer al capital exterior más ventajas.
Los grandes destinos tradicionales del capital español mejoran con creces: México sube ocho puestos en el ránking global de competitividad con respecto al año anterior y pasa de la posición 66 a la 58, mientras que Brasil avanza del puesto 58 al 53 y Argentina lo hace del 87 al 85. Mención especial merece Chile, que aunque pierde un lugar (baja del 30 al 31), se mantiene como el país más competitivo de la región un año más. Los nuevos destinos favoritos de los empresarios españoles también salen muy bien parados: Perú sube seis puestos en competitividad (del 73 al 67) y Colombia se mantiene en un positivo lugar 68 entre las 142 economías mundiales analizadas.
En el resto de la región latinoamericana la situación diverge. Mientras que Uruguay progresa (del puesto 64 al 63) y se sitúa entre los países más competitivos, la vecina Paraguay se hunde en los últimos puestos del ránking (del puesto 120 al 122). En el denominado eje bolivariano, donde en los últimos años han surgido trabas a la inversión y se percibe una merma en el interés de nuestros empresarios, pero donde el capital español, especialmente en hidrocarburos, sigue siendo importante, la evolución es aún más desigual: Bolivia y Ecuador avanzan cinco y cuatro puestos, del 108 al 103 y del 105 al 101, aunque se mantienen en la zona baja, mientras que Venezuela, en caída libre, desciende del puesto 122 al 124. El área centroamericana-caribeña tampoco vive buenos momentos en competitividad, ya que con la excepción de Panamá (que sube del puesto 53 al 49 y entra entre las 50 economías más competitivas del mundo), retrocede en toda la subregión, especialmente en Dominicana, donde existe una gran inversión española en turismo.
Buenas noticias
En el plano macroeconómico, además, las noticias son muy buenas y tranquilizadoras para las empresas españolas que se han decidido a invertir en la región: tras un avance medio del 6% en 2010, se prevé una tasa de crecimiento regional del 4,75% en 2011 y del 4,25% en 2012. Pese a que el WEF, en línea con los análisis del FMI, alerta del riesgo de recalentamiento en algunas economías importantes, como Brasil y Chile, y del importante resurgir de las presiones inflacionistas en la región, también prevé el nacimiento de una década latinoamericana si los gobiernos logran afrontar con eficacia los problemas que pueden dañar el crecimiento a largo plazo: debilidad institucional, escasas infraestructuras, ineficaz reparto de la producción, baja productividad de los recursos humanos, inseguridad física y jurídica, corrupción y retraso en innovación frente a otras naciones emergentes.
El Índice de Competitividad del WEF se elabora teniendo en cuenta doce factores o pilares: la eficiencia institucional, el desarrollo de infraestructuras, la estabilidad macroeconómica, los niveles de salud y educación primaria, superior y formación, la eficiencia del mercado de bienes, la situación del mercado laboral, la sofisticación del mercado financiero, la capacidad tecnológica, el tamaño del mercado interno, el entorno de negocios y la innovación. Latinoamérica destaca hoy en la estabilidad macroeconómica de la mayoría de sus naciones y en el desarrollo de su mercado interior.
No obstante, y pese a los buenos augurios que señalan que Latinoamérica mantiene una fortaleza económica y financiera importante en un momento de crisis global, en contraste con el estancamiento de los países desarrollados y una cierta pérdida de vigor en Asia, la región aún no ha logrado superar la competitividad de los tigres y dragones asiáticos. El país de Oriente más sobresaliente, Singapur está en segundo lugar en el ránking de 142 naciones, mientras que la nación latinoamericana mejor ubicada es Chile, en el 31.
De hecho, sólo cuatro naciones de la región se sitúan entre las 50 más competitivas del mundo: Chile, Puerto Rico (con estatus de país asociado a EEUU), Barbados (de habla inglesa) y Panamá, número que aumenta a seis con Brasil y México si se tienen en cuenta las 60 primeras naciones. Por encima de España, que ocupa el puesto 36, sólo se ubican Chile y Puerto Rico en un ránking mundial que lideran, por este orden, Suiza, Singapur, Suecia Finlandia, EEUU, Alemania, Holanda, Dinamarca, Japón y Reino Unido.
De Chile, que ocupa el primer puesto en Latinoamérica y en Sudamérica, el WEF alaba su sólido marco institucional, su mercado financiero y su política económica anti-cíclica, así como su gran apertura y liberalización y sus infraestructuras, factores que han permitido al país crecer de forma estable desde 1990. Eso sí, la institución critica la baja inversión en I+D y la escasa calidad del sistema educativo en la nación andina.
En Brasil, quinto país más competitivo de Latinoamérica y segundo de Sudamérica, el WEF destaca la importancia de su mercado (tiene el décimo mayor mercado interno del mundo), su muy desarrollado entorno empresarial (puesto 31), un mercado financiero muy eficiente (40) y un alto nivel de innovación (44). Por el contrario, el organismo detecta infraestructuras deficientes (puesto 104), desequilibrios macroeconómicos (115), mala calidad del sistema educativo (115) y rigidez en el mercado laboral (121). El WEF alaba la gestión de Gobierno Rousseff y el reciente ajuste presupuestario aprobado.
México, sexto país más competitivo de Latinoamérica, ha logrado el mayor avance regional en el último año, apoyado en un mayor nivel tecnológico (sube 15 puestos en innovación), un positivo desarrollo de su sistema financiero (pilar en el que avanza 13 puestos) y unas mejores oportunidades para crear empresas (escala 11 posiciones). No obstante, el WEF ve serias carencias en salud y educación (puesto 69), en eficiencia del mercado laboral (posición 114) y en el marco institucional. El exceso de burocracia, el terrorismo y la violencia del crimen organizado frenan además una mejor ubicación del país, que en ambiente macroeconómico cae once puestos, de la posición 28 a la 39.
Argentina mejora, pero sigue retrasada en competitividad. Ocupa el puesto 85, un lugar mediocre para lo que sería exigible teóricamente dado el potencial del país. En el puesto 13 en Latinoamérica y en el sexto en Sudamérica tras Chile, Brasil, Uruguay, Perú y Colombia, abandona el grupo intermedio (economías basadas en la eficiencia) y pasa al grupo de economías en transición a una fase más desarrollada (economías basadas en la innovación), pero no logra buenas notas en marco institucional y eficiencia del mercado. De hecho, Argentina ocupa el último lugar en barreras al comercio por las trabas para importaciones y exportaciones. En eficiencia legal en cuestiones regulatorias queda en el puesto 136 y en transparencia de las políticas gubernamentales, en el 132, además de bajar en entorno macroeconómico y de empeorar en percepción de la corrupción. En cambio, mejora en educación y en tamaño del mercado interno. El problema más serio es ahora la inflación, mientras que en el año pasado era la inestabilidad política. El WEF indica que sigue sin concretar su "gran potencial competitivo" y que sus políticas pro-cíclicas y una alta inflación arrojan dudas sobre la sostenibilidad del crecimiento.
Valores en alza
Perú, valor en alza, se sitúa en noveno lugar en Latinoamérica (séptimo si se excluye a Puerto Rico y Barbados) y cuarto en Sudamérica, mientras que Colombia mantiene su posición mundial y se ubica en décimo lugar en la región y en quinto en el Cono Sur. En su informe 2011-12, el WEF destaca el buen comportamiento colombiano en el desarrollo del mercado financiero, de la educación superior y capacitación, en el ambiente macroeconómico, en innovación, en eficiencia del mercado de bienes, en instituciones y en salud y educación básica. En pilares como el tamaño del mercado y la sofisticación del entorno de negocios el país no ha avanzado ni retrocedido y en preparación tecnológica, aranceles, infraestructura, impuestos, carga regulatoria y transparencia se ha producido un leve retroceso.
Perú, que adelanta a Colombia, Argentina, Ecuador, Bolivia, Paraguay y Venezuela en competitividad, sube seis posiciones, impulsado por la mejora en estabilidad macroeconómica (con un mejor control de la inflación y una reducción del déficit público) y un más amigable ambiente para la iniciativa empresarial, con menos procedimientos y menos tiempos necesarios para iniciar un negocio. El país mejora también eficiencia en el trabajo y en el sistema financiero, en tamaño del mercado interno y en apertura al comercio internacional e inversión extranjera directa. No obstante, el WEF destaca que Perú se enfrenta aún a importantes retos que dificultan su potencial.
Uruguay, octavo país más competitivo de la región y tercero de Sudamérica, mantiene sus fortalezas competitivas tradicionales como su transparencia, el buen funcionamiento de sus instituciones públicas (puesto 35) y educación y avanza en aplicación de políticas estables que estimulan la inversión extranjera directa, lo que permite al país ganar acceso a transferencias tecnológicas. A nivel de entorno macroeconómico, se ubica en el puesto 59. Paraguay, una vez más, se sitúa en el furgón de cola, afectado por la corrupción, la falta de formación de la mano de obra, la excesiva burocracia gubernamental, la falta de infraestructuras, unas regulaciones laborales restrictivas, el escaso acceso al financiamiento, pobres niveles de ética laboral, inestabilidad política y alta incidencia de crímenes y robos, aunque el WEF valora su mercado de bienes y el desarrollo del mercado financiero.
Venezuela se hunde
El eje bolivariano y sus políticas económicas no salen bien parados, especialmente Venezuela, que se sitúa en penúltimo lugar en la región, sólo por delante de Haití, y en último lugar en Sudamérica, pese a su gran potencial petrolero y gasista. El país baja nueve puestos en un solo año, debido a la degradación de la situación política, económica, financiera y jurídica y el WEF revela que entre los principales escollos para la actividad empresarial se hallan el control de cambio, la inestabilidad política, las restricciones y regulaciones laborales, la burocracia gubernamental y la inflación. Venezuela está en el puesto 117 en calidad de las infraestructuras, en el puesto 124 en calidad del servicio eléctrico y en la posición 135 en puertos marítimos. El documento sitúa a Venezuela en último lugar en defensa de la propiedad y en el puesto 137 en manejo eficiente del gasto público. Asimismo, se indica que el país está en el lugar 137 en cuanto a distracción de fondos públicos por corrupción en beneficio de particulares o empresas. La debilidad del sistema judicial queda de manifiesto en la clasificación obtenida por Venezuela en seguridad personal y jurídica: último lugar (139) en independencia judicial, empatada con Paraguay.
La Bolivia de Evo Morales, aunque mejora cinco puestos se ubica en la zona media-baja mundial y ocupa el puesto 17 en Latinoamérica y el octavo en Sudamérica, por detrás de Ecuador (puesto 16 en Latinoamérica y séptimo en la subregión sudamericana). Ambos se sitúan por debajo del resto de Sudamérica con excepción de la propia Venezuela y de Paraguay, mientras que el aliado bolivariano en Centroamérica, Nicaragua, se ubica entre los cinco países menos competitivos de la región, tras ceder tres puestos.
En Bolivia, el WEF juzga que los principales problemas para la competitividad se sitúan en el acceso a la financiación, las restrictivas regulaciones laborales, las normas cambiarias, el déficit de infraestructuras, un más que mejorable sistema financiero y una burocracia ineficaz. De hecho, el país se sitúa en mala posición en los 12 factores que mide el WEF, salvo en tamaño de mercado y entorno macro, con pésimas puntuaciones en materia de eficiencia institucional, mercado de bienes, capacidad tecnológica, sofisticación de negocios e innovación tecnológica. Ecuador mejora ligeramente en instituciones, infraestructura, salud y educación primaria, educación superior y formación, mercado financiero, tamaño de mercado, sofisticación de negocios e innovación, pero sigue teniendo una calificación baja en muchos de ellos, especialmente en marco institucional y nuevas tecnologías e innovación. No avanza en los parámetros de mercado de bienes y tecnología y baja en estabilidad macroeconómica y en eficiencia del mercado laboral.
Dificultades en Centroamérica
Centroamérica y el Caribe, la mayoría de cuyos países ha elaborado en los últimos tiempos planes de desarrollo para atraer la inversión exterior, especialmente la española, experimentan una degradación de su competitividad, debido al enorme déficit de infraestructuras y al creciente clima de inseguridad. Con la excepción de Panamá y Honduras, todos caen en el nuevo ránking del WEF, pero la palma se la lleva Dominicana, que baja del puesto 101 al 110 a nivel mundial y a la posición 20 en Latinoamérica (por detrás de Puerto Rico, Barbados, Trinidad y Tobago y Jamaica) y recibe una dura crítica del WEF, que lo sitúa como líder mundial en los indicadores de corrupción y mala calidad de la educación.
Panamá, cuarto país más competitivo de Latinoamérica (segundo si se excluye a Puerto Rico y Barbados), sube del puesto 53 al 49 y antecede a economías como las de Brasil, México y Colombia. El WEF elogia el desarrollo en infraestructura, la eficiencia del mercado de bienes y la disponibilidad tecnológica, así como los avances en educación, eficiencia del mercado financiero, solidez en la infraestructura del transporte, adopción tecnológica (lo que le lleva al cuarto lugar en IED), pero critica las deficiencias del sistema educativo, la falta de independencia del sistema judicial y la alta percepción de corrupción, factores que constituyen una amenaza para el ambiente de seguridad jurídica que demanda el sector empresarial. Panamá sobresale, por otro lado, como uno de los mejores países en infraestructura portuaria y aérea.
Honduras sorprende con un ascenso del puesto 91 al 86 y se ubica como 14 en Latinoamérica. Mientras, y pese a los esfuerzos de los últimos años, Costa Rica baja del puesto 56 al 61, debido a su excesiva burocracia y a un sector privado anémico, aunque se mantiene como séptimo país más competitivo de la región. Guatemala (duodécimo en la región) cae del 78 al 84 lugar, debido al aumento de la desconfianza sobre la administración pública, los problemas de infraestructura y energía y inseguridad, aunque mejora en competencia de mercados, fiscalidad empresarial y agilización de trámites para la instalación de empresas. Por detrás de ellos se ubican El Salvador (baja del puesto 82 al 91), Nicaragua (posición 115 mundial) y Belice (123). El empeoramiento en la seguridad, que eleva el coste para hacer negocios, y un persistente rezago en infraestructuras que varios gobiernos tratan de paliar con la promulgación de importantes planes de inversión lastran la competitividad en Centroamérica.
LATIONAMÉRICA EN COMPETITIVDAD
| PAÍS Y PUESTO EN LATINOAMERICA | PUESTO GLOBAL 2011-2012 | PUESTO GLOBAL 2010-2011 | SUBIDA-BAJADA |
| 1 | 31 | 30 | -1 |
| 34 | 41 | +7 | |
| 3 | 42 | 43 | +1 |
| 4 | 49 | 53 | +4 |
| 5 | 53 | 58 | +5 |
| 6 | 58 | 66 | +8 |
| 7 | 61 | 56 | -5 |
| 8 | 63 | 64 | +1 |
| 9 | 67 | 73 | +6 |
| 10 | 68 | 68 | 0 |
| 11 | 81 | 84 | +3 |
| 12 | 84 | 78 | -6 |
| 13 | 85 | 87 | +2 |
| 14 | 86 | 91 | +5 |
| 15 | 91 | 82 | -9 |
| 16 | 101 | 105 | +4 |
| 17 | 103 | 108 | +5 |
| 18 | 107 | 95 | -12 |
| 19 | 109 | 110 | +1 |
| 20 | 110 | 101 | -9 |
| 21 | 112 | --- | -- |
| 22 | 115 | 112 | -3 |
| 23 | 122 | 120 | -2 |
| 24 | 123 | --- | -- |
| 25 | 124 | 122 | -2 |
| 26 | 141 | ---- | -- |