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Publicado el martes 13 de septiembre de 2011

Reducirá 15 puntos el peso de los servicios centrales para mejorar la ratio de eficiencia al 50%

Bankoa-Ipar Kutxa, la otra fusión vasca, suprimirá 18 sucursales y un centenar de empleos

El grupo francés Crédit Agricole, que controla la nueva entidad, quiere que se sumen más bancos y cajas rurales a la operación

Ipar KutxaMiguel Ángel Valero.– Mientras BBK, Kutxa y Caja Vital, las tres cajas de ahorros del País Vasco, aceleran el pacto laboral para llegar a las asambleas generales del viernes con un acuerdo con los sindicatos que evite problemas para sacar adelante el proyecto de integración en Kutxa Bank y éste sea una realidad antes de que comience el próximo ejercicio, la otra fusión en marcha dentro del sistema financiero de Euskadi, Bankoa e Ipar Kutxa, ya ha hecho sus números. Cuatro meses después de llegar a un principio de acuerdo, ya están las líneas maestras de la operación, y negocia con los sindicatos un expediente de regulación de empleo (ERE) para cerrar el ajuste laboral antes de Nochevieja. La entidad, que estará controlada por el grupo francés Crédit Agricole, insiste en que se trata de una plataforma a la que puedan incorporarse otras entidades financieras, ya sean bancos, cajas rurales o cooperativas de crédito, que no hayan encontrado aún su sitio en el proceso de reestructuración y concentración del sistema financiero español.

El nuevo grupo, de una dimensión más reducida que Vital, la más pequeña de las tres cajas de ahorros vascas agrupadas en Kutxa Bank, tiene 129 sucursales, y ha detectado solapamientos en el 12,6%, en 18, que previsiblemente serán cerradas. La plantilla es de 677 empleados, de los que 415 trabajan en la red de sucursales, y 32 en empresas, banca personal y direcciones de zona. Uno de los objetivos del grupo formado por Bankoa e Ipar Kutxa es que los servicios centrales no consuman más del 20% de la plantilla. Y ahora su peso es del 35%, 15 puntos por encima de esa exigencia.

Ese menor peso de los servicios centrales están vinculado a la gran obsesión de los responsables de Credit Agricole en España, que es la ratio de eficiencia (que mide la proporción de los gastos sobre los ingresos), Actualmente, Bankoa e Ipar Kutxa suman una ratio de eficiencia del 64,2%, muy elevada para los estándares existentes en el sistema financiero español. El proceso de integración debe llevar a una eficiencia del 50%, 14,2 puntos menos, que se traducen en un ahorro de 13,2 millones de euros. El plan contempla un plazo de entre tres a cinco años para conseguir esos ahorros de costes, pero la intención es lograrlos en el menor tiempo posible.

Con la amortización de puestos de trabajo por un lado y el plan de expansión y de reforzamiento de algunas actividades por otro, en el Sistema Institucional de Protección (SIP) formado por Bankoa y por Ipar Kutxa creen que sobra un centenar de empleos. Exactamente, 93. Para realizar ese ajuste de plantilla antes del 31 de diciembre, se quiere un preacuerdo con los sindicatos antes de la asamblea general de socios de Ipar (que todavía no tiene fecha). Ese principio de pacto laboral se someterá posteriormente a la aprobación del consejo de administración de Bankoa. Y desembocará en la presentación ante la autoridad laboral de un expediente de regulación de empleo. En Bankoa Ipar Kutxa han dejado muy claro que el ajuste de plantilla debe instrumentalizarse "necesariamente" mediante un ERE, como han hecho otras entidades financieras.

Al mismo tiempo, se ofrecen prejubilaciones para quienes cumplan 57 o más años en 2012 y 2013, con una cantidad, a percibir en forma de capital o de renta, que supone el 80% del salario fijo neto, hasta los 64 años. El SIP se hará cargo del pago del convenio especial con la Seguridad Social hasta esa edad, o hasta los 65 años si algún trabajador opta por continuar prejubilado a su propio cargo. Para las bajas incentivadas, se contempla una indemnización de 45 días por año, con un máximo de 42 mensualidades. La intención del grupo es "minimizar" el recurso a la movilidad geográfica de los empleados.

Una vez hechos los números de la fusión, Bankoa, y sobre todo su principal accionista, Crédit Agricole, e Ipar Kutxa son muy conscientes de que el banco que crean mediante el SIP es muy pequeño. Tendrá unos activos de 5.300 millones de euros. Dos tercios de los que tiene la caja de ahorros más pequeña del País Vasco, Vital, en proceso de fusión con la vizcaína BBK (que se ha quedado con la cordobesa CajaSur, ahora BBK Bank) y con la guipuzcoana Kutxa. Los promotores de la operación, el consejero delegado de Bankoa, Kepa Egiguren, y el director general de Ipar Kutxa, Carlos Osés, insisten en que se trata de una plataforma a la que puedan incorporarse otras entidades financieras que no hayan encontrado aún su sitio en el proceso de reestructuración y concentración del sistema financiero español. Especialmente, se quiere invitar al banco a cajas rurales de todo el Estado español.

Ipar Kutxa ya participó en el fracasado SIP de las rurales comarcales y locales (aunque también había algunas provinciales), que contaba con Analistas Financieros Internacionales (AFI) como consultor. Desde entonces, nunca ocultó que buscaba una alianza para ganar dimensión, aprovechar sinergias y economías de escala, y poder acceder sin problemas a los mercados mayoristas de financiación.

El SIP diseñado por Ipar Kutxa y Bankoa permite soslayar los problemas de unión entre un banco y una cooperativa de crédito. Además, se mantienen las dos marcas. Los socios de Ipar serán accionistas del nuevo banco. Los responsables del proyecto creen que las dos entidades son complementarias,. Bankoa, muy centrada en Guipúzcoa (tiene allí 21 de sus 43 sucursales), podrá extenderse gracias a Ipar Kutxa y al banco del SIP por todo Euskadi y aspirar a captar clientes de mayor dimensión. Y a Ipar Kutxa le va a beneficiar mucho contar con el paraguas de Crédit Agricole a la hora de acceder, en mejores condiciones, a los mercados mayoristas de financiación.

A cambio, el mando pasa al grupo francés, que controlará el consejo de administración y designará al presidente del nuevo banco, que deberá estar plenamente operativo a inicios de 2012. La alianza se materializará a través de la segregación de la actividad bancaria de Ipar Kutxa, que se integrará con la de Bankoa. Ipar Kutxa conservará su condición de sociedad cooperativa de crédito, y su obra social.

La entidad resultante de la integración será un banco con forma jurídica de sociedad anónima que utilizará la ficha bancaria de Bankoa. Estará participada paritariamente por Ipar Kutxa y por el grupo Crédit Agricole. El banco francés se encargará de la cobertura de riesgos y de garantizar la solvencia de la entidad, y de facilitar el acceso a los mercados internacionales. Por ese motivo, Crédit Agricole ejercerá la presidencia de la entidad y controlará el consejo de administración. La sede social estará en San Sebastián, donde también se celebrará la junta general de accionistas. La dirección general del banco corresponderá a Ipar Kutxa y tendrá su sede en Bilbao.

Carlos Osés, director general de Ipar Kutxa, sabe que su entidad es el resultado de fusiones. No en vano la entidad que dirige es fruto de la fusión de las cajas rurales de Álava y de Vizcaya, aunque se registrara hace 25 años. Quizás por ello ya adelantaba en la asamblea general ordinaria de esta cooperativa de crédito, celebrada en abril, que la entidad no podía "permanecer al margen de la realidad del actual proceso de reestructuración y saneamiento del sistema".

Tras ver cómo Solventia, el SIP de las rurales locales y comarcales, se evaporaba tras la exigencia del Banco de España de mutualizar el 100% de los beneficios, y no el 40%, como sucede en los SIP reforzados, Ipar Kutxa se volcó en la integración con otra entidad financiera del País Vasco. Una decisión que beneficia, sobre todo, al banco francés Crédit Agricole, cuyos accionistas son precisamente las cajas rurales del país, que resuelve el futuro de una de sus operaciones en España: la adquisición del Banco Industrial de Guipúzkoa (Bankoa) en 1997. Precisamente esa OPA impidió a Ipar Kutxa hacerse con el control de Bankoa, del que llegó a tener el 14%.

La fusión entre Bankoa e Ipar Kutxa no resuelve, en cambio, qué va a hacer Crédit Agricole con su mayor inversión en España. Es el segundo mayor accionista de Bankinter, tras adquirir la participación del inversor de origen indio afincado en Tenerife, Ram Bhavnani (que a su vez colocó en el banco controlado por Jaime Botín buena parte de las plusvalías obtenidas por la venta de sus acciones en el Banco Zaragozano al británico Barclays Bank), pero tiene vedado el acceso a su consejo de administración por ser una entidad competidora. Y no se terminan de concretar los acuerdos para operar los dos bancos en áreas como la banca de inversión, que es lo que hace Agricole en España y donde no opera Bankinter.