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Publicado el martes 13 de septiembre de 2011

Los inversores dudan del sector bancario europeo

El FMI hará públicas sus previsiones de necesidades de capital de la banca europea antes de fin de mes

José Hervás.– Desde hace varios meses, pero sobre todo desde el mes de julio, todo el sector bancario europeo está en situación de alta tensión y riesgo. Pese a que los más expuestos a la deuda soberana griega son las entidades francesas y alemanas, las dudas sobre su solvencia se trasladan a todo el sector europeo. Los inversores temen que esté insuficientemente capitalizado frente a la crisis de la deuda griega, frente a la crisis de toda Grecia. Es el país, la estructura íntegra, la que está en crisis. Es el mensaje que han tratado de hacer llegar los funcionarios del FMI y de la Unión Europea a las autoridades griegas y que estas parecen no haber podido entender. Pero los temores de los inversores se han visto espoleados por la directora gerente del Fondo Monetario Internacional y temores que han sido corroborados por la OCDE.

Christine Lagarde ha admitido que podría haber un malentendido sobre la cuantía de las necesidades de recapitalización del sector, pero al margen de estas diferencias, sigue manteniendo que es necesaria una recapitalización urgente y sustancial.

Ha dado además una fecha. Antes de que finalice el mes de septiembre espera que funcionarios del FMI y del Banco Central Europeo hayan acabado con sus diferencias sobre la contabilización de determinados activos, momento en el que se darán a conocer esas necesidades.

Una de las primeras preguntas que surgen es cómo se va a poder conseguir esta necesaria recapitalización en las condiciones actuales en las que los mercados dudan de la capacidad de las entidades financieras europeas de refinanciarse, sobre todo en dólares, moneda en la que han realizada una parte importante de sus operaciones.

Con estas advertencias por parte de la máxima autoridad del FMI no hacían falta más datos para lograr una mirada sospechosa sobre las entidades aprovechando que el caso de Grecia no se arregla.

De poco han servido las llamadas a las calma de prácticamente todos los implicados directos de la Unión Europea. Ni tampoco han servido los contundentes argumentos del Gobernador del Banco de Francia.

Christian Noyer, fue contundente en las afirmaciones y exhaustivo en los argumentos. Tajante afirma que los bancos franceses no tienen ni preocupación por la liquidez, ni problema de solvencia. La liquidez la proporciona el Banco Central Europeo. Y Noyer recuerda que en cuanto a la liquidez el BCE puede movilizar hasta 5 billones de euros del eurosistema de los que al día de hoy refinancia al sistema financiero con sólo una décima parte, unos 500.000 millones.

Por lo que hace referencia a la solvencia, los bancos franceses han sumado en dos años 50.000 millones de euros a sus fondos propios.

Claro que tras todas estas explicaciones resulta necesario plantearse donde está el problemas. El problema sigue siendo sobre todo Grecia que tras años de crisis parece querer seguir confundiendo a los organismos internacionales. Y las exigencias de los organismos son claras. Es necesario tomar acuerdos, y una vez que se adoptan, hay que cumplirlos para que la crisis no hunda a los demás, y en especial a los que más la han ayudado: el euro, Europa, Francia y Alemania están entre ellos.