El consejero delegado de Bankia, Francisco Verdú, también procede del sector, de Banca March
Pedro Luis Uriarte (BBVA) y Juan Arena (Bankinter) se incorporan a NCG Banco y en febrero Ángel Córcóstegui (BSCH) se sumará a Banca Cívica
Si no puedes con tu enemigo, únete a él. Las cajas de ahorros parecen seguir esa máxima y han recurrido a sus antiguos competidores para impulsar sus bancos, a los que han traspasado el negocio financiero de sus entidades de ahorro para poder salir a Bolsa o para captar inversores privados. NCG Banco, de Novacaixagalicia (la fusión entre Novacaixa y Caixa Galicia), ha creado, por iniciativa de su futuro presidente ejecutivo, José María Castellano, un consejo asesor de la presidencia, en el que estarán Pedro Uriarte, ex vicepresidente primero y consejero delegado del BBVA, y Juan Arena, que fue consejero delegado y presidente de Bankinter. Y en febrero, una vez que finalice el período de incompatibilidad, se sentará en el consejo de administración de Banca Cívica Ángel Corcóstegui, que fue vicepresidente primero y consejero delegado del Banco Santander Central Hispano (BSCH). En esa línea, el primer ejecutivo de Bankia, entidad cotizada del Banco Financiero y de Ahorros, impulsado por Caja Madrid, Bancaja y otras seis cajas, también procede de la banca. Francisco Verdú, ex consejero delegado y vicepresidente de Banca March, fue fichado por Rodrigo Rato para pilotar el banco del mayor grupo de cajas de ahorros de España, que saldría a Bolsa tres meses después.
La creación de un Consejo Asesor de la Presidencia de NCG Banco ha sido una decisión personal del que fuera número dos de Amancio Ortega en Inditex/Zara, aunque José María Castellano consultó tanto la iniciativa como los nombres con el Banco de España. Ni Juan Arena (México DF, 1944) ni Pedro Luis Uriarte (Bilbao, 1943) se sentarán en el consejo de administración del banco de la caja única gallega, que tendrá al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob) como accionista mayoritario hasta que no entren los inversores privados (empresarios de Galicia, indianos de origen gallego y cinco fondos de inversión norteamericanos) contactados por Castellano.
Tampoco desempeñarán Uriarte y Arena funciones ejecutivas en el banco de la entidad de ahorro gallega. Sus funciones serán asesorar al presidente ejecutivo de NCG Banco respecto a la estrategia que debe desarrollar la entidad. Por ese motivo, tanto el ex vicepresidente y consejero delegado del BBVA como el antiguo presidente de Bankinter han suscrito una claúsula de incompatibilidad, que les impide realizar funciones similares en otras entidades financieras.
Castellano se guarda la incorporación de una tercera persona al Consejo Asesor de la Presidencia de NCG Banco. En el caso de que se realice esa incorporación, decisión que todavía no ha sido tomada por el futuro presidente ejecutivo del banco de la caja única gallega, también será una persona de experiencia en el sector financiero. A directivos de Novacaixagalicia les gustaría que fuese Juan Ramon Quintás, gallego, director general y presidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (Ceca) y que fue director general adjunto de Caixa Galicia con José Luis Méndez.
Al mismo tiempo, Castellano y Novacaixagalicia ya han enviado al Banco de España una relación de una decena de candidatos al consejo de administración de NCG Banco para terminar de completarlo. Tres de ellos deberán representar al Frob, y otros tres serán independientes. Acompañarán a los dos copresidentes, Julio Fernández Gayoso (Novacaixa) y Mauro Varela (Caixa Galicia) y al presidente ejecutivo, José María Castellano; al presidente de Gadisa, Roberto Tojeiro, uno de los empresarios gallegos que se ha comprometido a ejecutar un compromiso de compra de participaciones del banco en manos del Frob antes de final de año, y el ex presidente de la auditora Deloitte España, Carlos González Fernández. Tojeiro y González Fernández están en calidad de independientes.
De la mano de Castellano, Uriarte y Arena vuelven, aunque sea como asesores, a la banca. Pedro Luis Uriarte, que entró en el Banco de Bilbao en 1975, fue consejero de Economía en el primer Gobierno vasco tras la promulgación del Estatuto de Guernika y sacó adelante la negociación del concierto económico con el Estado español. En 1994 accedió a la primera línea ejecutiva del banco, que se fusionó con el Vizcaya, para crear el BBV, y fue el artífice de su expansión internacional hacia México y América Latina. Era vicepresidente y consejero delegado del BBVA hasta el caso de las cuentas opacas y los fondos de pensiones suscritos con dinero de éstas, que le obligó a abandonar el banco (junto al presidente Emilio Ybarra y a todos los consejeros procedentes del BBV), aunque la justicia finalmente absolvió a todos.
Por su parte, Arena dejó la presidencia de Bankinter por decisión "propia" el 4 de abril de 2007. "Me marcho porque aún me siento joven", argumentó entonces. Llevaba en el banco desde 1970, fue consejero delegado, y desde 2002 era el presidente.
Hasta febrero tendrá que esperar Banca Cívica para tener a un banquero de postín en su consejo de administración. El golpe de efecto que Enrique Goñi, director general de Caja Navarra y copresidente de Banca Cívica, tuvo de cara a la salida a Bolsa del grupo formado también por CajaCanarias, Caja Burgos y la sevillana Cajasol, y con la vista puesta sobre todo en los inversores institucionales extranjeros tuvo que posponerse. Ángel Corcóstegui no podrá incorporarse al consejo de administración de Banca Cívica, del que fue nombrado el 13 de junio como consejero independiente, hasta febrero del año que viene. Corcóstegui aceptó entonces el nombramiento, pero dejó muy claro que había una cláusula de incompatibilidad suscrita con el Banco Santander Central Hispano (BSCH), ahora Santander.
En febrero del año 2002. Ángel Córcóstegui, considerado junto a Alfredo Sáenz, vicepresidente tercero y consejero delegado del Santander (y a quien sustituyó, dejando la presidencia de Banesto a Ana Patricia Botín, ahora en el Santander Reino Unido), como el discípulo aventajado del malogrado presidente del Banco de Vizcaya, Pedro de Toledo, pactó con Emilio Botin su marcha de la entidad. Corcóstegui había abandonado el Banco Bilbao Vizcaya para convertirse en 1994 en el primer ejecutivo del Central Hispano, presidido por José María Amusátegui.
Corcóstegui fue una persona clave en la fusión con el Santander, que colocó a Emilio Botín en la cima de la banca española. Pero pronto hubo divergencias entre los directivos del Central Hispano, que se consideraban absorbidos por los del Santander. La salida de Corcóstegui del Santander Central Hispano, que recibió 108 millones de euros como compensación, llevó incluida una cláusula de no competencia que le impedía asumir funciones ejecutivas o de consejero en cualquier otra entidad financiera durante los siguientes diez años. Lo habitual en esos casos es un plazo de dos años (que es el tiempo que se exige en el Banco de España, por ejemplo), pero se pactó un tiempo más prolongado al considerar también la elevada compensación recibida.
Esa cláusula sigue vigente hasta febrero de 2012, ya que Corcóstegui declinó hablar con Emilio Botín o con el consejo de administración del Santander para tratar de acortarla unos meses y facilitar su incorporación al consejo de Banca Cívica. También pesó en la decisión de Corcóstegui toda la polémica suscitada por su marcha, y la anterior (agosto de 2001) del copresidente del Santander Central Hispano José María Amusátegui, que recibió una indemnización de 56 millones de euros. Abogados ligados al fallecido consejero de Banesto y azote habitual de las juntas generales de accionistas del Santander, Rafael Pérez Escolar, llevaron el caso a la Audiencia Nacional, que absolvió tanto a los directivos del antiguo Central Hispano como al Santander.
La incorporación definitiva de Corcostegui al consejo de administración de la segunda fusión de cajas que logró salir a Bolsa (tras Bankia) se antoja fundamental para consolidar como accionistas al centenar de fondos y otros inversores institucionales (30%, extranjeros, 20% británicos, y 10% norteamericanos) que entraron en el banco entonces. Y, sobre todo, para atraer nueva inversión institucional.
En la salida a Bolsa de Bankia tuvo mucho que ver otro banquero, Francisco Verdú, que era vicepresidente de Banca March cuando fue fichado por Rodrigo Rato, presidente de Caja Madrid, del Banco Financiero y de Ahorros y de la propia Bankia como consejero delegado.
Procedente del Banco de Vizcaya, Verdú ha trabajado también en Caja Postal y en Argentaria, la fusión de los bancos públicos. En Banca March, fue consejero delegado y luego uno de los tres vicepresidentes, cargos que compaginaba con un puesto en el consejo de administración en ACS (que abandonó tras su incorporación a Bankia) y en la Corporación Financiera Alba, uno de los brazos inversores de los March.
Como consejero delegado de Bankia Francisco Verdú cumplió con el reto de ser el primer grupo de fusión virtual de cajas que llegara a cotizar en Bolsa (CaixaBank, que lo hizo dos semanas antes, no es el resultado de una integración de entidades de ahorro sino la transformación de Criteria, que agrupaba las participaciones industriales, financieras y aseguradoras de ‘la Caixa').