EL MONITOR
La Fundación Laboral de la Construcción trata de paliar las deficiencias formativas en el sector
Tradicionalmente septiembre es el mes de las buenas intenciones. Una de las más habituales es el propósito de aprender algo nuevo, apostar por salir de las rutinas laborales e iniciar el aprendizaje de nuevas materias que sirvan para mejorar las oportunidades de mantener el trabajo en entornos progresivamente más competitivos, por el exceso de demanda por parte de trabajadores cada vez mejor cualificados, y por la disminución de la oferta, más restrictiva por parte de las empresas cada mes que pasa a causa de la disminución de la actividad ocurrida desde 2008. En la construcción, esta situación es más patente si cabe debido al singular declive de la producción en todos sus ámbitos, tanto obra pública, como edificación o rehabilitación. Y si bien en el sector se han reforzado en los últimos años las iniciativas dirigidas a facilitar una mejor formación para sus trabajadores, ahora parece que la demanda creciente de formación especializada y "a medida" por parte de muchas empresas, adaptada directa y únicamente a los requerimientos de cada una de ellas, es el campo de actividades formativas que requiere mayores esfuerzos. Este desafío ha sido asumido en este sector por la Fundación Laboral de la Construcción.
En 2010 la Fundación ha presentado un balance espectacular para los tiempos que corren; casi 207.000 trabajadores formados, lo que además de constituir un record desde su fundación, ha significado una nueva apuesta del sector privado por nuevas actividades formativas dirigidas a satisfacer más plenamente las fluctuaciones que la oferta de formación presenta en las empresas del sector. En 2010 Fundación tuvo operativos 42 centros de formación propios, ofertó más de 400 acciones formativas y contó con la colaboración de más de 1.700 profesores en toda España, habiendo elaborado y publicado más de 140 manuales propios sobre diferentes materias del sector, con especial incidencia en los referentes a prevención. Ha superado el medio millón de tarjetas profesionales de la construcción (TPC) emitidas y ha realizado más de 7.000 visitas informativas a obras en materia de prevención.
Pero 2010 ha sido también el año en que esta Fundación ha puesto en marcha dos iniciativas dirigidas a potenciar la formación específica que demanda cada empresa. La primera, el lanzamiento y puesta en marcha del portal especializado construyendoempleo.com, es todo un hito en su actividad al servicio del sector y la culminación de sus fines fundacionales. La institución, que se financia a través de cuotas de las empresas y de otras ayudas públicas, completa así el cumplimiento de sus tres objetivos básicos: la formación profesional, la mejora de la prevención y la salud laborales y, ahora, el fomento del empleo.
El FOCO, ua iniciativa
La segunda iniciativa ha sido un servicio de formación a la carta, según demande cada empresa. Más de 170.000 empresas confían cada año a la Fundación Laboral de la Construcción la formación de sus trabajadores. Para satisfacer mejor esta demanda se ha puesto en marcha un nuevo servicio denominado Formación en Construcción (FOCO), que diseña planes integrales a medida de cada empresa. FOCO pone al servicio de cada una de ellas un sistema de gestión integral, ofreciendo una formación específica y de calidad, enmarcada en tres grandes áreas: oficios, prevención y gestión.
El programa FOCO establece, primero, una estrecha colaboración con el equipo profesional de cada empresa para detectar sus necesidades. Segundo, diseña un plan de formación específico adaptado a las necesidades detectadas. Tercero, se adapta plenamente a los diferentes niveles y especialidades, ofreciendo soluciones formativas a la carta tanto en formato presencial como a través de e-learning o impartidas en las propias empresas. Y cuarto, incluye asistencia administrativa para facilitar a la empresa la gestión de bonificaciones y subvenciones en este ámbito.
En primer lugar, el programa establece la detección de necesidades. Expertos profesionales a través de entrevistas individualizadas analizarán las áreas de negocio implicadas y los perfiles demandados, incluyendo la disponibilidad horaria y geográfica. En segundo lugar se diseñará el plan idóneo que deberá contener programas detallados de los cursos adaptados a la demanda recibida, así como sus contenidos, conformados de acuerdo con las exigencias normativas que les sean de aplicación. En tercer lugar el programa ofrecerá asistencia administrativa e información exhaustiva para la gestión y tramitación de las bonificaciones y/o subvenciones a que pueda tener derecho la empresa para el desarrollo de estos programas de formación. En cuarto lugar ejecutará con medios propios la formación solicitada, impartiendo los cursos programados en centros propios y debidamente homologados o en la propia empresa, con cobertura nacional por parte de la Fundación.
Tutorías presenciales
En quinto lugar la oferta asume el seguimiento del aprovechamiento de los alumnos y de las adaptaciones, en su caso, de la formación impartida a través de tutorías presenciales o vía web, la evaluación de los resultados, la realización de encuestas periódicas de satisfacción tanto por parte de la empresa como de los alumnos y el diseño de un plan posterior de mejora continua. Por último incluye la entrega de las acreditaciones, los certificados o los diplomas que acrediten a cada alumno haber superado los correspondientes cursos así como la tramitación y expedición de la Tarjeta Profesional de la Construcción en los casos en que los trabajadores que hayan superado los cursos no dispongan aún de la misma.
La formación es, sin duda, una herramienta esencial para el desarrollo permanente a lo largo de toda la vida profesional. Por ello esta iniciativa abre posibilidades de que las empresas del sector puedan externalizar o, en su caso, acceder, a la formación específica ante los nuevos caminos que la crisis, por una parte, y la evolución de la demanda, por otra, van a exigir. A causa de la crisis, porque ésta está filtrando inevitablemente las contrataciones de nuevos trabajadores y la seguridad en el puesto de trabajo de muchos de los que están en activo, siempre en función de la preeminencia de los mejores, de los más preparados, de los más conocedores de los oficios que exigen las nuevas tecnologías que cada vez con mayor intensidad sientan plaza en los sistemas constructivos de hoy.
A causa de la evolución de la demanda porque las empresas que están consiguiendo sobrevivir o incluso medrar, lo están logrando a base de atender nuevas demandas exigidas por la normativa (aplicación del CTE, ahorros energéticos en las edificaciones, normas medioambientales sobre ruidos y adaptación de accesos, utilización de nuevos materiales y maquinaria) y de abrir nuevos nichos de negocio en ámbitos más o menos conexos con la actividad tradicional.